sábado, 24 de diciembre de 2011

V LA FUERZA VIGORIZANTE DE LA VIDA: 27 “El Amor De Dios”

Dios es amor.
"Dios es amor" (1 Juan 4: 16).  Su naturaleza y su ley son amor.  Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. "El Alto y Sublime, el que habita la eternidad" (Isaías 57: 15), cuyos "caminos son eternos" (Habacuc 3: 6), no cambia.  En él "no hay mudanza, ni sombra de variación" (Santiago 1: 17).
Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.  La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados...
La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios.- PP 11, (1890).

El amor de Dios se muestra en la naturaleza.
La naturaleza y la revelación a una dan testimonio del amor de Dios.  Nuestro Padre celestial es la fuente de vida, de sabiduría y de gozo.  Mira las maravillas y bellezas de la naturaleza.  Piensa en su prodigiosa adaptación a las necesidades y a la felicidad, no solamente del hombre, sino de todas las criaturas vivientes ... 
"Dios es amor" está escrito en cada capullo de flor que  se abre, en cada tallo de la naciente hierba.  Los hermosos pájaros que llenan el aire de melodías con sus preciosos cantos, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección perfuman el aire, los elevados árboles del bosque con su rico follaje de viviente verdor, todo da testimonio del tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos.- CC 7, 8 (1892).

Los mandamientos se basan en el principio del amor.
Los preceptos del Decálogo se adaptan a toda la humanidad, y se dieron para la instrucción y el gobierno de todos.  Son diez preceptos, breves, abarcantes, y autorizados, que incluyen los deberes del hombre hacia Dios y hacia sus semejantes; y todos se basan en el gran principio fundamental del amor.- PP 312 (1890).

Jesús y la ley del amor benévolo.
La ley de Dios es inmutable en su carácter y, por lo tanto, Cristo se entregó como sacrificio en favor de la humanidad caída, y Adán perdió el Edén y fue puesto a prueba con toda su posteridad.
Si la ley de Dios hubiera sido cambiada en uno solo de sus preceptos después de la expulsión de Satanás, él hubiera conseguido en la tierra después de su caída aquello que no pudo obtener en el cielo antes de ella. Habría recibido todo lo que había pedido. Sabemos que no ocurrió. . . La ley. . . permanece inmutable como el trono de Dios, y la salvación de cada alma queda decidida por la obediencia o la desobediencia. . .
[Jesús, por la ley del amor benévolo, llevó nuestros pecados, cargó nuestro castigo, y bebió la copa de la ira de Dios que correspondía al transgresor. . .] Jesús llevó la cruz de la abnegación y el sacrificio por amor a nosotros, para que tengamos vida, vida eterna. [¿Llevaremos nosotros la cruz por Jesús?] AFC 291 (1896).

La naturaleza sensible y amante de Cristo.
Su vida, desde  su comienzo hasta su final, estuvo señalada por la abnegación y el sacrificio.  En la cruz del Calvario, realizó el gran sacrificio de sí mismo en beneficio de la humanidad, para que todo el mundo tuviera salvación si así lo quería.  Cristo estaba oculto en Dios, y Dios fue revelado al mundo en el carácter de su Hijo. . .
Cada día, en cada acto de su vida, se manifestaba su amor por el mundo perdido. Los que están imbuidos de su Espíritu trabajarán en la misma forma como trabajó Cristo. En Cristo, la luz y el amor de Dios se manifestaron en la naturaleza humana.  Ningún ser humano ha poseído una naturaleza tan sensible como la del Santo de Dios, que fue el prototipo de lo que la humanidad puede llegar a ser si recibe la naturaleza divina.- YI, 16 de ago. de 1894; AFC 290.

El amor de Dios es un manantial vivo.
El amor de Dios es algo más que una simple negación; es un principio positivo eficaz, una fuente viva que corre eternamente para beneficiar a otros.  Si el amor de Cristo mora en nosotros, no sólo no abrigaremos odio alguno hacia nuestros semejantes, sino que trataremos de manifestarles nuestro amor de toda manera posible.- DMI 53 (1896).

El universo expresa el amor de Dios.
Ojalá todos estimaran correctamente el precioso don que nuestro Padre celestial hizo a nuestro mundo.  Los discípulos sintieron que no podían expresar el amor de Cristo.  Sólo pudieron decir: "En esto consiste el amor".  El universo entero expresa este amor y la ilimitada benevolencia de Dios.
Dios podría haber enviado a su Hijo al mundo para condenarlo  Pero, ¡maravillosa gracia! Cristo vino para salvar, no para destruir.  Los apóstoles nunca tocaron este tema sin que sus corazones, ardieran con la inspiración del incomparable amor del Salvador. El apóstol Juan no puede encontrar palabras para expresar sus sentimientos.  Exclama: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce,  porque no le conoció a él" (1 Juan 3: 1).  Nunca podremos calcular cuánto nos amó el Padre.  No hay medida con que compararlo.- Carta 27, 1901.

Satanás originó la idea de un Dios duro y severo.
Satanás indujo a los hombres a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es una justicia inexorable, como un juez severo, un duro y estricto acreedor.  Pintó al Creador como un ser que está velando con ojo celoso por discernir los errores y faltas de los hombres, para visitarlos con juicios. Jesús vino a vivir entre los hombres para disipar esa densa sombra, revelando al mundo el amor infinito de Dios.- CC 9 (1892).

El amor entre el Padre y el Hijo es un símbolo.
Por mucho que un pastor pueda amar a sus ovejas, Jesús ama aún más a sus hijos e hijas.  No es solamente nuestro pastor; es  nuestro "Padre eterno".  Y el dice: "Y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre" (Juan 10: 14, 15). ¡Qué declaración!  Es el Hijo unigénito, el que está en el seno del Padre, a quien Dios ha declarado ser "el hombre campanero mío" (Zacarías 13: 7), y presenta la comunión que hay entre él y el Padre como figura de la que existe, entre él y sus, hijos en la tierra.- DTG 447 (1898). Dios ama a los seguidores de Cristo como ama a su Hijo unigénito.- Ms 67, 1894.

El amor de Cristo es una energía vitalizadora y sanadora.
El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante.  Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios.  Por su medio las energías más potentes de nuestro ser despiertan y entran en actividad.  Libra el alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida.  Con él vienen la serenidad y la calma.  Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida.- MC 78 (1905). 

Recordemos el amor de Dios.
Gracias a Dios que nos ha presentado hermosísimas imágenes.  Reunamos las benditas pruebas de su amor, para recordarlas continuamente.  El Hijo de Dios que deja el trono de su Padre y reviste su divinidad con la humanidad para poder rescatar al hombre del poder de Satanás; su triunfo en nuestro favor, que abre el cielo a los pecadores y revela a la vista humana la morada donde la Divinidad descubre su gloria, la raza caída, levantada de lo profundo de la ruina en que Satanás la había sumergido, puesta de nuevo en relación con el Dios infinito, vestida de la justicia de Cristo y exaltada hasta su trono después de sufrir la prueba divina, por la fe en nuestro Redentor: tales son las imágenes que Dios quiere que contemplemos.- CC 119 (1892).

El amor constituye nuestro cielo.
El amor de Cristo constituye nuestro cielo.  Pero cuando procuramos hablar de ese amor, el lenguaje nos falta.  Pensamos en su vida sobre la tierra, en su sacrificio por nosotros; pensamos en su obra en los cielos como nuestro abogado, en las mansiones que está preparando para los que le aman; y no podemos menos que exclamar.  "¡Qué altura y qué profundidad del amor de Cristo!" Al detenernos al pie de la cruz captamos una leve idea del amor de Dios, y decimos: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 4: 10).  Pero al contemplar a Jesús apenas estamos tocando el borde de un amor que es inmensurable.  Su amor es como un vasto océano, sin fondo ni orillas.- RH, 6 de mayo de 1902.

El amor infinito e inagotable de Dios.
Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación  por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres, son tan sólo como una gota del limitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir.  Podéis meditar en él cada día de vuestra vida; podéis escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; podéis dedicar toda facultad y capacidad que Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aún queda su infinidad.  Podéis estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo.  La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente.  Sin embargo, cuando estudiemos la Biblia y meditemos en la vida de Cristo y el plan de redención, estos grandes temas se revelarán más y más a nuestro entendimiento.- 2JT 337 (1889).

El amor de Dios es progresivo.
A medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento.  Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter.- CS 736 (1911) 

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)


V LA FUERZA VIGORIZANTE DE LA VIDA: 26 “Amor Fraternal”

El amor por otros produce gozo.
Quisiera decir a mis hermanos de todas partes: ¡Cultiven el amor de Cristo!  Debería surgir del alma del cristiano como manantiales en el desierto, que refrescan y embellecen, que llevan alegría, paz y gozo a su propia vida y a la de los demás.- 5T 565 (1889).

El ejemplo de amor abnegado es irresistible.
Cuanto más estrechamente nos asemejemos a nuestro Salvador en el carácter, tanto mayor será nuestro amor hacia aquellos por quienes El murió.  Los cristianos que manifiestan entre sí un espíritu de amor abnegado están dando un testimonio por Cristo que los incrédulos no pueden negar ni resistir.  Es imposible estimar el poder de tal ejemplo.  Nada tendrá tanto éxito en derrotar los propósitos de Satanás y sus emisarios, nada edificará tanto el reino del Redentor, como el amor de Cristo manifestado por los miembros de la iglesia.- 5T 167, 168 (1882).

El yo puede oscurecer el amor.
El amor es un principio activo; mantiene continuamente delante de nosotros el bien de los demás, y reprime nuestras acciones desconsideradas  a fin de no fracasar en nuestro objetivo de ganar almas  para Cristo.  El amor no busca lo suyo.  No impulsará a los hombres a buscar su propia comodidad y la complacencia del yo.  El respeto que tributamos al yo muy a menudo impide el crecimiento del amor.- 5T 124 (1882).

El amor produce humildad.
El amor no se vanagloria.  Es un elemento humilde; nunca impulsa a un hombre a jactarse, ni a exaltarse a si mismo.  El amor a Dios y a nuestros prójimos no se revelará en actos imprudentes ni nos llevará a ser molestos, criticones o dictatoriales.  El amor no se envanece.  El corazón donde reina el amor será guiado a una conducta suave, cortés y compasiva hacia los demás, ya sea que nos gusten o no, ya sea que nos respeten o nos traten mal.- 5T 123, 124 (1882).

El verdadero amor es modesto.
La devoción que Dios requiere se revela en el amor sincero por las almas por las que Cristo dio su vida.  Cuando Cristo vive en el corazón se manifestará por el amor que prescribe a sus discípulos.  Sus hijos verdaderos preferirán a los demás antes que a sí mismos.  No buscan la porción más grande en ningún lugar ni momento, porque no consideran que sus talentos sean superiores a los de sus hermanos.  Cuando este es el caso, se mostrará la señal mediante una revelación del amor que Cristo manifestó por las almas de los hombres: un amor abnegado, genuino, que prefería el bienestar de los demás antes que el propio.- Ms 121, 1899.

El amor transforma el carácter.
Presenten el amor de Jesús a los que no conocen la verdad, y ésta obrará como levadura en la transformación del carácter.- 8T 60 (1904).

Amor egoísta.
Dios quiere que sus hijos comprendan que para glorificarlo deben dar su afecto a aquellos que más lo necesitan... No debe manifestarse egoísmo en la mirada, en las palabras, o en los hechos, cuando se trata con aquellos  que pertenecen a la misma preciosa fe... aunque sean encumbrados o humildes, ricos o pobres.  El amor que concede palabras bondadosas solamente a unos pocos, mientras a otros se los trata con frialdad e indiferencia, no es amor, sino egoísmo, y de ninguna manera obrará para el bien de las almas o para la gloria de Dios.  Nuestro amor... no debe reservarse para unos pocos y descuidar a otros.  Romped la botella, y la fragancia llenará la casa.- NEV 233 (1899).

La habilidad no es un sustituto del amor.
La charlatanería, el farisaísmo y la alabanza propia son abundantes; pero estas cosas nunca ganarán almas para Cristo.  El amor puro y santificado, el amor como el que se reveló en la obra de Cristo, es un perfume sagrado.  Como el vaso de alabastro que quebró María, llena de fragancia toda la casa.  La elocuencia, el conocimiento de la verdad, los talentos extraordinarios, mezclados con amor, son todos dones preciosos.  Pero la habilidad sola, los talentos más selectos, por sí solos, no pueden ocupar el lugar del amor.- 6T 84 (1900).

La generosidad es una prueba de amor.
La prueba de nuestro amor está en un espíritu semejante al de Cristo, buena voluntad para impartir las cosas buenas que Dios nos dio, disposición para practicar la abnegación y el sacrificio propio a fin de ayudar en el avance de la causa de Dios y a la humanidad sufriente.  Nunca deberíamos pasar de largo junto al objeto que apela a nuestra generosidad.  Revelamos que hemos pasado de muerte a vida cuando actuamos como fieles mayordomos de la gracia de Dios.  Dios nos ha dado sus bienes; nos ha dado la promesa de que sí somos fieles en nuestra mayordomía, depositaremos en el cielo tesoros que son imperecederos.- RH, 15 de mayo de 1900.

Dar amor genuino es un signo de discipulado.
Por elevada que sea la profesión de fe, aquel cuyo corazón no está lleno de amor a Dios y a sus semejantes, no es verdadero  discípulo de Cristo.  Aunque posea gran fe y tenga poder hasta de obrar milagros, si no tiene amor, su fe no valdrá nada.  Podrá manifestar mucha generosidad; pero si el motivo de sus acciones no es el amor genuino, aunque dé todos sus bienes para alimentar a los pobres, no merecerá el favor de Dios.  En su celo podrá hasta afrontar el martirio, pero si no obra por amor, Dios lo considerará un engañado entusiasta o un hipócrita ambicioso.- HAp 262, 263 (1911).

El corazón en el cual gobierna el amor.
El corazón en el cual gobierna el amor no estará lleno de pasión o venganza por injurias que el orgullo y el amor propio pudieran suponer como imposibles de sobrellevar.  El amor no tiene sospechas, siempre interpreta en la forma más favorable los motivos y actos de los otros.- 5T 168, 169 (1882).
La actividad del ejército de Satanás, el peligro que rodea al alma humana, requieren las energías de todo obrero.  Pero no se ejercitará compulsión alguna.  La depravación del hombre ha de ser arrostrada por el amor, la paciencia y la longanimidad de Dios.- 4TS 327; 6T 237 (1900).

Corrige las particularidades.
Cuando un hombre es participante de la naturaleza divina, el amor de Cristo será un principio permanente en el alma, y el yo y sus peculiaridades no se exhibirán.- 6T 52 (1900).

Solo el amor de Cristo puede sanar.
Solamente el amor que fluye del corazón de Cristo puede sanar.  Sólo aquel en quien fluye ese amor, como la savia en el árbol, o la sangre en el cuerpo, puede restaurar el alma herida. -Ed 109 (1903).

Prepara para toda eventualidad.
Todo aquel que ame de veras a Dios, tendrá el espíritu de Cristo y un ferviente amor hacia sus hermanos.  Cuanto más en comunión con Dios esté el corazón de una persona, y cuanto más se concentren sus afectos en Cristo, menos perturbada se sentirá ella por las asperezas y penurias que encuentre en esta vida.- 2JT 187 (1889) 

Nunca se obtiene la fraternidad por medio de componendas.
Los que aman a Jesús y a las almas por quienes El murió, buscarán las cosas que contribuyan a la paz.  Pero deben cuidarse, no sea que en sus esfuerzos por prevenir la discordia renuncien a la verdad, no sea que al evitar la división estén sacrificando los principios.  La verdadera fraternidad nunca puede ser mantenida al comprometer los principios.  Cuándo los cristianos se acercan al modelo de la semejanza a Cristo y llegan a ser puros en espíritu y en acción, sentirán el veneno de la serpiente.  Un cristianismo que es espiritual provoca la oposición de los hijos de la desobediencia... Esa paz y armonía que se obtienen por concesiones mutuas para evitar toda diferencia de opinión no merecen esos nombres.  A veces se deberían hacer concesiones en asuntos que se relacionan con los sentimientos entre un hombre y otro; pero nunca debería sacrificarse ni una jota de los principios para obtener armonía.- RH, 16 de enero de 1900.

El amor divino es imparcial.
Cristo vino a esta tierra con un mensaje de misericordia y perdón.  Puso el fundamento para una religión mediante la cual judíos y gentiles, negros y blancos, siervos y libres, están unidos en una fraternidad común, reconocidos como iguales a la vista de Dios.  El Salvador ama sin límites a cada ser humano.  En cada uno El ve posibilidades de mejorar.  Con energía y esperanza divinas saluda a todos aquellos por quienes dio su vida.- 7T 225 (1902).

Abarca en un abrazo divino a la fraternidad humana.
El amor mutuo santificado es sagrado.  En esta gran obra, el amor mutuo de los cristianos -mucho más elevado, más constante,  más cortés, más abnegado de lo que se haya visto- preserva la ternura, la benevolencia y la cortesía cristianas, y envuelve la hermandad humana en el abrazo de Dios, reconociendo la dignidad con que Dios ha investido los derechos del hombre.  Los cristianos siempre deben cultivar esta dignidad para la honra y gloria de Dios.- 5CBA, 1114 1897.

Su amor por las almas mide su amor a Dios.
El amor revelado en la vida de abnegación y sacrificio de Cristo ha de verse en la vida de sus seguidores.  Se nos llama a "andar como él anduvo"... Es nuestro privilegio tener la luz del cielo sobre nosotros.  Así anduvo Enoc con Dios.  No fue más fácil para Enoc vivir una vida justa que lo que es para nosotros, en el tiempo actual.  El mundo en su tiempo no favorecía más el crecimiento en la gracia y la santidad que el mundo actual... Vivimos en los peligros de los últimos días, y debemos recibir nuestra fuerza de la misma fuente. 

Debemos andar con Dios...
Dios pide que usted ponga toda su fuerza en la obra.  Usted tendrá que dar cuenta por el bien que pudo haber hecho si hubiera estado donde debía.  Es tiempo de que sea un colaborador con Cristo y los ángeles celestiales. ¿Despertará usted?  Hay almas entre ustedes que necesitan de su ayuda. ¿Ha sentido usted la carga de llevarlas a la cruz?  Recuerde que el grado de amor que usted tiene por Dios lo revelará en su amor por sus hermanos, y por las almas que están perdidas y arruinadas, sin Cristo.- RH, 9 de enero de 1900.

Amor perfecto en la iglesia es la meta de Cristo.
Jesús podría haber arrojado rayos de luz sobre los misterios más oscuros de la ciencia, pero no quería quitarle un solo momento a su enseñanza del conocimiento de la ciencia de la salvación, Su tiempo, su conocimiento, sus facultades, su vida misma tenían valor sólo como los medios para obrar la salvación de las almas de los hombres. ¡Oh, qué amor, que incomparable amor!
En contraste, notemos nuestros esfuerzos tibios, tímidos, medio paralizados en la obra del Señor Jesús.  Escuchen sus palabras en su oración al Padre: "Les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con  que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos" (Juan 17:26). ¡Qué lenguaje! ¡Cuán profundo, cuán amplio, cuán pleno! El Señor Jesús desea esparcir su amor por medio de cada miembro de su cuerpo, su iglesia, a fin de que la vitalidad de ese amor pueda circular por cada parte del cuerpo y habite en nosotros así como habita en El.  El Señor puede entonces amar al hombre caído así como ama a su propio hijo; y El declara que no estará satisfecho con nada menos que esto en nuestro favor.- Ms 11, 1892. 

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)

viernes, 23 de diciembre de 2011

V LA FUERZA VIGORIZANTE DE LA VIDA: 25 “Amor Y Sexualidad En La Experiencia Humana”

Nota: Elena de White vivió y trabajó en una época en la que se ejercía gran restricción al hablar en público o escribir acerca del sexo y las relaciones sexuales entre los esposos.
Ella se había casado con Jaime White el 30 de agosto de 1846, después de haber orado mucho y convencerse de que era el paso correcto.  Debiera notarse que hacía tiempo había comenzado su ministerio, pues hacia veinte meses que había estado recibiendo visiones del Señor.  Como resultado de esta unión con Jaime White dio a luz a cuatro hijos, nacidos en 1847, 1849, 1854 y 1860.

En la década de 1860 -la década de dos visiones básicas sobre reforma pro salud (6 de junio de 1863 y 25 de diciembre de 1865)- Elena G. de White comenzó a tratar asuntos relacionados con el sexo.  Declaraciones posteriores desarrollaron más el tema.  Al referirse al acto sexual en el matrimonio empleó expresiones tales como "el privilegio de la relación matrimonial", "el privilegio de la relación familiar" y "los privilegios sexuales".

Para obtener un concepto exacto y equilibrado de las enseñanzas de Elena de White en esta área delicada, deberían tomarse las declaraciones en conjunto.  Debería observarse el equilibrio que se revela en muchas de sus declaraciones.  Debería tomarse nota cuidadosa del significado de las palabras que utiliza.
A veces usa palabras tales como "pasión" y "propensiones".  Con frecuencia se las califica con palabras tales cómo inferiores, animales, sensuales, depravadas, corruptas.  Este lenguaje fuerte podría conducir a algunos lectores a suponer que se condenan todas las pasiones  y que toda actividad sexual es mala.  

Las siguientes citas difícilmente apoyarían esta idea:
Dios requiere que Ud. no sólo controle sus pensamientos sino también sus pasiones y sus afectos... La pasión y el afecto son agentes poderosos... Cuide positivamente sus pensamientos, sus pasiones y sus afectos.  No los degrade para atender a la sensualidad.  Elévelos [las pasiones y los afectos] a la pureza, dedíquelos a Dios. -2T 561, 564 (1870).
Todas las propensiones animales deben sujetarse a las facultades superiores del alma. -HAd 112 (1888).
En el mismo contexto en que usa algunas de esas expresiones fuertes, ella recomienda que las pasiones sean controladas por lo que llama "facultades más elevadas y nobles", "la razón", "limitación moral" y "facultades morales".  Escribe acerca de temperancia, moderación y de evitar excesos.  En el matrimonio, esas pasiones comunes a todos los seres humanos deben estar sujetas a control, y deben ser gobernadas.  Nótese además:
Los que consideran la relación matrimonial como una de las ordenanzas sagradas de Dios, protegida por sus santos preceptos, serán controlados por los dictados de la razón. -HL, No. 2, pág. 48.
Muy pocos consideran que es un deber religioso gobernar sus pasiones... El pacto matrimonial cubre pecados del más vil carácter... Sacrifican la vida y la salud sobre el altar de las bajas pasiones.  Someten las facultades superiores y más nobles a las propensiones animales... El amor es un principio puro y sagrado; pero la pasión concupiscente no admite restricción, no quiere que la razón le dicte órdenes ni la controle. -1JT 264, 265 (1870).

Ella escribe que la relación matrimonial es una "institución sagrada" que puede ser "pervertida".  Menciona que "se abusa" de "los privilegios sexuales".  Además, no condena la pasión en sí sino la pasión "baja" y "sensual".  Y vale la pena observar que Elena de White describe la intimidad del matrimonio como un "privilegio".  Aunque hizo advertencias contra una conducta sexual indecoroso en el matrimonio, escribió que había momentos en que los afectos correctamente limitados podían ser "liberados".  Otra declaración iluminadora es digna de un examen cuidadoso:
Con respecto al matrimonio, yo diría: Lea la Palabra de Dios.  Aun en este tiempo, los últimos días de la historia del mundo, se producen casamientos entre los adventistas del séptimo día... Como pueblo, nunca hemos prohibido el casamiento, excepto en los casos en que había razones obvias que indicaban que sería una miseria para ambas partes.  Y aun entonces, sólo hemos aconsejado y advertido. -Carta 60, 1900.

En una ocasión, cuándo por causa de las demandas del trabajo de ambos los separaba medio continente, en una carta a Jaime le hizo esta confidencia:
Sentimos cada día un deseo muy ferviente de una cercanía mayor a Dios.  Mi oración cuando me acuesto, cuando me despierto de noche, y cuando me levanto de mañana, es: Más cerca, oh Dios, de ti, más cerca de ti, sí... Duermo sola.  Esta parece ser la preferencia de Mary y también la mía.  Tengo más oportunidad para reflexionar y orar.  Aprecio el poder estar sola a no ser que tenga la gracia de tu presencia.  Quiero compartir mi cama sólo contigo. -Carta 6, 1876.
En ningún momento participó en enseñanzas que requerían un tipo de relación platónica como de hermanos en el matrimonio ni las aprobó.  Al tratar con algunos que insistían en enseñanzas de este tipo, Elena de White aconsejó en contra de esas ideas.  Detenerse en ellas, escribió, abre el camino para que Satanás obre "sobre la imaginación de modo que el resultado será la impureza", en vez de la pureza. -Carta 103, 1894.
Para cada privilegio legítimo y dado por Dios, Satanás sugiere una falsificación.  Procura reemplazar los pensamientos santos y puros con pensamientos impuros.  Desea sustituir la santidad del amor matrimonial con la permisividad, la infidelidad, los excesos y la perversión; el sexo premarital, el adulterio, el animalismo dentro y fuera del matrimonio, y la homosexualidad.  A todas estas cosas se refiere este capítulo. -Los compiladores.

(A) Lo positivo
(Palabras de privilegio y consejo)

Jesús y la relación familiar.
Jesús no impuso el celibato a clase alguna de hombres.  No vino para destruir la relación sagrada del matrimonio, sino para exaltarla y devolverle su santidad original.  Mira con agrado la relación familiar donde predomina el amor sagrado y abnegado. HAd 106 (1903).
Había [Cristo] dispuesto que hombres y mujeres se unieran en el santo lazo del matrimonio, para formar familias cuyos miembros, coronados de honor, fueran reconocidos como miembros de la familia celestial. -MC 275 (1905). 

El propósito de Dios se cumple en el matrimonio.
Todos los que contraen relaciones matrimoniales con un propósito santo -el esposo para obtener los afectos puros de! corazón de una mujer, y ella para suavizar, mejorar y completar el carácter de su esposo- cumplen el propósito de Dios para con ellos. -HAd 84 (1899).

El privilegio de la relación matrimonial.
Ellos [los cristianos que se casaron] deberían considerar debidamente el resultado de cada privilegio de la relación matrimonial, y el principio santificado debería ser la base de toda acción. -2T 380 (1870).
[Ella escribió acerca de] "las fortificaciones destinadas a conservar el carácter sagrado y privado de la relación familiar". -1JT 198 (1868).

Cuándo pueden ser liberados los afectos.
Deberían mantenerse sujetos los afectos juveniles hasta que llegue el tiempo en que la edad y la experiencia suficientes permitan liberarlos con honra y seguridad. -MJ 449 (1864).

El peligro de llevar lo legítimo a excesos.
En sí mismo no es pecado comer, beber o casarse y darse en casamiento. Era legítimo casarse en el tiempo de Noé, y es legítimo casarse ahora, si lo que es legítimo es tratado en forma adecuada y no se lo lleva a excesos pecaminosos...
En los días de Noé, el deseo desordenado y excesivo de lo que en sí mismo era legítimo cuando se lo usaba correctamente, hizo que el matrimonio fuera pecaminoso delante de Dios.  Hay muchos que están perdiendo su alma en está época del mundo al ser absorbidos por el pensamiento del matrimonio y de la relación matrimonial en sí misma . . .
Dios ha puesto a los hombres en el mundo, y es el privilegio de ellos comer, beber, comerciar, casarse y ser dados en casamiento; pero sólo es seguro hacer estas cosas en el temor de Dios.  Deberíamos vivir en este mundo teniendo en cuenta el mundo eterno. -RH, 25 de sept. de 1888. 

El matrimonio no es una licencia para dar rienda suelta a las pasiones sensuales.
Muy pocos consideran que es un deber religioso gobernar sus pasiones.  Se han unido en matrimonio con el objeto de su elección, y por lo tanto, razonan que el matrimonio santifica la satisfacción de las pasiones más bajas.  Aun hombres y mujeres que profesan piedad, dan rienda suelta a sus pasiones concupiscentes, y no piensan que Dios los tiene por responsables del desgaste de la energía vital que debilita su resistencia y enerva todo el organismo.
El pacto matrimonial cubre pecados del más vil carácter.  Hombres y mujeres que profesan ser piadosos degradan su propio cuerpo por la satisfacción de pasiones corrompidas, y así se rebajan a un nivel más bajo que el de los brutos.  Abusan de las facultades que Dios les ha dado para que las conserven en santificación y honra.  Sacrifican la vida y la salud sobre el altar de las bajas pasiones.  Someten las facultades superiores y más nobles a las propensiones animales.  Los que así pecan ignoran el resultado de su conducta. -1JT 264 (1870).

La necesaria distinción entre el amor y la concupiscencia.
No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia.  Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.
¡Cuán pocos hombres manifiestan su amor de la manera especificada por el apóstol: "Así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella [no para contaminarla], sino para santificarla y limpiarla," para "que fuese santa y sin mancha"!  Esta es la calidad del amor que en las relaciones matrimoniales Dios reconoce como santo.
El amor es un principio puro y sagrado; pero la pasión concupiscente no admite restricción, no quiere que la razón le dicte órdenes ni la controle.  No vislumbra las consecuencias; no quiere razonar de la causa al efecto.
Muchas mujeres están sufriendo de gran debilidad y  constantes enfermedades debido a que se han despreciado las leyes de su ser; y se han pisoteado las leyes de la naturaleza.  Hombres y mujeres despilfarran la fuerza nerviosa del cerebro, y la ponen en acción antinatural para satisfacer las pasiones bajas; y este monstruo odioso, la pasión baja y vil, recibe el nombre delicado de amor.-1JT 265, 266 (1870).

El amor versus la pasión del corazón humano natural.
El amor... no es irracional ni ciego.  Es puro y santo.  Pero la pasión del corazón natural es otra cosa completamente distinta.  Mientras que el amor puro considera a Dios en todos sus planes y se mantendrá en armonía perfecta con el Espíritu de Dios, la pasión se manifestará temeraria e irracional, desafiará todo freno y hará un ídolo del objeto de su elección.  En todo el comportamiento de quien posee verdadero amor, se revelará la gracia de Dios.-RH, 25 de sept. de 1888; HAd 41.

Los dictados de la razón deben controlar.
Los que consideran el matrimonio como una ordenanza sagrada de Dios, resguardada por su santo precepto, serán controlados por los imperativos de la razón. -2MS 505 (1865).

Mantener las confidencias dentro del sagrado círculo familiar.
Alrededor de cada familia se extiende un círculo sagrado que no debe romperse.  Nadie ,tiene derecho a entrar en este círculo.  No permitan el marido ni la mujer que un extraño comparta las confidencias que a ellos solos importan. -MC 279 (1905).

(B) Lo negativo
(Palabras de limitación y advertencia)

El matrimonio no fue designado para cubrir la sensualidad y las prácticas bajas.
Dios nunca quiso que el matrimonio cubriera la multitud de pecados que se practican.  La sensualidad y las prácticas bajas en la relación matrimonial están educando la mente y el gusto moral en prácticas desmoralizadoras fuera de la relación matrimonial. -RH, 24 de mayo de 1887.

Los excesos sexuales ponen en peligro la salud y la vida.
No es un amor puro y santo lo que induce a la esposa a satisfacer las propensiones animales de su esposo, a costa de su salud y de su vida... Tal vez sea necesario instarlo con humildad y afecto aun a riesgo de desagradarle, y hacerle comprender que no puede ella degradar su cuerpo cediendo a los excesos, sexuales.  Ella debe, con ternura y bondad, recordarle que Dios tiene los primeros y más altos derechos sobre todo su ser y que no puede despreciar esos derechos, porque tendrá que dar cuenta de ellos en el gran día de Dios. -1JT 267 (1870).
Los excesos sexuales destruirán ciertamente el amor por los ejercicios devocionales, privarán al cerebro de la substancia necesaria para nutrir el organismo y agotarán efectivamente la vitalidad. 1JT 269 (1870).

La perversión de una institución sagrada.
Muchos piensan que porque han entrado en la relación matrimonial pueden permitirse ser controlados por las pasiones animales.  Son conducidos por Satanás, quien los engaña y los guía a pervertir esta institución sagrada.  Le deleita el bajo nivel que domina sus mentes, porque tiene mucho que ganar en esta dirección.
El sabe que si puede excitar las pasiones más bajas y mantenerlas en el poder, no tiene que preocuparse por su experiencia cristiana; pues las facultades morales e intelectuales estarán subordinadas, mientras las propensiones animales predominarán y mantendrán el poder; y estas pasiones bajas se fortalecerán con el ejercicio, mientras que las cualidades más nobles se debilitarán cada vez más. -2T 480 (1870). 

El abuso de los privilegios sexuales en el matrimonio.
Las pasiones animales, acariciadas y complacidas, llegan a ser muy fuertes en esta época, y sus resultados seguros son innumerables males en la vida matrimonial.  En lugar de desarrollarse la mente y ser el poder controlador, las propensiones animales gobiernan sobre las facultades más elevadas y nobles hasta que son llevadas a la sujeción de esas propensiones animales. ¿Cuál es el resultado?  Los delicados órganos de las mujeres se desgastan y enferman; ya no es seguro tener hijos; se ha abusado de los privilegios sexuales.
Los hombres están corrompiendo sus propios cuerpos, y la esposa ha llegado a ser la esclava de la cama de los deseos bajos y desordenados hasta que no hay más temor de Dios ante sus ojos.  Complacer los impulsos que degradan tanto el cuerpo como el alma es la tónica de su vida matrimonial. -Ms 14, 1888.

Influencias prenatales.
Satanás procura rebajar la mente de los que se unen en matrimonio para estampar su propia odiosa imagen sobre sus hijos...
El pueden modelar la posteridad de ellos mucho más fácilmente de lo que pueden hacerlo los padres, porque pueden controlar de tal manera la mente de los padres que por medio de ellos puede dar el sello de su propio carácter a sus niños.  De este modo muchos niños nacen bajo el influjo de las pasiones animales, mientras sus facultades morales sólo se desarrollan débilmente.  Estos niños necesitan la más cuidadosa enseñanza para extraer, fortalecer, y desarrollar las facultades morales e intelectuales a fin de que éstas puedan tomar el dominio. -2T 480 (1870).

El proceso de degradación.
La mente de un hombre o de una mujer no descienden en un momento de la pureza y la santidad a la depravación, la corrupción y el crimen.  Lleva tiempo transformar lo humano a lo divino o degradar a los  que fueron formados a la imagen de Dios a lo brutal o satánico.
Por la contemplación somos transformados.  Aunque formados a la imagen de su Hacedor, el hombre puede educar su mente de modo que el pecado que una vez detestaba llegue a ser placentero para él.  Cuando cesa de velar y orar, deja de cuidar la ciudadela, el corazón, y se entrega al pecado y el crimen.  La mente se rebaja, y es imposible elevarla de la corrupción mientras recibe la educación que esclaviza las facultades morales e intelectuales y las pone bajo la sujeción de las pasiones más groseras.
Debe librarse una lucha constante contra la mente carnal; y debemos ser auxiliados por la refinadora influencia de la gracia de Dios, que atraerá la mente hacia arriba y la acostumbrará a meditar sobre cosas puras y santas. -2T 478, 479 (1870).

Consejos a las mujeres.
Con corazón angustiado escribo que en esta época las mujeres, casadas y solteras, con demasiada frecuencia no observan la reserva necesaria.  Coqueteando, estimulan las atenciones de hombres solteros y casados y los que son moralmente débiles quedan seducidos.
Al tolerar estas cosas, se amortiguan los sentidos morales y se ciega el entendimiento de manera que el delito no parece pecaminoso.  Se despiertan pensamientos que no se habrían despertado si la mujer hubiese conservado su lugar con toda modestia y seriedad.  Puede ser que no tuvo ella misma propósito o motivo ilícito, pero estimuló a hombres que son tentados, y que necesitan toda la ayuda que puedan obtener de quienes los traten.
Si ellas se hubiesen mantenido circunspectas y reservadas y si, en vez de permitirse libertades y recibir atenciones injustificables, hubiesen mantenido, un alto tono moral y una dignidad apropiada, podría haberse evitado mucho mal. -HAd 300, 301 (1885).

Las mujeres como tentadoras.
¿No habrán de vigilarse  estrictamente a sí mismas las mujeres que profesan la verdad, a fin de no estimular la menor familiaridad injustificable?  Pueden cerrar muchas puertas de tentación si observan en toda ocasión una reserva estricta y una conducta apropiada. 2lT 243 (1889).
Con mucha frecuencia son las mujeres las qué tientan.  Con un motivo u otro, requieren la atención de los hombres, casados o solteros, y los llevan adelante hasta que transgreden la ley de Dios, hasta que su utilidad queda arruinada y sus almas están en peligro. -2JT 237, 238 (1889).

Un pastor que simpatiza.
Sean hombres de Dios, estén del lado ganador.  El conocimiento está al alcance de todos los que lo desean.  Dios quiere que la mente llegue a ser fuerte, que el pensamiento sea más profundo, más pleno y más claro. Caminen con Dios como lo hizo Enoc; hagan de Dios su consejero y no podrán sino mejorar...
Hay muchos hombres que pretenden guardar los mandamientos de Dios, que visitarán al rebaño de Dios bajo su cargo y conducirán las almas incautas en una corriente de pensamiento que resultará en vergonzosas libertades y
El [el ministro] comenzará, cuando visita a las familias, a preguntar secretos de su vida casada. ¿Son felices con sus esposos? ¿Sienten que se las aprecia? ¿Hay armonía en su vida matrimonial?  De esta manera la mujer, sin sospechar, es conducida, por medio de esas preguntas engañosas, a abrir su vida privada, sus chascos, sus pequeñas pruebas y quejas, a un extraño como lo hacen los católicos con sus sacerdotes.
Luego este pastor que simpatiza agrega un capítulo de su propia experiencia; que su esposa no es la mujer de su elección; que no hay afinidad real entre ellos.  El no ama a su mujer.  Ella no satisface sus expectativas.  Así, se quiebra la barrera, y las mujeres son seducidas.  Ellas creen que su vida es un gran desengaño, y que este pastor tiene una gran simpatía por su rebaño.  Se estimula el sentimentalismo  enfermizo, y se daña la pureza de la mente y el alma, si esta clase de trabajo no termina en el quebrantamiento del séptimo mandamiento.

Los pensamientos contaminados que se albergan llegan a ser un hábito, y el alma es manchada y herida.  Haga un acto malo y se produce una mancha que nadie puede quitar sino la sangre de Cristo; y si no se aparta del hábito con firme resolución, el alma se corrompe y las corrientes que fluyen de esta fuente contaminada corromperá a otros.  Su influencia es una maldición.  Dios ciertamente destruirá a todos los que continúan con esta obra.,. .
Debemos ser elevados, ennoblecidos y santificados.  Podemos obtener fortaleza para vencer en Jesús; pero cuando al carácter le falta pureza, cuando el pecado ha llegado a ser una parte del carácter, tiene un poder hechizador que es igual al embriagador vaso de licor.  El poder del dominio propio y de la razón es superado por las prácticas que manchan el ser entero; y si estas prácticas pecaminosas se continúan, el cerebro se debilita, se enferma y pierde su equilibrio. Carta 26d, 1887.

Hombres, mujeres y jóvenes están envueltos en la depravación moral.
Diariamante aumentan los peligros morales a los que todos, ancianos y jóvenes, están expuestos.  El desvarío moral, que llamamos depravación, encuentra amplio espacio para actuar, y los hombres, las mujeres y los jóvenes que profesan ser cristianos ejercen una influencia que es baja, sensual, diabólica. -Carta 26d, 1877.
Satanás está haciendo esfuerzos soberanos para envolver personas casadas, niños y jóvenes, en prácticas impuras.  Sus tentaciones hallan aceptación en muchos corazones porque no han sido elevados, purificados, refinados y ennoblecidos por la sagrada verdad que ellos profesan creer.  No pocos han sido bajos y viles en pensamiento, y triviales en la manera de hablar y de conducirse, de modo que cuando vienen las tentaciones de Satanás no tienen poder moral  para resistirlas y caen como fácil presa. . . -ELC 201(1887).

Pasos hacia a bajo.
Las continuas tentaciones de Satanás están diseñadas para debilitar el gobierno del hombre sobre su propio corazón, para minar su poder de dominio propio.  Conduce al hombre a romper los lazos que la conectan con una unión santa y feliz con su Hacedor. Entonces, cuando está desconectado de Dios, la pasión obtiene el control sobre la razón, y el impulso sobre los principios, y llega a ser pecaminoso en pensamiento y actos, se pervierte su juicio, su razón parece estar debilitada, y necesita volver a ser él mismo para regresar a Dios por medio de una visión correcta de sí mismo a la luz de la palabra de Dios. -Carta 24, 1890.

Eviten leer, ver y escuchar la impureza.
Los que no quieran ser víctimas de las trampas de Satanás, deben guardar bien las avenidas del alma; deben evitar el leer, mirar u oír lo que podría sugerir pensamientos impuros.  No se debe permitir que la mente se espacie al azar en cualquier tema que sugiera el enemigo de nuestras almas.  Hay que vigilar fielmente él, corazón, o los males de afuera despertarán los males dé adentro, y el alma vagará en tinieblas. -HAp 427 (1911)
Usted ha de llegar a ser un fiel centinela de sus oídos, sus ojos, y todo sus sentidos si desea controlar su mente e impedir que pensamientos vanos y corruptos manchen su alma.  Sólo el poder de la gracia puede realizar esta obra tan deseable. -2T 561 (1870).

Novelas lujuriosas y pornografía.
Las figuras impuras tienen una influencia corruptora. Muchos leen ansiosamente las novelas y, como resultado, su imaginación se contamina.
En los transportes públicos se hacen circular fotografías de mujeres desnudas para la venta. Estas fotografías odiosas  también se encuentran en los estudios fotográficos y se cuelgan en las paredes de los que venden grabados.  Esta es una época en que la corrupción prolifera por doquiera.
La concupiscencia de los ojos y las pasiones corrompidas se despiertan por la contemplación y la lectura.... La mente se complace en contemplar escenas que despiertan las pasiones más viles y bajas.  Estas viles imágenes, vistas por una imaginación contaminada, corrompen la moral y preparan a los seres engañados y apasionados a dar rienda suelta a sus pasiones lujuriosas.  Luego siguen pecados y crímenes que arrastran a los seres formados a la imagen de Dios a un nivel semejante al de las bestias, hundiéndolos finalmente en la perdición.  Evite leer y mirar cosas que sugieran pensamientos impuros.  Cultiven las facultades intelectuales y morales. -2T 410 (1870).

La mente es el factor determinante.
Dijo Pablo: "Con la mente sirvo a la ley de Dios" (Rom. 7:25).  Núblese esta mente por medio de la satisfacción de los apetitos y de las pasiones animales, y las facultades morales se debilitarán de tal modo que lo sagrado y la común se pondrán al mismo nivel. -Carta 2, 1873.

La masturbación.*
Jóvenes y niños de ambos sexos participan de la contaminación moral, y practican el asqueroso vicio solitario destructor de cuerpo y alma.
Muchos de los que profesan ser cristianos están tan atontados por la misma práctica que sus sensibilidades morales no pueden ser despertadas para comprender que es pecado, y que si persisten en ello terminarán de seguro por  destruir completamente el cuerpo y la mente. ¡El hombre, el ser más noble de la tierra, formado a la imagen de Dios, se transforma en una bestia, se embrutece y corrompe!
Cada cristiano tendrá que aprender a refrenar sus pasiones y a guiarse por los buenos principios.  A menos que lo haga, es indigno del nombre de cristiano.
Algunos que ostensiblemente profesan el cristianismo no comprenden el pecado del abuso propio y sus resultados inevitables.  Un hábito inveterado ha cegado su entendimiento. No se dan cuenta del carácter excesivamente pecaminoso de este pecado degradante que enerva y destruye su fuerza nerviosa y cerebral.
Los principios morales se debilitan excesivamente cuando están en conflicto con un hábito inveterado.  Los solemnes mensajes del cielo no pueden impresionar con fuerza el corazón que no está fortificado contra la práctica de este vicio degradante.  Los nervios sensibles del cerebro han perdido su tonicidad por la excitación mórbida destinada a satisfacer un deseo antinatural de complacencia sensual.  Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.

Cualquier cosa que perturbe la circulación de las corrientes eléctricas del sistema nervioso, disminuye la fuerza de las potencias vitales, y como resultado se atenúa la sensibilidad de la mente. -1JT 253, 254 (1870).
Algunos niños comienzan a practicar la contaminación propia en su infancia; y al aumentar en años las pasiones lujuriosas crecen con su crecimiento y se fortalecen con su fuerza.  Sus mentes no están tranquilas.  Las señoritas desean la compañía de los varones, y los varones la de las niñas.  Su comportamiento no es reservado ni modesto.  Son atrevidos y audaces y se toman libertades indecentes.  El hábito del abuso propio ha rebajado sus mentes y ha manchado sus almas. -2T 481 (1870).

La actividad sexual antes del casamiento (consejo a un joven adventista del séptimo día). 
Pocas tentaciones son más peligrosas o más fatales para los jóvenes que la tentación a la sensualidad, y ninguna será, si se cede a ella, más decididamente ruinosa para el alma y el cuerpo por el tiempo y la eternidad. . .
Me fue mostrado cuando tú estabas en compañía de ella en horas de la noche; tú sabes mejor de qué manera pasaban esas horas.  Tú me, llamaste para preguntarme si, habrías quebrantado los mandamientos de Dios.  Te pregunto: ¿No los has quebrantado?
¿Cómo han usado sus horas juntos noche tras noche? ¿Fueron tus actitudes, tus posiciones, tus afectos, tales que desearías que fueran registrados todos en los libros del cielo? Yo vi y oí cosas que harían sonrojar a los ángeles ... Ningún joven debería hacer lo que tú hiciste con ella, a menos que estés casado con ella; y me sorprendió que no percibieras el asunto más claramente.

Te escribo ahora para rogarte por amor a tu alma que no te entretengas más con la tentación. Haz una obra rápida en quebrar este hechizo que como una terrible pesadilla ha estado sobre ti.  Libérate ahora y para siempre, si tienes algún deseo del favor de Dios...
Has pasado horas de la noche en compañía de ella porque ambos estaban apasionados.  En el nombre del Señor, termina tus atenciones a ella o cásate con ella... Sería mejor que te casaras con ella que estar en su compañía y conducirte como sólo un hombre y su esposa deberían hacerlo cuando están juntos...
Si durante tu vida deseas gozar de la compañía de ella como parece que ahora la estás gozando, fascinado con ella, ¿por qué no dar un paso más allá de los que ya has dado, y te haces su legítimo protector y tienes el derecho indiscutido de dedicar las horas que desees en su compañía?  Los actos y las conversaciones de ustedes ofenden a Dios.-Carta 31 la 79.

La homosexualidad, el pecado específico de Sodoma. 
No ignoramos la caída de Sodoma debido a la corrupción de sus habitantes.  Aquí el profeta ha especificado los males particulares que llevaron a la inmoralidad.  Ahora vemos que existen en el mundo los mismos pecados que hubo en Sodoma, y que trajo sobre ella la ira de Dios, incluso su completa destrucción. -RH, julio de 1873; 4CBA 1183.

Los pecados de los antediluvianos y los de Sodoma están aumentando.
Por doquiera vemos náufragos de la humanidad, el culto familiar descuidado, hogares quebrantados. Hay un extraño abandono de los principios buenos, un rebajamiento de la norma de la moralidad; están aumentando rápidamente los pecados que atrajeron los juicios de Dios sobre la tierra en ocasión del diluvio y destrucción de Sodoma por el fuego. -2JT 242, 243 (1889).

Invaden la iglesia hoy.
La impureza está hoy muy difundida, aun entre los profesos seguidores de Cristo.  La pasión está desenfrenada; las propensiones animales están ganando fuerza por la complacencia, mientras los poderes morales se debilitan continuamente...
Existen hoy los pecados que destruyeron a los antediluvianos y las ciudades de la llanura, no meramente en los países paganos, no sólo entre los que profesan el cristianismo popular, sino aun entre algunos que profesan esperar la venida del Hijo del hombre.  Si Dios presentara estos pecados delante de ustedes como aparecen ante su vista, se llenarían de vergüenza y terror. -5T 218 (1882).

Cerrar los ojos a la luz.
La satisfacción de las pasiones más bajas inducirá a muchos a cerrar los ojos a la luz, porque temen ver pecados que no están dispuestos a abandonar.  Todos pueden ver si lo desean. Si prefieren las tinieblas a la luz, su criminalidad no disminuirá por ello.
¿Por qué no leen los hombres y mujeres y se instruyen en estas cosas que tan decididamente afectan su fuerza física, intelectual y moral?  Dios os ha dado un tabernáculo  que cuidar y conservar en la mejor condición para su servicio y gloria.  Vuestros cuerpos no os pertenecen. -1JT 259 (1885).

(C) Equilibrio y victoria
(Palabras de promesa y esperanza)

Se necesitan un sincero arrepentimiento y un esfuerzo determinado.
Los que corrompen su cuerpo no pueden gozar del favor de Dios a menos que se arrepientan sinceramente, hagan una reforma completa y entren en perfecta santidad en el temor del Señor... La única esperanza para los que practican hábitos viles es dejarlos para siempre si es que estiman de algún valor la salud temporal y la salvación en el más allá.  Cuando se ha consentido en estos hábitos durante un buen tiempo, se requiere un esfuerzo determinado para resistir a la tentación y rehusar la complacencia corrupta. -CN 437 (1864)

Controlar la imaginación.
La imaginación debe ser dominada positiva y persistentemente si las pasiones y los afectos han de ser sometidos a la razón, la conciencia y el carácter. -CN 438 (1870).

Subordinados a la voluntad de Dios.
Todos los que tienen una verdadera comprensión de lo que significa ser cristiano, saben que los seguidores de Cristo, como discípulos suyos, están en la obligación de dominar todas sus pasiones y colocar sus facultades físicas y mentales en perfecta sumisión a la voluntad de Cristo.  Los que están dominados por sus pasiones, no pueden ser seguidores de Cristo.  Están demasiado entregados al servicio de su maestro, el originador de todo mal, para dejar sus hábitos corruptos y escoger servir a Cristo. -CN 418, 419,(1864). 

Los pensamientos son un factor decisivo.
Los pensamientos impuros conducen a actos impuros.  Si Cristo es el tema de contemplación, los pensamientos estarán muy separados de todo tema que lo conduzca a actos impuros.  La mente se fortalecerá al espaciarse en temas elevadores.  Si se la adiestra para correr por cauces de pureza y santidad, llegará a ser saludable y vigorosa.  Si se la adiestra para considerar temas espirituales, naturalmente se inclinará hacia ellos.  Pero esta atracción de los pensamientos hacia las cosas celestiales no se puede obtener sin el ejercicio de la fe en Dios y sin una dependencia ferviente y humilde de El para obtener esa gracia y fuerzas que serán suficientes para toda emergencia. -2T 408 (1870).

El pecado de la fantasía.
[Usted es responsable ante Dios por sus pensamientos.] Si usted consiente en vanas imaginaciones, permitiendo que su mente se ocupe de temas impuros, en cierto grado es tan culpable delante de Dios como si sus pensamientos se tradujeran en acción.  Todo lo que impide la acción es la falta de oportunidad. -2T 561; CN 437 (1870).

Controlar los pensamientos.
Ud. debería controlar sus pensamientos. Esta no será una tarea fácil; no puede realizarla sin un íntimo e incluso un severo esfuerzo...
No sólo requiere Dios que controle sus pensamientos, sino también sus pasiones y afectos.  Su salvación depende de que se gobierne a sí mismo en estas cosas.  La pasión y el afecto son poderosos agentes. Si sé los aplica mal, si se los pone en operación por motivos equivocados, si se los extravía, son poderosos para causar su ruina y dejarlo cómo un miserable náufrago, sin Dios y sin esperanza. -2T 561 (1870).

Los pensamientos abrigados llegan a ser un hábito.
Los pensamientos contaminados albergados llegan a ser hábito y el alma queda desfigurada y contaminada.  Una vez cometida   una mala acción, queda una mancha que no la puede quitar sino la sangre de Cristo; y si el hábito no es rechazado con firme determinación, el alma se corrompe y las corrientes que fluyen de esta fuente corrompida  contaminarán a otros. -ELC 199 (1887).

Pensamientos debidamente controlados.
Necesitamos asignarle un elevado valor al recto control de nuestros pensamientos, porque eso prepara la mente y el alma para trabajar armoniosamente para el Maestro.  Es necesario para nuestra paz y felicidad en esta vida que nuestros pensamientos estén centrados en Cristo.  Como piensa el hombre, así es. Nuestro avance en la pureza moral depende del recto pensar y actuar...
Los malos pensamientos destruyen el alma.  El poder convertidor de Dios cambia el corazón refinando y purificando los pensamientos.  A menos que se haga un esfuerzo decidido para mantener los pensamientos centrados en Cristo, la gracia no puede manifestarse en la vida.  La mente debe entrar en la lucha espiritual.  Cada pensamiento debe ser puesto en cautiverio a la obediencia de Cristo...

Necesitamos un constante sentido del poder ennoblecedor de los pensamientos puros y de la influencia deletérea de los pensamientos malos.  Pongamos nuestros pensamientos en cosas santas.  Sean puros y santos, porque la única seguridad para cada alma es el recto pensar.  Debemos usar todo, medio que Dios ha puesto a nuestro alcance para el gobierno y el cultivo de nuestros pensamientos.  Debemos poner nuestras mentes en armonía con su mente.  Su verdad nos santificará cuerpo, alma y espíritu y podremos levantarnos sobre la tentación. -ELC 166 (1904).

La dieta es un factor importante.
No se puede repetir con demasiada frecuencia que todo lo que entra en el estómago afecta no sólo al cuerpo, sino finalmente también a la mente.  El alimento pesado y estimulante afiebra a la sangre, excita el sistema nervioso y con demasiada frecuencia embota  la percepción moral, de modo que la razón y la conciencia son dominadas por los impulsos sensuales.  Es difícil y con frecuencia casi imposible, que tenga paciencia y dominio propio el que es intemperante en la alimentación. -CN 434 (1890).

La carne excita y fortalece las bajas pasiones.
No debe ponerse carne delante de nuestros hijos.  Su influencia tiende a excitar y fortalecer las pasiones inferiores, y tiende a amortiguar las facultades morales.  Los cereales y las frutas, preparados sin grasa y en forma tan natural como sea posible, deben ser el alimento destinado a todos aquellos que aseveran estar preparándose para ser trasladados al cielo. Cuanto menos excitante sea nuestra alimentación, tanto más fácil será dominar las pasiones.  La complacencia del gusto no debe ser consultada sin tener en cuenta la salud física, intelectual o moral. -1JT 259 (1869).

Mate la tentación.
Las pasiones inferiores tienen su sede en el cuerpo y obran por su medio.  Las palabras "carne", "carnal", o "concupiscencias carnales" abarcan la naturaleza inferior y corrupta; por sí misma la carne no puede obrar contra la voluntad de Dios.  Se nos ordena que crucifiquemos la carne, con los afectos y las concupiscencias. ¿Cómo lo haremos? ¿Infligiremos dolor al cuerpo?  No, pero daremos muerte a la tentación a pecar.
Debe expulsarse el pensamiento corrompido.  Todo intento debe someterse al cautiverio de Jesucristo.  Todas las propensiones animales deben sujetarse a las facultades superiores del alma.  El amor de Dios debe reinar supremo; Cristo debe ocupar un trono indiviso.  Nuestros cuerpos deben ser considerados como su posesión adquirida.  Los miembros del cuerpo han de llegar a ser los instrumentos de la justicia. HAd 112 (1888).

Cambie las sugerencias impuras por pensamientos puros y elevadores.
Debe mantenerse la mente meditando en temas  mas puros y santos.  Debe rechazarse de inmediato toda sugestión impura, y deben cultivarse pensamientos puros, elevadores, la santa contemplación, obteniendo así más y más conocimiento de Dios ejercitando la mente en la contemplación de las cosas celestiales.  Dios tiene medios sencillos al alcance de cada caso individual, suficientes para asegurar el fin último, la salvación del alma.
Propónte alcanzar una norma elevada y santa; mantén en alto tu ideal; actúa con firme determinación, como Daniel, intrépidamente, con perseverancia, y nada que pueda hacer el enemigo estorbará tu progreso.  A pesar de los inconvenientes, de los cambios, de las perplejidades, tú puedes crecer constantemente en vigor mental y en poder moral. -ELC 199 (1887).

No produzca una emergencia.
Cada pasión no santificada debe ser puesta bajo el control de la razón santificada mediante la gracia abundantemente otorgada por Dios en cada emergencia.  Pero no permita que se cree una emergencia, que haya un acto voluntario que lo ponga donde será asaltado por la tentación, o dé la menor ocasión para que otros piensen que es culpable de indiscreción. -Carta 18, 1891.

Aléjese del borde del precipicio.
No procure ver cuán cerca puede caminar del borde del precipicio con seguridad.  Evite la primera aproximación al peligro.  No se puede jugar con los intereses del alma.  Su capital es su carácter.  Cuídelo como cuidaría un tesoro valioso.  Deben abrigarse firme y constantemente la pureza moral, el respeto propio y un fuerte poder de resistencia...
Ninguno piense que puede vencer sin la ayuda de Dios.  Usted debe tener la energía, la fortaleza, el poder, de una vida interior desarrollada dentro suyo.  Entonces podrá llevar fruto para piedad y tendrá un repudio intenso por el vicio. Usted necesita esforzarse constantemente para alejarse de lo terreno, de las conversaciones vulgares, de todo lo sensual,  y apuntar a la nobleza del alma y a un carácter puro y sin mancha.  Su nombre puede permanecer tan puro que,  con justicia, no podrá relacionarse con nada deshonesto o injusto, sino que será respetado por todo lo bueno y puro, y podrá ser anotado en el libro de la vida del Cordero. -MM 143, 144 (1885).

Satanás o Cristo controlan.
Cuando la mente no está bajo la influencia directa del Espíritu de Dios, Satanás puede moldearla a su voluntad.  Depravará todas las facultades de raciocinio que pueda controlar.  Está completamente opuesto a Dios en sus gustos, puntos de vista, preferencias, [simpatías y antipatías,] elección de las cosas y propósitos; no hay gusto por las cosas que Dios ama o aprueba, sino un deleite en aquellas cosas que El desprecia. . ..
Si Cristo mora en el corazón estará en todos nuestros pensamiento. Nuestros pensamientos más profundos serán de El, de su amor, su pureza.  El llenará todas las cámaras de nuestra mente.  Nuestros afectos se centrarán en Jesús.  Todas nuestras esperanzas y expectativas estarán relacionadas con El. [Vivir la vida que ahora vivimos por fe en el Hijo de Dios, aguardando y amando su venida, será el gozo supremo del alma.] El será la corona de nuestro gozo. -ELC 165 (1891).

Una vigilancia de por vida.
Mientras dure la vida es preciso resguardar los afectos y las pasiones con un propósito firme.  Hay corrupción interna; hay tentaciones externas; y siempre que deba avanzar la obra de Dios, Satanás hará planes para disponer las circunstancias de modo que la tentación sobrevenga con poder aplastante sobre el alma.  No podemos estar seguros ni un momento a menos que dependamos de Dios y nuestra vida esté oculta con Cristo en Dios. -2CBA 1026 (1891).

Dios está preparando un pueblo.
El pueblo de Dios no sólo debe conocer su voluntad, sino también debe practicarla. Muchos serán eliminados del número de los que conocen la verdad porque no fueron santificados por ella.  La verdad  debe penetrar en sus corazones, santificarlos y limpiarlos de toda mundanalidad y sensualidad en su vida más intima. El templo del alma debe ser limpiado.  Cada acto secreto es como si estuviéramos en la presencia de Dios y de los santos ángeles, ya que todas las cosas están abiertas ante Dios, y de El nada se puede esconder...
Dios está purificando a un pueblo para que tenga manos limpias y corazones puros a fin de estar delante de El en el juicio.  Debe elevarse la norma, purificarse la imaginación; debe abandonarse el apasionamiento que rodea a prácticas degradantes, y debe elevarse el alma a pensamientos puros y a prácticas santas.  Todos los que soporten la prueba y la aflicción que está delante de nosotros serán participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia, y no participado en ello.- RH, 24 de mayo de 1887. 

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)