domingo, 9 de agosto de 2020

XV. FALSOS SISTEMAS DE CURACIÓN: 79. EL HIPNOTISMO Y SUS PELIGROS.


Pongámonos en guardia
En estos días cuando el escepticismo y el paganismo aparecen con tanta frecuencia vestidos con un ropaje científico necesitamos cuidarnos en todos lados. Nuestro gran adversario está engañando mediante ellos a miles de personas, y las está conduciendo cautivas conforme a su voluntad. Saca una enorme ventaja de las ciencias que conciernen a la mente. Mediante ellas se arrastra como serpiente, imperceptiblemente, para corromper la obra de Dios.
Esta entrada de Satanás por medio de estas ciencias ha sido bien planeada. Mediante el conducto proporcionado por la frenología la psicología y el mesmerismo [hipnotismo], llega más directamente a los miembros de esta generación, y trabaja con ese poder que caracterizara sus esfuerzos 740 cerca del fin del tiempo de gracia. Las mentes de miles de personas han sido envenenadas por este medio y conducidas al paganismo.
Mientras se cree que una mente afecta en forma maravillosa a otra mente, Satanás, que está listo para aprovechar cualquier ventaja, se introduce y trabaja en un lado y en otro. Y cuando los que se dedican a estas ciencias se alaban exageradamente debido a las grandes y buenas obras que afirman llevar a cabo, no se dan cuenta del poder para el mal que están fomentando; pero es un poder que trabajará con toda clase de señales y milagros mentirosos; con todo engaño de iniquidad. Note la influencia de estas ciencias, apreciado lector, porque todavía no ha terminado el conflicto entre Cristo y Satanás. . .
El descuido de la oración hace que los hombres confíen en sus propias fuerzas y abran las puertas a la tentación. En muchos casos la imaginación es cautivada por la investigación científica, y los hombres son halagados por el conocimiento de sus propios poderes. Se exalta mucho las ciencias que consideran la mente humana. Estas son buenas ubicadas en el lugar que les corresponde;* pero Satanás se apodera de ellas para utilizarlas como instrumento para engañar y destruir las almas. Sus artes se aceptan como si procedieran del cielo, y en esa forma recibe la adoración que tanto le agrada. El mundo, que se supone que recibe tanto beneficio de la frenología y del magnetismo animal [hipnotismo], nunca estuvo tan corrompido como ahora. Mediante estas ciencias se destruye la virtud y se colocan los fundamentos del espiritismo.­ 2MS 402, 403 (1884).

El control de la mente se origina en Satanás.
La teoría del gobierno de una mente por otra fue ideada por Satanás, para intervenir como artífice principal y colocar la Filosofía 741 humana en el lugar que debería ocupar la filosofía divina. De todos los errores aceptados entre los profesos cristianos, ninguno constituye un engaño más peligroso ni más eficaz para apartar al hombre de Dios. Por muy inofensivo que parezca, si se aplica a los pacientes, tiende a destruirlos y no a restaurarlos. Abre una puerta por donde Satanás entrará a tomar posesión tanto de la mente sometida a la dirección de otra mente como de la que se arroga esta dirección.­
MC 186, 187 (1905).

Satanás hipnotizó a Adán y Eva.
Satanás tentó a Eva en el Edén, y ésta argumentó con el enemigo, dándole así una ventaja. Satanás ejerció su poder hipnótico sobre Adán y Eva, y se esforzó por ejercer ese poder sobre Cristo. Pero después que fueron citadas las palabras de las Escrituras, Satanás supo que no tendría la oportunidad de triunfar.­ 5CBA 1057 (1903).

No nos relacionemos con el hipnotismo.
Los hombres y las mujeres no deben estudiar la ciencia relativa a cómo poner en cautiverio las mentes de los que se relacionan con ellos. Esa es la ciencia que enseña Satanás. Tenemos que resistir todo lo que se le parezca. No tenemos que relacionarnos con el mesmerismo ni con el hipnotismo: ésa es la ciencia del que perdió su condición original y fue expulsado de las cortes celestiales.­ 
Ms 86, 1905; (MM 110, 111).

Advertencia a un médico que favorecía el hipnotismo.
Me siento tan preocupada por su caso que debo seguir escribiéndole, no sea que en su ceguera Ud. no vea en qué necesita reformarse. Se me ha instruido en el sentido de que Ud. está albergando ideas que Dios le ha prohibido acariciar. Les daré el nombre de "curas mentales". Ud. supone que puede usar esta cura mental en su tarea profesional como médico. Las palabras fueron pronunciadas en tonos de seria advertencia: Cuidado, cuidado dónde pone sus pies y por dónde va su mente. Dios no le ha encomendado esta 742  tarea. La teoría del control de una mente sobre otra se originó en Satanás con el fin de presentarse a sí mismo como el principal obrero, para poner la filosofía humana donde debería estar la divina.
Nadie, hombre ni mujer, debería usar su voluntad para controlar los sentidos o la razón de otra persona, de manera que la mente de ésta se someta pasivamente a la voluntad de la persona que ejerce el control. Esta ciencia puede parecer atractiva, pero en ningún caso debe manejarla Ud.. . Puede dedicarse a algo mejor que al control de otro ser humano.
Doy la voz de alarma. La única cura mental segura y verdadera abarca mucho. El médico debe enseñar a la gente a dejar de mirar lo humano para contemplar lo divino. El que hizo la mente sabe exactamente lo que ésta necesita.­ Carta 121, 1901; (MM 111, 112).

Parece valioso y maravilloso.
Al adoptar la ciencia que Ud. ha comenzado a defender, está brindando una enseñanza que no es segura para Ud. ni para aquellos a quienes enseña. Es peligroso manipular las mentes con la ciencia de la cura mental.
Esta ciencia puede parecerle muy valiosa, pero es un engaño preparado por Satanás. Es el encanto de la serpiente cuya mordedura produce la muerte espiritual. Abarca muchos aspectos que parecen maravillosos, pero que son ajenos a la naturaleza y al espíritu de Cristo. Esta ciencia no conduce al que es vida y salvación...
Cuando comencé mi obra tuve que luchar con esta ciencia de la cura mental. Fui enviada de lugar en lugar para declarar su falsedad, pues muchos estaban entrando en ella. La cura mental se introdujo muy inocentemente: para aliviar la tensión de las mentes de gente inválida y nerviosa. Pero, ¡qué lamentables fueron los resultados! El Señor me envió de lugar en lugar para advertir acerca de todo lo que tuviera que ver con esta ciencia.­ Carta 121, 1901; (MM 112, 113). 743

Destruye, no restaura.
Quiero hablarle con toda claridad. Ud. ha iniciado una tarea que nada tiene que ver con la obra de un médico cristiano, y menos en nuestras instituciones de salud. Si se aplica esta cura mental a los pacientes, por inocente que parezca, será para su destrucción, no para su restauración en su desarrollo ulterior. En el capítulo 3 de 2 Timoteo se nos presentan las personas que aceptan el error, incluido el de que una mente puede ejercer control total sobre otra. Dios prohibe todo lo que se le parezca. La cura mental es una de las grandes ciencias de Satanás, y es importante que nuestros médicos vean con claridad el carácter de esta ciencia; porque por medio de ella les sobrevendrán grandes tentaciones. A esta ciencia no se le debe ceder ni un ápice de terreno en nuestros sanatorios.
Dios no ha dado ni un solo rayo de luz ni de permiso a nuestros médicos para que asuman la tarea de controlar por completo la mente de otra persona, de manera que ésta cumpla la voluntad ajena. Aprendamos los métodos y propósitos de Dios. No permitamos que el enemigo obtenga la más mínima ventaja sobre nosotros. No le permitamos que nos induzca a controlar la mente de otra persona hasta el punto que ésta se convierta en una máquina obediente en nuestras manos. Esta es una ciencia inventada por Satanás.­ Carta 121, 1901; (MM 113, 114).

APÁRTESE DEL HIPNOTISMO 
(segundo mensaje de advertencia al médico que empleaba el hipnotismo).
Hno. y Hna. N, en el nombre del Señor les pido que recuerden que a menos que cambien sus sentimientos acerca de la ciencia de la cura mental, a menos que comprendan que es necesario que sus propias mentes se conviertan y transformen, llegarán a ser piedra de tropiezo y un espectáculo lamentable para los ángeles y los hombres.
La verdad ha ejercido poquísima influencia sobre Uds. Es peligroso para cualquier persona, no importa cuán buena sea, tratar de influir en otra mente humana para colocarla bajo el control de su propia mente. Quiero decirles que 744 la cura por el poder de la mente es una ciencia satánica. Uds. ya han ido bastante lejos, a tal punto que han puesto en serio peligro su experiencia futura. Desde que este asunto se introdujo por primera vez en sus mentes hasta hoy, ha ido creciendo en forma muy perjudicial.
A menos que comprendan que Satanás es la mente maestra que ha inventado esta ciencia, la tarea de separarse de ella en forma radical no será un asunto tan fácil como han supuesto. Toda la filosofía de esta ciencia constituye una obra maestra del engaño satánico. Por el bien de sus almas, deslíguense de todo lo que se relacione con esto. Cada vez que introducen en la mente de otra persona ideas acerca de esta ciencia con el objeto de controlar su mente, están pisando el terreno de Satanás y colaborando definidamente con él. Por el bien de sus almas, escapen e esta trampa del enemigo.­ 
2MS 400, 401 (1902).

Dios prohíbe el aprendizaje y la enseñanza del hipnotismo.
(observación al médico mencionado).
Nadie debería estudiar la ciencia en la cual Uds. se han interesado. Estudiar esta ciencia equivale a comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios les prohíbe a Uds. y a cualquier otro ser mortal aprender o enseñar esa ciencia. El hecho de que Ud., Hno. N., haya tenido que ver con ella, basta por sí mismo para demostrar que es inconsecuente que Ud. sea el médico jefe del hospital...
Al intentar curar por la mente, Ud. ha estado comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal, el cual Dios le ha prohibido que tocase. Ya es tiempo de que comience a mirar a Jesús y sea transformado a la semejanza divina mediante la contemplación de su carácter.
Sepárense de todo lo que se parezca al hipnotismo, porque es una ciencia utilizada por instrumentos satánicos.­ 2MS 401 (1902).

Satanás dispone de mucho poder (otro mensaje al médico y a su esposa).
Recuerden que Satanás ha descendido con 745 gran poder para tomar posesión de las mentes y tenerlas cautivas bajo su dominio. Ninguno de los dos puede hacer nada aceptable para Dios, a menos que sigan al Salvador, que dice: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). Cristo es nuestro ejemplo en todas las cosas.­ Carta 20, 1902.

Una ciencia llena de peligros.
No nos pongamos nunca bajo el control de la mente de nadie. La cura mental es la ciencia más horrible que jamás se haya presentado. Todo malvado puede usarla para llevar a cabo por medio de ella sus malignos designios. No tenemos nada que hacer con semejante ciencia. Deberíamos tenerle miedo. Nunca deberían entrar en nuestras instituciones ni siquiera sus principios más elementales.­ 
Ms 105, 1901; (MM 116).

Se aprovecha de la debilidad.
Temible es el poder que así se da a hombres y mujeres mal intencionados. ¡Cuántas oportunidades proporciona a los que viven explotando la flaqueza o las locuras ajenas! ¡Cuántos hay que, merced al dominio que ejercen sobre mentes débiles o enfermizas, encuentran medios para satisfacer sus pasiones licenciosas o su avaricia!­ MC 187 (1905).

Consejo respecto de la publicación de libros relativos al hipnotismo.
¿Consentirán sus gerentes [de la Review and Herald Publishing Association]* en ser instrumentos de Satanás al permitir la publicación de libros que tratan acerca del hipnotismo? ¿Se introducirá esta lepra en la redacción?...
Satanás y sus instrumentos han estado trabajando diligentemente, y siguen haciéndolo todavía. ¿Bendecirá Dios las casas editoras si éstas aceptan los engaños del enemigo? 746 Las instituciones que han sido presentadas al pueblo como sagradas y pertenecientes al Señor, ¿Han de convertirse en una escuela donde los obreros comerán el fruto prohibido del árbol del conocimiento? ¿Hemos de animar a Satanás para que entre furtivamente en la ciudadela de la verdad a fin de depositar su ciencia infernal tal como lo hizo en el Edén?
Los hombres que se desempeñan en el Corazón de la obra, ¿no son capaces de discernir entre la verdad y el error? ¿Son acaso hombres incapaces de captar las terribles consecuencias que se presentarían si se permitiera que el error ejerciese su influencia? Si se ganaran millones de dólares con un trabajo de esa clase, ¿qué valor tendría esa ganancia comparada con la terrible perdida que se ocasionaría si se publicaran las mentiras de Satanás?­ 2MS 401, 402 (1901)

Un Error Mortal.
Los agentes satánicos revisten las falsas  teorías de un vestido atractivo, así como en el huerto del Edén Satanás ocultó su identidad a nuestros primeros padres, hablándoles por intermedio de la serpiente Esos agentes hacen penetrar en la mente humana lo que en realidad es un error mortal. 
La influencia hipnótica de Satanás se ejercerá sobre quienes se aparten de la Palabra de Dios para aceptar fábulas agradables.­ 3JT 272 (1904).

Hay peligro en la investigación de estas cosas.
Hemos llegado a los peligros de los últimos días, cuando muchos, apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y doctrinas de demonios" Tengan cuidado con lo que leen y con lo que escuchan. No manifiesten ni una partícula de interés en las teorías espiritistas. Satanás está esperando para ganarle la delantera a todo el que permita que se lo engañe por medio del hipnotismo. Comienza a ejercer su poder sobre ellos en cuanto empiezan a investigar sus teorías.­ 
Carta 123 1904: (MM 101 102).

No repitamos las teorías de Satanás.
Se me mostró que 747 no debemos entrar en conflicto con estas teorías espiritistas, porque eso sólo confundiría las mentes. No deberíamos introducir estos asuntos en nuestras reuniones. No deberíamos esforzarnos por refutarlos. Si nuestros ministros y maestros se entregan al estudio de estas teorías erróneas, algunos se apartarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y doctrinas de demonios. No es la obra del pastor evangélico repetir las teorías de Satanás. Avancemos con firmeza, edificando los desiertos antiguos y restaurando los fundamentos de las pasadas generaciones. Presentemos la verdad, la verdad sagrada y santificadora, y dejemos a un lado las seductoras teorías del enemigo. No demos lugar para que sean plantadas las semillas de esas hipótesis. Se me advirtió que no debíamos entrar en conflicto con ninguno de estos asuntos. Ni nuestros ministros, ni nuestros maestros, ni nuestros estudiantes deben repetir los sofismas del enemigo.­ Carta 175, 1904.

Ministros y médicos pueden caer en la trampa.
Hay médicos y ministros que han caído bajo la influencia del hipnotismo ejercida por el padre de mentira. A pesar de las advertencias que se han dado, han aceptado los sofismas de Satanás tal como ocurrió en las cortes celestiales. La ciencia mediante la cual fueron engañados nuestros primeros padres está engañando a los hombres de la actualidad. Los ministros y los médicos pueden caer en esa trampa.­ Ms 79, 1905.

Nuevas formas para experiencias pasadas.
Lo experimentado en el pasado se repetirá. En lo porvenir las supersticiones satánicas cobrarán formas nuevas. El error será presentado de un modo agradable y halagüeño. Falsas teorías. revestidas de luz, serán presentadas al pueblo de Dios. Así procurará Satanás engañar a los mismos escogidos, si fuere posible. Se ejercerán influencias extremadamente seductoras e hipnotizarán las mentes.­ 
3JT 271 (1904). 748

Experiencia de la autora con el hipnotismo.
Pronto se difundió [en 1845] que las visiones eran resultado del mesmerismo, y muchos de entre los adventistas [que no habían aceptado el sábado] estuvieron dispuestos a creerlo y a hacer circular el rumor. Un médico, que era un célebre mesmerizador, dijo que mis visiones eran mesmerismo, que yo era una persona muy dócil y que él podía mesmerizarme y darme una visión.
Le respondí que el Señor me había mostrado en visión que el mesmerismo era del diablo, que provenía del abismo y que pronto volvería allí, junto con los que lo practicaran.
Le di permiso para mesmerizarme si podía. Lo probó durante más de media hora, recurriendo a diferentes operaciones, y finalmente renunció a la tentativa. Por la fe en Dios pude resistir su influencia, y ésta no me afectó en lo más mínimo.­ PE 21 (1882).

Magnetismo espiritual.
En New Hampshire tuvimos que luchar con una especie de magnetismo espiritual, de un carácter similar al mesmerismo. Fue nuestra primera experiencia de esta clase. ­NB 86 (1915).

Nadie debe ser un instrumento pasivo.
No es el propósito de Dios que ser humano alguno someta su mente y su voluntad al gobierno de otro para llegar a ser instrumento pasivo en sus manos.­ MC 186 (1905).

Libre de los encantamientos humanos.
La cura mental debe estar libre de todo encantamiento humano. No debe apoyarse en la humanidad sino elevarse hacia lo espiritual, echando mano de lo eterno.­ Carta 120, 1901; (MM 110). 751  
Mente Carácter Y Personalidad 2 (EGW).

XV. FALSOS SISTEMAS DE CURACIÓN: 78. CONTROL DE UNA MENTE SOBRE OTRA.


Instrumentos que cautivan la mente.
Para cautivar la mente, se introducirán formas de corrupción similares a las que existieron entre los antediluvianos. La exaltación de la naturaleza como un dios, la desenfrenada licencia de la voluntad humana, los consejos de los impíos, son instrumentos de Satanás para alcanzar estos fines. Se valdrá del poder de una mente sobre otra para ejecutar sus planes. Lo más triste de todo es que, colocados bajo esa influencia engañosa, los hombres tendrán una apariencia de piedad sin estar en verdadera comunión con Dios. Como Adán y Eva, que comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, muchos se alimentan hoy de los frutos del error.­ 3JT 271, 272 (1904).

Una ciencia peligrosa.
He hablado claramente con respecto a la ciencia peligrosa que afirma que una persona puede poner su mente bajo el control de otra. Esta ciencia es diabólica.­ Carta 130 1/2, 1901. 733

La influencia mental en el tratamiento de los enfermos.
En el tratamiento de los enfermos no debe pasarse por alto el efecto de la influencia ejercida por la mente. Aprovechada debidamente, esta influencia resulta ser uno de los agentes más eficaces para combatir la enfermedad.
Sin embargo, se afirma que hay una forma de curación mental que es de las más eficaces para el mal. Por medio de esta supuesta ciencia, se sujeta una mente a la influencia directiva de otra, de tal manera que la individualidad de la más débil queda sometida a la más fuerte. Sostiénese que cuando una persona pone en acción la voluntad de otra, el curso de los pensamientos puede modificarse, y pueden transmitirse impulsos saludables que capacitan a los pacientes para resistir y vencer la enfermedad.  Este método de curación ha sido empleado por personas que desconocían su verdadera naturaleza y tendencia, y que lo creían útil para el enfermo. Pero esta ciencia espuria está fundada en principios falsos. Es ajena a la naturaleza y al espíritu de Cristo. No conduce hacia Aquel que es vida y salvación. Quien atrae las mentes hacia sí mismo las induce a separarse de la verdadera Fuente de su fuerza.
No es propósito de Dios que ser humano alguno someta su mente y su voluntad al gobierno de otro para llegar a ser instrumento pasivo en sus manos. Nadie debe sumergir su individualidad en la de otro. Nadie debe considerar a ser humano alguno como fuente de curación. Sólo debe depender de Dios. En su dignidad varonil, concedida por Dios, debe dejarse dirigir por Dios mismo y no por entidad humana alguna.
Dios quiere poner a los hombres en relación directa consigo mismo. En su trato con los seres humanos reconoce el principio de la responsabilidad personal. Procura fomentar en ellos el sentimiento de dependencia personal y hacerle sentir la necesidad de su dirección. Desea asociar lo humano con lo divino, para que los hombres se transformen a la imagen divina. Satanás procura frustrar este propósito, y se esfuerza en alentar a los hombres a depender 734 de otros hombres. Cuando las mentes se desvían de Dios, el tentador puede someterlas a su gobierno y dominar a la humanidad.­ 
MC 185, 186 (1905).

La mente que se somete a otra quedará dañada para siempre.
No debería permitírsele a nadie que controlara la mente de otra persona, con la idea de que eso le proporcionará un gran beneficio. La cura mental es uno de los más grandes engaños que pueden practicarse con alguien. Se puede sentir un alivio temporal, pero la mente de la persona dominada nunca más será tan fuerte ni tan digna de confianza. Podemos ser tan débiles como la mujer que tocó el borde del manto de Jesús; pero si aprovechamos la oportunidad que Dios nos ha dado de acudir a él con fe, responderá tan rápidamente como lo hizo cuando se produjo ese toque de fe.
No es la voluntad de Dios que un ser humano someta su mente a la de otro. Cristo resucitado, que está sentado ahora en el trono a la diestra del Padre, es el poderoso sanador. Miren a él para recibir poder curativo. Sólo por medio de él pueden los pecadores acudir a Dios así como están. Jamás podrán lograrlo por medio de la mente de otro hombre. El ser humano jamás debe interponerse entre los agentes celestiales y los que sufren.­ Ms 105, 1901; (MM 115, 116).

Miremos a Dios, no a los hombres.
Podemos ocuparnos en algo mejor que en dominar la humanidad por la humanidad. El médico debe educar a la gente para que desvíe sus miradas de lo humano y las dirija hacia lo divino. En vez de enseñar a los enfermos a depender de seres humanos para la curación de alma y cuerpo, debe encaminarlos hacia Aquel que puede salvar eternamente a cuantos acuden a él. El que creó la mente del hombre sabe lo que esta mente necesita. Dios es el único que puede sanar. Aquellos cuyas mentes y cuerpos están enfermos han de ver en Cristo al restaurador. "Porque yo vivo ­dice­, vosotros también viviréis" (Juan 14: 19). 735
Esta es la vida que debemos ofrecer a los enfermos, diciéndoles que si creen en Cristo como el restaurador, si cooperan con él, obedeciendo las leyes de la salud y procurando perfeccionar la santidad en el temor de él, les impartirá su vida. Al presentarles así a Cristo, les comunicamos un poder, una fuerza valiosa procedente de lo alto. Esta es la verdadera ciencia de curar el cuerpo y el alma.­ MC 187 (1905).

Fuerza y determinación en contraposición con una mente dominada.
La disciplina de un ser humano que ha llegado a la edad del desarrollo de la inteligencia debería ser distinta de la que se aplica para domar a un animal. A éste sólo se le enseña sumisión a su amo. Para él el amo es mente, criterio y voluntad. Este método, empleado a veces en la educación de los niños, hace de ellos sólo autómatas. La mente, la voluntad y la conciencia están bajo el dominio de otro.
No es el propósito de Dios que se sojuzgue así ninguna mente. Los que debilitan o destruyen la individualidad de otras personas, emprenden una tarea que sólo puede dar malos resultados. Mientras están sujetos a la autoridad, los niños pueden parecer soldados bien disciplinados. Pero cuando cesa ese dominio exterior, se descubre que el carácter carece de fuerza y firmeza. No habiendo aprendido jamás a gobernarse, el joven no reconoce otra sujeción fuera de la impuesta por sus padres o su maestro. Desaparecida ésta, no sabe cómo usar su libertad, y a menudo se entrega a excesos que dan como resultado la ruina.­ Ed 288 (1903).

La conciencia y la individualidad no deben ser manipuladas.
En asuntos de conciencia, el alma debe ser dejada libre. Ninguno debe dominar otra mente, juzgar por otro, o prescribirle su deber. Dios da a cada alma libertad para pensar y seguir sus propias convicciones. "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí" (Rom. 14:12). 736
Ninguno tiene el derecho de fundir su propia individualidad en la de otro. En los asuntos donde hay principios en juego "cada uno esté asegurado en su ánimo" (Rom. 14: 5). En el reino de Cristo no hay opresión señoril ni imposición de costumbres. Los ángeles del cielo no vienen a la tierra para mandar y exigir homenaje, sino como mensajeros  de misericordia, para cooperar con los hombres en la elevación de la humanidad.­ DTG 505 (1898).
Las mentes de los hombres no deben ser manipuladas, ni enjaezadas, ni dirigidas por manos humanas Ms 43, 1895.

La individualidad debe ser ejercida.
Dios permite que cada persona ejercite su individualidad. Ninguna mente humana debe sumergirse en otra mente humana. . . Si nosotros imitáramos el ejemplo de cualquier hombre -aun el de una persona a quien, a juicio nuestro, consideráramos casi perfecta de carácter- estaríamos poniendo nuestra confianza en un ser humano imperfecto y defectuoso, que es incapaz de comunicar una jota o un tilde de perfección a otro ser humano.­ NEV 110 (1902).

Unidad sin desconocer la identidad.
Debemos unirnos ahora. . . Pero recordemos que la unidad cristiana no significa que la identidad de una persona debe quedar ocultada en la de otra, ni que la mente de alguien debe controlar la de otro. Dios no le ha dado a nadie el  poder que algunos, mediante palabras y actos, pretenden reclamar. 
El Señor quiere que cada hombre sea libre y siga las indicaciones de su palabra.­ 8T 212 (1904).

La lealtad a Dios en contraposición con la lealtad a los hombres.*
Ud. pertenece a Dios en alma, cuerpo y espíritu. Su mente pertenece al Señor, y sus talentos también. Nadie 737 tiene derecho de controlar la mente de otra persona, ni prescribirle cuál es su deber. Hay ciertos derechos que le corresponden a todo individuo que sirve al Altísimo. Nadie tiene más derecho de arrebatarnos esos privilegios que de quitarnos la vida. Dios nos ha dado libertad para pensar, y es nuestra oportunidad seguir nuestras impresiones acerca del deber. Somos sólo seres humanos, y un ser humano no tiene jurisdicción sobre la conciencia de otro... Cada uno de nosotros tiene una individualidad y una identidad que no pueden ser sometidas a la de ningún otro ser humano. Como individuos somos obra de Dios.­ Carta 92, 1895.

Los ministros deben conducir a sus feligreses a Dios.
Sólo Dios debe ser el guía de la conciencia del hombre. La verdad ha de ser predicada doquiera se abra una puerta de oportunidad. Hay que explicar la Palabra de Dios a los que no conocen la verdad. Esta es la obra de los ministros de Dios. No deben enseñar a los hombres a que los miren a ellos, ni tratar de controlar las conciencias de los demás. "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos" (Sant. 1: 5-8).­ Carta 26, 1907.

No hagamos de la carne nuestro brazo.
Propendemos a buscar simpatía y aliento en nuestro prójimo, en vez de mirar a Jesús. En su misericordia y fidelidad, Dios permite muchas veces que aquellos en quienes ponemos nuestra confianza nos chasqueen, para que aprendamos cuán vano es confiar en el hombre y hacer de la carne nuestro brazo. Confiemos completa, humilde y abnegadamente en Dios.­ MC 387 (1905). 738

Satanás controla la mente del que controla la de otros.
Abogar por la ciencia de la cura mental es abrir una puerta por la cual Satanás entrará para posesionarse de la mente y el corazón. Satanás controla tanto la mente que se somete para ser controlada por otra, como la mente que ejerce ese control. Quiera Dios ayudarnos a comprender la verdadera ciencia de la edificación en Cristo, nuestro Salvador y Redentor.­ NEV 111 (1901).

Satanás no puede dañar la mente de quienes no se entregan a él.
Los intereses más vitales para vosotros, individualmente, están bajo vuestro propio cuidado. Nadie puede dañarlos sin vuestro consentimiento. Todas las legiones satánicas no pueden haceros daño, a menos que abráis vuestra alma a las artes y dardos de Satanás. Nunca sobrevendrá vuestra ruina a menos que vosotros consintáis. Si no hay contaminación de vuestra mente, toda la contaminación que os rodea no puede mancharos.­ NEV 96 (1885).
Satanás no puede disponer de la mente o el intelecto, a menos que se lo entreguemos.­ 
6CBA 1105 (1893).

No es la fe de Jesús.
La aceptación de la verdad de origen celestial pone la mente en sujeción a Cristo. Entonces la salud del alma, que proviene de recibir y seguir los principios puros, se revela en palabras y acciones de justicia. La fe que conduce a esto no es la fe que cree en el control de una mente sobre otra, hasta el punto de que alguien haga la voluntad de otra persona. Los miembros de iglesia que confían en esta ciencia pueden ser considerados sanos en la fe, pero esa fe no es la de Jesucristo. La fe de ellos es una fe en las obras que Satanás está haciendo. Está presentando gigantescos errores, y engaña a muchos mediante los milagros que hace. El hará cada vez más esta obra. Una iglesia sana está compuesta por miembros sanos, por hombres y mujeres que tienen una experiencia personal en la verdadera piedad.­ Carta 130, 1901. 739
Mente Carácter Y Personalidad 2 (EGW).