lunes, 30 de enero de 2017

XI. LOS PROBLEMAS EMOCIONALES. 55. El Dolor.






NO ES DIOS QUIEN CAUSA EL DOLOR.-
Demostrad que no es Dios quien causa el dolor y el sufrimiento, sino que el hombre, por su propia ignorancia y pecado, atrajo esta condición sobre sí mismo.­ 2JT 518 (1900).

EL PECADO PRODUCE DOLOR.-
La continua transgresión del hombre durante seis mil años ha producido enfermedad, dolor y muerte. Y a medida que nos acerquemos al fin, la tentación de complacer el apetito será más poderosa y más difícil de vencer.­ 1JT  423 (1875).

LA NATURALEZA PROTESTA MEDIANTE EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO.-
Muchas personas viven violando las leyes de la salud, e ignoran la relación que existe entre sus hábitos de comida, bebida y trabajo, y la salud. No comprenden cuál es su verdadera condición hasta que la naturaleza protesta contra los abusos a que se la somete, provocando dolores en el organismo. Si tan sólo en ese momento los pacientes comenzaran a obrar bien y se utilizasen los recursos sencillos que han descuidado: el uso de agua y el régimen de alimentación debido, la naturaleza tendría justamente la ayuda que 529 necesita y que debería haber tenido mucho tiempo antes. Si se adoptan estas medidas, por lo general el paciente se restablecerá sin debilitarse.­ 2MS 516 (1865).

LA INTEMPERANCIA PRODUCE SUFRIMIENTO.-
Muchos están tan dedicados a la intemperancia que no cambiarán su proceder de complacer la glotonería bajo ninguna consideración. Antes sacrificarían la salud, y morirían prematuramente, que restringir su apetito intemperante. Y hay muchos que son ignorantes de la relación que su comer y beber tienen con la salud. Si los tales fueran iluminados, podrían tener valor moral para renunciar a su apetito, y comer en forma más espaciada, y sólo los alimentos que son saludables; así, mediante su propia conducta, se ahorrarían una gran cantidad de sufrimientos.­ CRA 187 (1864).

LOS PROCESOS RESTAURADORES PRODUCEN DOLOR.-
A menudo el dolor es la consecuencia del esfuerzo de la naturaleza para dar vida y vigor a las partes que han quedado parcialmente muertas como consecuencia de la inacción.­ 3T 78 (1872).

SUFRIMIENTO EXCESIVO A CAUSA DE LA ACTITUD MENTAL (UN MENSAJE PERSONAL).-
Si Ud. no hubiera satisfecho su gusto por la lectura ni se hubiera complacido a sí misma, y hubiera dedicado tiempo a hacer con prudencia más ejercicio físico e ingerido con cuidado alimentos adecuados y saludables, se habría evitado mucho sufrimiento. Parte de ese sufrimiento ha sido imaginario. Si Ud. hubiera controlado su mente para resistir la disposición a ceder ante las enfermedades, no habría tenido espasmos nerviosos. Debería apartar su mente de sí misma para concentrarla en los deberes domésticos, para mantener su casa en orden, con prolijidad y buen gusto.­ 2T 434 (1870).

QUIENES SUFREN TIENDEN A VOLVERSE IMPACIENTES.-
Las personas aquejadas por la enfermedad pueden hacer por ellas mismas lo que otros no pueden hacer. Deberían comenzar  530 por aliviar la naturaleza de la carga que le han impuesto. Deberían suprimir la causa. Deberían ayunar durante un corto tiempo y dar al estómago la oportunidad de descansar. Deberían reducir el estado febril del organismo mediante la cuidadosa y bien realizada aplicación de agua. Estos esfuerzos ayudarán a la naturaleza en su lucha por liberar al organismo de impurezas.
Pero generalmente las personas que sufren de dolor se tornan impacientes. No están dispuestas a ser abnegadas y a sufrir un poco a causa del hambre. Tampoco están dispuestas a esperar el lento proceso que lleva a cabo la naturaleza para reconstituir las recargadas energías del organismo. Pero están decididas a obtener alivio de inmediato, de modo que ingieren drogas poderosas prescriptas por los médicos.­ 2MS 515, 516 (1865).

SUFRIMIENTOS ACERCA DE LOS CUALES NO TENEMOS CONTROL.-
Hay quienes tienen mente pura y son concienzudos pero sufren por diferentes causas que están fuera de su control.­ CN 418 (1864).

NO ESTÁN OCULTOS DE JESUCRISTO.-
¡Qué pensamiento maravilloso es saber que Jesús está perfectamente enterado de los dolores y las aflicciones que soportamos! El padeció todas nuestras tribulaciones. Algunos de nuestros amigos no saben nada cerca de las miserias humanas o de los padecimientos físicos. Nunca están enfermos, y por lo tanto no pueden comprender los sentimientos de los que padecen. Pero Jesús se compadece de nosotros a causa de nuestra enfermedad.­ 2MS 272 (1892).

DIOS ESTÁ VITALMENTE INTERESADO EN LOS SUFRIMIENTOS DEL HOMBRE.-
No será tenido por inocente quien descuide el alivio del sufrimiento ese día [sábado]. El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no  531 desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día.­ DTG 177 (1898).

CONFIANZA EN MEDIO DEL DOLOR.-
Su mente a menudo puede estar oscurecida por causa del dolor. En ese caso, no trate de pensar; limítese a descansar y a poner de manifiesto que le ha encomendado su alma a Dios puesto que es un fiel Creador. Es privilegio suyo manifestar en medio de su debilidad y sufrimiento que no duda del amor de Dios hacia Ud., que sabe que el que prometió es fiel, y que ha confiado su cuerpo y su alma en sus manos, y que él es capaz de guardar lo que se le ha confiado.
Que su mente repose en la bondad de Dios, en el gran amor con que nos ha amado, evidente en la obra de la redención. Si no nos amara ni nos considerara de valor, no habría hecho ese gran sacrificio. Es amplio en misericordia y gracia. Que su corazón y su mente descansen como un niño fatigado en los brazos de su madre. Sus brazos eternos lo sostienen. Jesús participa de todas sus aflicciones...

Ocúltese en él, y el maligno no podrá acosarlo ni confundir su fe. Jesús le ha concedido su paz.
"Fuerte es la fortaleza que Dios provee por medio de su Hijo eterno". . .
La palabra de su gracia es maná para el alma creyente. Las preciosas promesas de la palabra son vida, dulzura y paz.­ Carta 16, 1896.

EL SUFRIMIENTO NO EXCUSA LAS ACCIONES ANTICRISTIANAS.-
Anoche dormí muy poco. Traté de contemplar a Jesús, de ponerme en las manos del gran Médico. Él ha dicho: "Bástate mi gracia". La gracia de Cristo induce a los hombres a pronunciar palabras rectas en toda circunstancia. El sufrimiento corporal no es excusa para las acciones anticristianas.­ Ms 19, 1892. 

UBIQUÉMONOS POR ENCIMA DEL DOLOR.-
Muchas veces los enfermos pueden resistir la enfermedad, negándose sencillamente  532 a rendirse al dolor o a permanecer inactivos. Sobrepónganse a sus  dolencias y emprendan alguna ocupación provechosa adecuada a la fuerza. Mediante esta ocupación y el libre uso de aire y sol, muchos enfermos demacrados podrían recuperar salud y fuerza.­ MC 190 (1905).

EL USO DE REMEDIOS NO ES UNA NEGACIÓN DE LA FE.-
Si asumen la actitud de que al orar por la curación del enfermo no deben usarse los remedios sencillos provistos por Dios para aliviar el dolor y ayudar a la naturaleza en su obra, como si esto fuera una negación de la fe, están tomando una posición equivocada. Esto no es una negación de la fe; está en estricta armonía con los planes de Dios.
Cuando Ezequías estaba enfermo, el profeta de Dios le trajo el mensaje de que iba a morir. Clamó al Señor, y él escuchó a su siervo y obró un milagro en su favor al darle la noticia de que se le añadirían quince años a su vida. Una palabra del Señor, un toque del dedo divino habrían curado a Ezequías al instante, pero se dieron instrucciones especiales para que hiciera masa de higos y se la pusiera en la parte afectada, y Ezequías se levantó para seguir viviendo. En todo debemos movernos de acuerdo con la providencia de Dios.­ HPMMW 54, 1892; (CH 381, 382).

EL DOLOR ES PRODUCTO DEL PECADO.-
A causa del pecado del hombre, "la creación entera gime juntamente con nosotros, y a una está en dolores de parto hasta ahora" (Rom. 8: 22, VM). Así cayeron los sufrimientos y la muerte no solamente sobre la raza humana, sino también sobre los animales. Le incumbe pues al hombre tratar de aligerar, en vez de aumentar, el peso del padecimiento que su transgresión ha impuesto a los seres creados por Dios. El que abusa de los animales porque los tiene en su poder, es un cobarde y un tirano.
La tendencia a causar dolor, ya sea a nuestros semejantes o a los animales, es satánica. Muchos creen que nunca será conocida su crueldad, porque las pobres bestias no la 533 pueden revelar. Pero si los ojos de esos hombres pudiesen abrirse como se abrieron los de Balaam, verían a un ángel de Dios de pie como testigo, para testificar contra ellos en las cortes celestiales. Elevan al cielo un registro, y vendrá el día cuando el juicio se pronunciará contra los que abusan de los seres creados por Dios.­ PP 473 (1890).

NO PROVOQUEMOS UN DOLOR MÁS INTENSO.-
¡Ah no les digáis una sola palabra que ahonde su dolor! Al que se siente apesadumbrado por una vida de pecado, pero que no sabe dónde encontrar alivio, presentadle al Salvador compasivo. Tomadle de la mano, levantadle, decidle palabras de aliento y de esperanza. Ayudadle a asirse de la mano del Salvador.­ MC 125 (1905). 

LA ANGUSTIA DE CRISTO FUE MAYOR QUE EL DOLOR FÍSICO.-
El dolor corporal fue tan sólo una pequeña parte de la agonía que sufrió el amado Hijo de Dios. Los pecados del mundo pesaban sobre él, así como la sensación de la ira de su Padre, mientras sufría la penalidad de la ley transgredida. Fue esto lo que abrumó su alma divina. Fue el hecho de que el Padre ocultara su rostro, el sentimiento de que su propio Padre lo había abandonado, lo que le infundió desesperación.
El inocente Varón que sufría en el Calvario comprendió y sintió plena y hondamente la separación que el pecado produce entre Dios y el hombre. Fue oprimido por las potestades de las tinieblas. Ni un solo rayo de luz iluminó las perspectivas del futuro para él. Y luchó con el poder de Satanás, quien declaraba que tenía a Cristo en su poder, que era superior en fuerza al Hijo de Dios, que el Padre había negado a su Hijo y que ya no gozaba del favor de Dios más que él mismo. Si gozaba aún del favor divino, ¿por qué necesitaba morir? Dios podía salvarlo de la muerte.­ 1JT 231 (1869).534

XI. LOS PROBLEMAS EMOCIONALES. 54. El Exceso De Estudio.





CUIDEMOS EL PODER DEL CEREBRO.-
Creo, creo que el Señor escucha mis oraciones, y en seguida salgo a trabajar para que esas oraciones tengan respuesta, pues estoy segura de que han sido registradas por el Señor. Tengamos buen ánimo. No abusemos de la fortaleza que el Señor nos ha dado. Tenemos que cuidar el poder de nuestro cerebro. Si abusamos de él, no tendremos un depósito de donde extraer algo en momentos de emergencia.­ Carta 150, 1903.

NECESITAMOS SABIDURÍA PARA ELEGIR EL ALIMENTO DE LA MENTE.-
La adquisición de un gran número de libros de estudio interpone demasiado a menudo entre Dios y el hombre un montón de conocimientos que debilitan la mente y la hacen incapaz de asimilar lo que ya recibió. La mente se torna dispéptica y llega a desecharlo todo. El hombre necesita mucha sabiduría para aprender a elegir entre tantos autores y la Palabra de vida, para poder comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios.­ 3JT 189 (1902).


ACORTAN LA VIDA. 
A los que desean hacerse eficientes obreros en la causa de Dios, quiero decirles: Si imponéis una 525 cantidad indebida de trabajo al cerebro, pensando que perderéis terreno a menos que estudiéis todo el tiempo, debéis cambiar inmediatamente vuestras opiniones y vuestra conducta. A menos que se tenga cuidado al respecto, muchos pasarán prematuramente a la tumba.­ CM 282 (ed. PP); 227 (ed. ACES) (1913).

LA CONCENTRACIÓN EXCESIVA DESGASTA LOS ÓRGANOS VITALES.-
El poder de concentrar la mente sobre un tema con exclusión de todos los demás, es bueno hasta cierto punto; pero el ejercicio constante de esta facultad cansa los órganos encargados de esa obra; les impone un recargo excesivo y como resultado no se alcanza a realizar la mayor cantidad de bien. Un juego de órganos tiene que sufrir el desgaste principal mientras que los otros permanecen dormidos. La mente no puede ejercitarse así en forma sana, y por consiguiente la vida se acorta.­ 1JT 292 (1872).

LA MENTE DEMASIADO EXIGIDA ABRE LA PUERTA A LA TENTACIÓN.-
Los estudiantes que se dedican totalmente al trabajo intelectual en el aula, perjudican toda la maquinaria viviente como consecuencia de vivir encerrados. El cerebro se cansa, y Satanás les presenta una lista completa de tentaciones para inducirlos a entregarse a complacencias prohibidas a fin de dejar salir, a manera de cambio, un poco de vapor. Al ceder a esas tentaciones, hacen cosas malas que los perjudican y dañan a los demás. Pueden hacerlo sólo por diversión. El  cerebro está activo y quisieran hacer algunas bromas. Pero luego, alguien debe deshacer el daño que causaron cuando cayeron en la tentación.­  Carta 103, 1897.


LA MENTE EXIGIDA PRODUCE UNA IMAGINACIÓN ENFERMIZA.-
Se me han presentado los métodos apropiados: Que los estudiantes que se dedican al trabajo mental ejerciten también sus facultades físicas y morales; que usen la maquinaria Viviente en forma equilibrada. Obligar al cerebro a trabajar  526 constantemente es un error. Me gustaría poder expresar en palabras todo lo que concierne a este asunto. El trabajo incesante del cerebro produce una imaginación enfermiza. Lleva a la disipación. Un curso de estudios de cinco años, seguido de esta manera, no vale más que un año de estudios llevados a cabo equilibradamente.­ Carta 76, 1897.

EL EXCESO DE ESTUDIO CONDUCE A LA DEPRAVACIÓN.-
Eviten  excitar el cerebro. El exceso de estudio estimula el cerebro y aumenta el flujo de sangre hacia él. El resultado seguro de esto es la depravación. No se puede excitar indebidamente el cerebro sin producir pensamientos y acciones impuros. Se afecta todo el sistema nervioso, y esto conduce a la impureza. Las facultades físicas y mentales degeneran, y así se contamina el templo del Espíritu Santo. Las malas costumbres se comunican, y las consecuencias son incalculables. Estoy bajo la obligación de hablar claramente acerca de este asunto.­ Carta 145, 1897.

EL CORAZÓN Y LA CABEZA DEBEN TENER DESCANSO (CONSEJO A UN PASTOR DEMASIADO OCUPADO).-
Mantenga el canal limpio y sin obstrucciones, para que pueda fluir el Espíritu Santo. No importa qué ocurra, mantenga su mente fija en Dios, y no se deje confundir por nada.
Mientras hablaba con Ud. de noche, en sueños, vi que su mente estaba cansada, y le dije: Deposite toda su solicitud en el Señor, porque él cuida de Ud. Encomiende sus preocupaciones y perplejidades al Portador de cargas. La paz de Cristo en el corazón vale más para nosotros que cualquier otra cosa...
Le pido que sea cuidadoso. Le ruego que deponga la carga; que se desembarace de las numerosas preocupaciones y perplejidades que le impiden darle descanso a su corazón y a su cabeza. Recuerde que es necesario prestar atención a los asuntos de interés eterno.­ Carta 19, 1904.

EL EXCESO DE TRABAJO MENTAL PRODUCE ENFERMEDAD.-
Los que 527 han quedado quebrantados por el trabajo mental deberían desechar todo pensamiento fatigoso; pero no se les debe inducir a creer que todo empleo de las facultades intelectuales sea peligroso. Muchos se inclinan a considerar su estado peor de lo que es. Esta idea dificulta el restablecimiento y no debería favorecerse.
Hay pastores, maestros, estudiantes y otros que hacen trabajo mental, que enferman a consecuencia del intenso esfuerzo intelectual, sin ejercicio físico compensatorio. Estas personas necesitan una vida más activa. Los hábitos estrictamente templados, combinados con ejercicio adecuado, darían vigor mental y físico a todos los intelectuales y los harían más resistentes.­ MC 182 (1905).

HAY QUE CONSERVAR LA ARMONÍA ENTRE LAS FACULTADES MENTALES Y LAS FÍSICAS.-
Perdemos o ganamos fortaleza física de acuerdo con la forma como tratamos el cuerpo. Cuando la mayor parte del tiempo se dedica al trabajo mental, la imaginación pierde su frescura y su poder, mientras los órganos físicos pierden su tono saludable. El cerebro está morbosamente excitado al tener que trabajar constantemente, mientras el sistema muscular se debilita por falta de ejercicio. Hay una manifiesta pérdida de fuerza y una creciente debilidad, que con el tiempo ejerce su influencia sobre el cerebro. Tanto como sea posible, debería conservarse la armonía entre las facultades mentales y las físicas. Esto es necesario para conservar con buena salud todo el organismo.­ Carta 53, 1898. 528