jueves, 23 de febrero de 2012

MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO 2 "Pautas para la salud mental y espiritual"


Prefacio *
Durante la vida de Elena de White (1827-1915) la psicología, ciencia que trata acerca de la mente y de sus capacidades y funciones, estaba en su infancia. Sin embargo, surge a través de todos sus escritos una filosofía peculiar en la cual se presentan claramente las pautas que tienen que ver con esta ciencia y la salud mental.
El propósito de esta compilación es reunir para la comodidad de los estudiosos las declaraciones de Elena de White sobre este tema amplio, importante y a veces controvertido. Los adventistas y otras personas que tienen la convicción de que Elena de White escribió bajo la influencia del Espíritu de Dios, consideran muy valiosa esta orientación en un campo tan vital para la humanidad en momentos en que las corrientes de pensamiento sobre la psicología son tan variadas y cambiantes.

Ya se ha demostrado la solidez de los puntos de vista de la autora en las áreas de la fisiología, la nutrición, la educación, como también en otros temas. No hay dudas de que a medida que progresen las investigaciones en psicología y salud mental, su reputación por causa de la presentación de principios psicológicos sólidos se afirmará también. Para  los adventistas devotos, Mente, carácter y personalidad presentará muchas respuestas. Estamos seguros de que a medida que surja la verdad, las posiciones presentadas aquí apelarán cada vez más a los lectores reflexivos.

En estas circunstancias, la aparición ocasional de expresiones tales como "Yo vi", "Me fue mostrado" y "Se me ha instruido" no sólo serán bien entendidas, sino también serán bienvenidas por la seguridad que nos dan de que los conceptos presentados tienen su origen en aquel que formó la mente humana.

Al reunir estos párrafos en las oficinas del Patrimonio White no ha habido un intento de seleccionar pasajes que apoyaran puntos de vista o conceptos de las diversas autoridades en el terreno de la educación y de la psicología. No intervinieron los prejuicios o preconceptos de los compiladores. Más bien, se hizo el esfuerzo de permitir que Elena de White presente libremente sus conceptos. Esto se logró recurriendo al amplio depósito de sus publicaciones, escritas a lo largo de seis décadas y que se encuentran en libros corrientes o ya agotados, en folletos, en miles de artículos, y en los voluminosos archivos de manuscritos y correspondencia depositados en la bóveda del Patrimonio White.

Una gran proporción de Mente, carácter y personalidad presenta principios guiadores generales. Entre ellos, y dispersos a lo largo del libro, hay materiales que plantean advertencias y consejos prácticos en el marco de las relaciones del maestro con sus alumnos, del pastor con sus feligreses, del médico con sus pacientes, o de los padres con sus hijos.

Los consejos que en veintenas de casos fueron dirigidos a ejecutivos, pastores, médicos, maestros, redactores, esposos, esposas o jóvenes, pueden, en su revelación de las circunstancias y el consejo dados, ser similares a estudios de casos. Siempre se debería dirigir la atención a los principios involucrados en ese incidente o historia.

Evidentemente, Elena de White no escribió como psicóloga. No emplea la terminología corriente en la psicología actual. En realidad, el lector tendrá que comprender el uso  que hace de términos como "psicología", "frenología", etc., El lector experto, sin embargo, quedará profundamente impresionado con su percepción inusual de los principios básicos de la psicología que manifiestan sus escritos. Las declaraciones de Elena de White sobre los diversos aspectos de la mente, su papel vital en la experiencia humana, su potencial y los factores que conducen a su óptimo funcionamiento reunidos en una secuencia lógica proveen una valiosa adición a sus libros póstumos. Nos ayudan a comprender qué es el hombre y a entender su relación con su ambiente terrenal, con Dios y con el universo.

Hace diez años, cuando se comenzó a hacer esta compilación, se pensó que interesaría más a los que estudian específicamente en el campo de la salud mental. De allí que se hicieran los arreglos necesarios para poner estas declaraciones a disposición de tales personas interesadas. El investigador debiera comprender que, aunque se procuró reducir las redundancias tanto como fue posible, algunas declaraciones clave se repiten en diferentes capítulos porque el estudioso puede esperar encontrarlas bajo diferentes encabezamientos apropiados. Resulta claro ahora que esta compilación es de interés vital para todos los adventistas y también para sus amigos, puesto que todos estamos involucrados en la batalla por el dominio de la mente.

El trabajo de los compiladores se ha limitado a seleccionar los textos, ubicándolos en una secuencia lógica y agregándoles los títulos, incluso los títulos de los párrafos individuales. Se hizo un esfuerzo por incluir todas las declaraciones esenciales sobre los temas presentados, escritos a lo largo de los años de servicio activo de Elena de White, aprovechando así la ventaja de enfocar los temas desde diversos ángulos y suministrando la mayor cobertura posible. Al hacerlo así hay repeticiones del pensamiento general que el lector desprevenido puede encontrar molestas. El investigador cuidadoso, sin embargo, aceptará con gusto cada frase que haga una contribución al tema que está VIII estudiando. De este modo, Mente, carácter y personalidad es un tanto enciclopédico.

Cada cita indica la fuente específica de donde ha sido obtenida, lo que permite que el lector, en muchos casos, pueda ubicar el contexto original completo si lo desea A fin de ahorrar espacio se utilizan las abreviaturas comúnmente aceptadas de los escritos de Elena de White. Hay una clave de abreviaturas al final de estas páginas introductorias. En todos los casos se indica la fecha en que se escribió la cita o la fecha de su publicación original. Las fuentes originales se indican como referencias primarias, y si están disponibles en forma de libro impreso actualmente en circulación en castellano, también se da esa referencia. Cuando se mencionan materiales incluidos en el Comentario bíblico adventista, o los tomos aún no traducidos del The Seventh-Day Adventist Bible Commentary, se refiere a la sección final de cada tomo donde aparecen los "Comentarios de Elena de White".

La limitación de espacio ha impedido la inclusión en este libro de otros temas relacionados con la mente como la "locura", etc., para los cuales el lector deberá utilizar el Comprehensive Index to the Writings of Ellen G. White [Índice abarcante de los escritos de Elena de White].

Esta compilación se preparó en las oficinas del Patrimonio White bajo la supervisión de los fideicomisarios de ese patrimonio en armonía con las instrucciones del testamento de Elena de White. A diferencia de la mayoría de las otras compilaciones, ésta fue publicada en forma provisoria bajo el título de Guidelines to Mental Health [Pautas para la salud mental], para ser usado en las aulas y para que los profesores, psicólogos y psiquiatras adventistas pudieran hacer sus observaciones. El Patrimonio White deseaba que fueran tomadas en cuenta todas las declaraciones conocidas relacionadas con los temas y que fuera aceptable la disposición del material.

La respuesta favorable del uso en las salas de clase y de las personas interesadas en el tema asegura que esta obra IX tendrá un lugar junto a las demás publicaciones póstumas de Elena de White. En su forma actual representa una revisión en la selección de los temas y una superación de la publicación original. Se añadió un capítulo: "El amor y la sexualidad en la experiencia humana". Otras adiciones completaron algunos de los capítulos, y algunas eliminaciones permitieron evitar repeticiones innecesarias. La paginación es continua en los dos tomos, y los índices de temas y de referencias bíblicas para ambos están al final del segundo tomo.

Es la esperanza de los fideicomisarios del Patrimonio White que el cuadro claramente presentado del gran conflicto entre las fuerzas del bien y del mal por el control de la mente humana pueda advertir e iluminar a todos los lectores, y les provea sugerencias y pautas que los orienten con seguridad hoy y les permitan participar de la herencia en la vida futura.
Los fideicomisarios del Patrimonio White
Washington, D. C. 22 de marzo de 1977

(Mente, Carácter y Personalidad 2 de E.G. de White)

VIII PRINCIPIOS GUIADORES EN LA EDUCACIÓN 38. “Equilibrio En La Educación”


La educación tiene implicaciones eternas.
La educación es una obra cuyos efectos se verán durante los siglos sin fin de la eternidad.- 2JT 427 (1900).

Restaurar la armonía en el ser.
El verdadero propósito de la educación es restaurar la imagen de Dios en el alma. En el principio, Dios creó al hombre a su propia semejanza. Le dotó de cualidades nobles. Su mente era equilibrada, y todas las facultades de su ser eran armoniosas. Pero la caída y sus resultados pervirtieron estos dones. El pecado echó a perder y casi hizo desaparecer la imagen de Dios en el hombre. Restaurar ésta fue el objeto con que se concibió el plan de la salvación y se le concedió un tiempo de gracia al hombre. Hacerle volver a la perfección original en la que fue creado, es el gran objeto de la vida, el objeto en que estriba todo lo demás. Es obra de los padres y maestros, en la educación de la juventud, cooperar con el propósito divino; y al hacerlo son "coadjutores... de Dios" (1 Corintios 3: 9).- PP 645, 646 (1890).

Desarrollar todas las capacidades.
Todas las distintas capacidades  que el hombre posee -de la mente, del alma y del cuerpo- le fueron dadas por Dios para que las dedique a alcanzar el más alto grado de excelencia posible. Pero esta cultura no puede ser egoísta ni exclusiva; porque el carácter de Dios, cuya semejanza hemos de recibir, es benevolencia y amor. Toda facultad y todo atributo con que el Creador nos haya dotado deben emplearse para su gloria y para el ennoblecimiento de nuestros semejantes. Y en este empleo se halla la ocupación más pura, más noble y más feliz.- PP 646 (1890).

La verdadera educación es abarcante.
La verdadera educación significa más que seguir cierto curso de estudios. Es amplia. Incluye el desarrollo armonioso de todas las facultades físicas y mentales. Enseña a amar y temer a Dios, y es una preparación para el fiel cumplimiento de los deberes de la vida.- CM 63 (ed PP); 53, (ed ACES) (1913).

El desarrollo simétrico para todos los deberes.
Y todos los que quieran ser obreros juntamente con Dios, deben esforzarse por alcanzar la perfección de cada órgano del cuerpo y cada cualidad de la mente. La verdadera educación es la preparación de las facultades físicas, mentales y morales para la ejecución de todo deber; es el adiestramiento del cuerpo, la mente y el alma para el servicio divino. Esta es la educación que perdurará en la vida eterna.- PVGM 265 (ed PP); 231 (ed ACES) (1900).

Todas las facultades han de alcanzar su máximo potencial.
Dios quiere que el colegio en Battle Creek llegue a una más elevada norma de cultura intelectual y moral que cualquier otra institución de su tipo en nuestro país. Debería enseñarse a los jóvenes la importancia de cultivar las facultades físicas, mentales y morales para que puedan alcanzar no sólo los más elevados logros en las ciencias, sino que, por medio del conocimiento de Dios, puedan ser educados para glorificarlo; que puedan desarrollar caracteres  simétricos y así estar preparados para ser útiles en este mundo y obtener la idoneidad moral para la vida inmortal. -4T 425 (1880).

El conocimiento de todas las ciencias es poder
Las escuelas establecidas entre nosotros son asuntos de grave responsabilidad, porque están involucrados intereses importantes. De una manera especial nuestras escuelas son un espectáculo a los ángeles y a los hombres. El conocimiento de las ciencias de todo tipo es poder, y es el propósito de Dios que se enseñe ciencia avanzada en nuestras escuelas como preparación para la obra que ha de preceder a las escenas finales de la historia de la tierra. La verdad ha de ir a los lugares mas remotos de la tierra, por medio de agentes preparados para la obra pero aunque el conocimiento de la ciencia es poder, el conocimiento que Jesús en persona vino a impartir al mundo era el conocimiento del evangelio. La luz de la verdad había de enviar sus brillantes rayos a las partes más lejanas de la tierra, y la aceptación o el rechazo del mensaje de Dios involucra el destino eterno de las almas. -RH 1° de dic. de 1891; FE 186

Los jóvenes han de ser pensadores
Cada ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. Los hombres en quienes se desarrolla esta facultad son los que llevan responsabilidades, los que dirigen empresas, los que influyen sobre el carácter. La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, en educar a los jóvenes para que sean pensadores, y no meros reflectores de los pensamientos de otros hombres.

En vez de restringir su estudio a lo que los hombres han dicho o escrito, los estudiantes deben ser dirigidos a las fuentes de la verdad, a los vastos campos abiertos a la investigación en la naturaleza y en la revelación. Contemplen las grandes realidades del deber y del destino, y la mente se  expandirá y robustecerá. En vez, de jóvenes educados, pero débiles, las instituciones del saber debieran producir hombres fuertes para pensar y obrar, hombres que sean amos y no esclavos de las circunstancias, hombres que posean amplitud de mente, claridad de pensamiento y valor para defender sus convicciones.-Ed 17, 18 (1903).

La verdadera educación desarrolla el carácter.
La educación y el adiestramiento de los jóvenes es una obra importante y solemne. El gran objetivo que ha de lograrse debería ser el apropiado desarrollo del carácter, que la persona pueda estar preparada adecuadamente para cumplir los deberes de la vida presente y entrar al fin en la vida futura e inmortal. La eternidad revelará la manera en que se ha realizado el trabajo. Si los ministros y los maestros sintieran plenamente su responsabilidad, veríamos hoy un estado diferente de cosas en el mundo. Pero son demasiado estrechos en sus opiniones y propósitos. No se dan cuenta de la importancia de su obra ni de sus resultados.-4T 418 (1880).

El mayor valor es edificar el carácter.-
Los alumnos [en la escuela de Avondale] trabajan duramente y con fidelidad. Están acrecentando la fortaleza de sus nervios y su solidez, como también su actividad muscular. Esta es la debida educación; como resultado de ella nuestras escuelas producirán hombres que no serán ni débiles ni ineficientes y unilateralmente educados, sino que dispondrán de una preparación equilibrada, tanto en lo físico como en lo moral y lo espiritual. Los edificadores del carácter no deben olvidarse de poner un fundamento que permita que la educación sea del máximo valor. Exigirá abnegación, pero hay que hacerlo. El adiestramiento físico, debidamente dirigido, prepara para el trabajo mental intenso. Pero cuando se atiende uno solo de estos factores, el resultado es siempre un ser humano deficiente.

El trabajo físico intenso, combinado con el esfuerzo mental, mantiene la mente y el ánimo en mejores condiciones de salud, y el trabajo se hace mucho mejor. Con esta preparación, los alumnos saldrán de nuestros colegios educados para la vida práctica, aptos para emplear sus facultades intelectuales de la mejor manera. El ejercicio físico y el mental deben combinarse si queremos hacer justicia a nuestros alumnos. Aquí hemos estado cumpliendo este plan satisfactoriamente, a pesar de la incomodidad con que trabajan los alumnos.-TM 241, 242 (1895).

Muchos no comprenden los verdaderos principios.-
Muchos estudiantes están tan apurados por completar su educación que no son cabales en nada de lo que emprenden. Pocos tienen el suficiente valor y dominio propio como para actuar por principios. La mayoría de los alumnos dejan de entender el verdadero objetivo de la educación, y por ello dejan de actuar como para alcanzarlo. Se aplican al estudio de las matemáticas o de las lenguas, mientras descuidan el estudio mucho más esencial para la felicidad y el éxito de la vida. Muchos que pueden explorar las profundidades de la tierra con el geólogo o atravesar los cielos con el astrónomo no muestran el menor interés en el maravilloso mecanismo de su propio cuerpo. Otros pueden decir cuántos huesos hay en el esqueleto humano y describir correctamente cada órgano del cuerpo, y sin embargo son tan ignorantes de las leyes de la salud y la curación de las enfermedades, como si la vida fuera controlada por el destino ciego en lugar de serlo mediante leyes definidas e invariables.- ST, 29 de junio de 1892; FE 719 72.

La educación no es sólo la del cerebro.-
Los alumnos que han obtenido conocimiento de los libros sin adquirir un conocimiento del trabajo práctico no pueden aseverar que tienen una educación simétrica. Las energías que debieran haberse consagrado a los quehaceres de diversos ramos, han sido descuidadas. La educación no consiste en usar solamente el cerebro. El trabajo físico es parte también de la educación esencial para todo joven. Falta una fase importante de la educación si no se enseña al alumno a dedicarse a un trabajo útil.-CM 292 293 (ed PP); 235 (ed ACES) (1913).

Se debe esforzar la mente y el cuerpo por igual.-
Mucho se ha dicho y escrito con respecto a la importancia de educar la mente para servir al máximo. Esto ha llevado a veces a la opinión de que si se educa el intelecto para desarrollar sus más elevadas capacidades, se fortalecerán la naturaleza física y moral para el desarrollo de un hombre completo. El tiempo y la experiencia han demostrado que esto es un error. Hemos visto hombres y mujeres que se graduaron de los colegios que de ningún modo estaban capacitados para usar adecuadamente el maravilloso organismo físico con que Dios los proveyó. El cuerpo entero está diseñado para la acción, no para la inacción.

Si no se ejercitan las capacidades físicas tanto como las mentales, se fuerzan en exceso estas últimas. A menos que cada parte de la maquinaria humana realice sus tareas asignadas, las capacidades mentales no pueden ser usadas al máximo por largo tiempo. Las capacidades naturales deben ser gobernadas por las leyes naturales, y las facultades deben ser educadas para trabajar en forma armoniosa y de acuerdo con estas leyes. Los maestros de nuestras escuelas no pueden descuidar ninguno de estos detalles sin rehuir su responsabilidad. El orgullo puede conducirlos a procurar alcanzar una elevada norma mundana de logros intelectuales a fin de que los alumnos hagan una demostración brillante; pero cuando se viene a las adquisiciones sólidas - las que son esenciales para capacitar a los hombres y las mujeres para todas las emergencias de la vida práctica- tales alumnos sólo están parcialmente preparados para hacer de la vida un éxito. Su educación defectuosa a menudo los conduce al fracaso en cualquier ramo de trabajo que emprendan.-5T 522 (1889).

No para rehuir las cargas de la vida.-
Instrúyase a los jóvenes en el sentido de que la educación no tiene como propósito enseñarles a esquivar las tareas desagradables ni las pesadas responsabilidades de la vida; que su propósito, en cambio, consiste en alivianar el trabajo mediante la enseñanza de mejores métodos y la fijación de metas más elevadas. Enséñeseles que el verdadero propósito de la vida no consiste en obtener toda la ganancia posible para sí mismo, sino en honrar a su Hacedor al hacer su parte en una tarea que beneficie al mundo, y al ayudar a los que son más débiles e ignorantes.-Ed 221, 222 (1903).

Se necesita un desarrollo armonioso.-
El correcto empleo de uno mismo es la lección más valiosa que se puede aprender, No debemos realizar trabajo mental y detenernos allí, ni hacer trabajo físico solamente; debemos emplear de la mejor manera las diversas piezas que componen la maquinaria humana: el cerebro, los huesos, los músculos, la cabeza y el corazón.-YI, 7 de abril de 1898; HHD 173.

La ignorancia no aumenta la espiritualidad.-
Los jóvenes no deberían ocuparse en la obra de explicar las Escrituras y disertar sobre las profecías, cuando no conocen las importantes verdades bíblicas que tratan de dar a conocer a otros. Pueden ser deficientes en los ramos comunes de educación y dejar, por tanto, de hacer el bien que podrían si hubiesen gozado de las ventajas de una buena escuela. La ignorancia no aumenta la humildad o espiritualidad de ningún seguidor profeso de Cristo. Un cristiano intelectual apreciará mejor que nadie las verdades de la Palabra divina. Cristo puede ser glorificado mejor por los que le sirven inteligentemente. El gran objeto de la educación es habilitarnos para hacer uso de las facultades que Dios nos ha dado, de manera tal que exponga mejor la religión de la Biblia y se acreciente la gloria de Dios.-EC 39 (1872).

La educación requiere esfuerzos esmerados.-
Los maestros  deben inducir a los alumnos a pensar y a comprender claramente la verdad por sí mismos. No basta que el maestro explique o que el alumno crea; se ha de provocar la investigación e incitar al alumno a enunciar la verdad en su propio lenguaje para demostrar que ve su fuerza y se la aplica. Con esmerado esfuerzo deben grabarse así en la mente las verdades vitales. Podrá ser éste un procedimiento lento; pero vale más que recorrer con demasiada prisa asuntos importantes sin darles la consideración debida. Dios espera de sus instituciones que sobrepujen a las del mundo por cuanto le representan. Los hombres verdaderamente unidos con Dios mostrarán al mundo que él es quien maneja el timón.-2JT 427 (1900).

Establecer hitos bien definidos.-
Establezcán los jóvenes hitos bien definidos mediante los cuales puedan guiarse en las emergencias. Cuando venga una crisis que exija poderes físicos activos y bien desarrollados y una mente clara, fuerte y práctica; cuando se deba hacer un trabajo difícil en el que cada movimiento sea importante, y en el que las perplejidades sólo puedan afrentarse buscando la sabidoría de Dios, entonces los jóvenes que hayan aprendido a vencer las dificultades por el ferviente esfuerzo podrán responder al llamado por obreros: "Heme aquí, envíame a mí". Sean los corazones de los jóvenes y las señoritas tan transparentes como el cristal; que sus pensamientos no sean triviales sino santificados por la virtud y la santidad. No necesitan ser de otra manera. Con la pureza del pensamiento mediante la santificación del Espíritu, sus vidas pueden ser refinadas, elevadas y ennoblecidas.-SpT, Serie B, nº 1, págs. 31, 32, julio de 1900.

Es importante la formación de hábitos correctos.-
Debiera ser el firme propósito de cada joven apuntar alto en todos sus planes para la obra de su vida. Adopten para su gobierno en todas las cosas la norma que presenta la Palabra de Dios. Este es el deber positivo del cristiano, y debiera ser  también su placer positivo. Cultiven el respeto por sí mismos porque ustedes son la posesión adquirida de Cristo. El éxito en la formación de hábitos correctos, el progreso en lo que es noble y justo, les dará una influencia que todos valorarán. Vivan para algo además del yo.
Si sus motivos son puros y abnegados, si siempre están buscando el trabajo que alguien debe hacer, si siempre están atentos para mostrar atenciones bondadosas y actos de cortesía, inconscientemente están edificando su propio monumento. Esta es la obra que Dios invita a realizar a todo niño y joven.-SpT, Serie B, nº 1, pág. 32, julio de 1900.

El sostenerse a sí mismos es una parte importante de la educación.-
Mientras estudian, muchos alumnos recibirán una educación más valiosa si se sostienen a sí mismos. En vez de incurrir en deudas o depender del sacrificio de los padres, los jóvenes de ambos sexos deben depender de sí mismos. Así apreciarán el valor del dinero y el tiempo, las fuerzas y las oportunidades, y estarán menos expuestos a la tentación de adquirir hábitos de ociocidad y derroche. Las lecciones de economía, laboriosidad, abnegación, administración práctica de los negocios y firmeza de propósito que así aprendan, constituirán una parte importante del equipo necesario para librar la batalla de la vida. Y la lección del sostén propio, aprendida por el alumno, contribuirá en gran medida a preservar las instituciones de enseñanza de las deudas con las cuales tantos colegios han tenido que luchar, y que han contribuido a menoscabar su utilidad. -Ed 221 (1903).

La educación moldea la organización social.-
En el mundo entero la sociedad está en desorden, y se necesita una transformación radical. La educación dada a la juventud moldeará toda la organización social.-MC 317 (1905).

Necesidad de enseñar agricultura.-
Nuestros colegios podrían ayudar eficazmente a disminuir la desocupación. Miles  de seres impotentes y hambrientos, que diariamente incrementan las filas de los criminales, podrían ganarse la vida en forma feliz, sana e independiente, si se los orientara hacia el trabajo de labrar la tierra para que lo hicieran con inteligencia y habilidad.- Ed 220 (1903).

La educación continúa toda la vida.-
En la escuela de Cristo, los estudiantes nunca se gradúan. Entre los alumnos se cuentan tanto viejos como jóvenes. Los que prestan atención a las instrucciones del divino Maestro, adelantan constantemente en sabiduría, refinamiento y nobleza del alma. Y así están preparados para entrar en aquella escuela superior donde el progreso continuará durante toda la eternidad.- CM 50 (ed PP); 41 (ed ACES) (1913).

La verdadera ambición.-
Queridos jóvenes, cuál es el blanco y el propósito de la vida de ustedes? Ambicionan una educación a fin de tener renombre y posición en el mundo? ¿Han pensado lo que no se atreven a expresar, de que un día puedan estar en la cima de la grandeza intelectual; que pueden sentarse en los concilios deliberantes y legislativos y ayuden a dictar leyes para la nación? No hay nada de malo en esas aspiraciones. Cada uno de ustedes puede dejar su huella. No deberían conformarse con logros insignificantes. Apunten alto y no escatimen esfuerzos para alcanzar esa norma.- RH, 19 de agosto de 1884; FE 82.

El conocimiento más esencial.-
Progresen los jóvenes tan rápidamente y tanto como puedan en la adquisición de conocimientos. . . Al aprender algo, comuníquenlo a otros. . . Así su inteligencia adquirirá disciplina y poder. El uso que hagan de sus conocimientos determinará el valor de su educación. Dedicar mucho tiempo al estudio, sin hacer esfuerzo alguno por comunicar a otros lo que se aprende, es a menudo un impedimento más bien que una ayuda para el verdadero desarrollo. En el hogar y en la escuela debe el estudiante esforzarse por aprender a estudiar y a comunicar  el conocimiento adquirido. Cualquiera que sea su vocación, tendrá que aprender y enseñar durante toda su vida.- MC 313 (1905).

La educación más esencial para que obtengan nuestros jóvenes hoy, y que los preparará para los grados más altos en la escuela de arriba, es una educación que les enseñará cómo revelar la voluntad de Dios al mundo.- RH, 24 de oct. de 1907; FE 512.

El conocimiento esencial es el conocimiento de Dios y de Aquel a quien envió.
Todo niño y todo joven deben tener algún conocimiento de sí mismos. Deben conocer la habitación física que Dios les ha dado, y las leyes mediante las cuales pueden conservarla sana. Todos deben obtener una comprensión cabal de los ramos comunes de la educación. Todos deben adquirir una preparación industrial que haga de ellos hombres y mujeres prácticos, idóneos para los deberes de la vida diaria. A esto hay que añadir la enseñanza y la experiencia práctica en varios ramos del esfuerzo misionero.- MC 312, 313 (1905).

¿Qué "curso universitario" puede igualar a éste?-
"Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo". Tenemos un mundo que amonestar. . . Miles de jóvenes. . . debieran estar entregándose a esta obra. . . Preste todo educador cristiano. . . y ayude a los jóvenes que están bajo su cuidado a obtener la preparación necesaria para unirse a las filas de los obreros. No hay tarea en el que sea posible a los jóvenes recibir mayor beneficio. . . Colaboran con los ángeles, o más bien, son los instrumentos humanos por medio de los cuales aquellos llevan a cabo su misión. Los ángeles hablan por medio de sus voces y trabajan por medio de sus manos. Y los obreros humanos al cooperar con los agentes celestiales, reciben el beneficio de su educación y su experiencia. Como medio educativo, ¿qué "curso universitario" puede igualar a éste?- Ed 270, 271 (1903).

Es esencial impartir conocimiento.-
Es necesario para su completa educación que los estudiantes tengan tiempo para hacer obra misionera, tiempo para familiarizarse con las necesidades espirituales de las familias que viven en derredor de ellos. No deben estar tan recargados de estudios que no tengan tiempo para usar el conocimiento que han adquirido. Tienen que ser estimulados a hacer esfuerzos misioneros en favor de los que están en el error, llegando a conocerlos y llevándoles la verdad. Trabajando con humildad, buscando sabiduría de Cristo, orando y velando en oración, pueden comunicar a otros el conocimiento que ha enriquecido sus vidas.- CM 531, 532 (ed PP); 422 (ed ACES) (1913).

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)

VIII PRINCIPIOS GUIADORES EN LA EDUCACIÓN 37. “Principios De Estudio Y Aprendizaje”


La mente y los afectos deben ser educados.
Dios ha dado la razón, las facultades de la mente; pero si se las deja sin educar ni adiestrar, dejan al hombre en la condición que se revela en los salvajes paganos. La mente y los afectos requieren maestros para su educación y dirección. Se necesita enseñar línea sobre línea, y precepto sobre precepto, para guiar y adiestrar al agente moral humano para que trabaje en cooperación con Dios. Dios obra en el agente humano mediante la luz de su verdad. La mente iluminada por la verdad, distingue la verdad del error. -Carta 135, 1898.

Dios aprueba el más elevado cultivo de la mente.
La mente humana es capaz del cultivo más elevado. Una vida dedicada a Dios no debiera ser una vida de ignorancia. Muchos hablan en contra de la educación porque Jesús escogió pescadores sin educación para predicar su Evangelio. Aseguran que mostró una preferencia por los que no tenían educación. Muchos hombres educados y honorables creyeron en sus enseñanzas. Si éstos hubieran obedecido sin temor a las convicciones de sus conciencias, hubieran seguido a  Cristo. Sus capacidades hubieran sido aceptadas y empleadas en el servicio de Cristo si se las hubieran ofrecido. Pero no tuvieron el poder moral de confesar a Cristo, de arriesgar su reputación al relacionarse con el humilde Galileo, frente a los ceñudos sacerdotes y celosos gobernantes...

Jesús no despreció la educación. El cultivo más elevado de la mente, si es santificado por medio el amor y del temor de Dios, recibe su total aprobación. Los humildes hombres escogidos por Cristo estuvieron tres años con El, sujetos a la influencia refinadora de la Majestad de los cielos. Cristo fue el mayor educador que este mundo alguna vez conoció. Dios aceptará a los jóvenes con sus talentos y la riqueza de sus afectos si ellos se consagran a Él. Pueden alcanzar la cima más elevada de la grandeza intelectual; y si están equilibrados por los principios religiosos, pueden llevar adelante la obra que Cristo vino del cielo para realizar, y al hacerlo, llegar a ser colaboradores con el Maestro. -RH, 21 de junio de 1877; FE 47, 48.

No satisfechos con trabajo de calidad inferior.
El verdadero maestro no se satisface con un trabajo de calidad inferior. No se conforma con dirigir a sus alumnos hacia un ideal más bajo que el más elevado que les sea posible alcanzar. No puede contentarse con transmitirles únicamente conocimientos técnicos, con hacer de ellos meramente contadores expertos, artesanos hábiles o comerciantes de éxito. Su ambición es inculcarles principios de verdad, obediencia, honor, integridad y pureza, principios que los conviertan en una fuerza positiva para la estabilidad y elevación de la sociedad. Desea, sobre todo, que aprendan la gran lección de la vida, la del servicio abnegado. Ed 29, 30 (1903).

Se debe elevar la mente.
Se me ha instruido que debemos elevar la mente de nuestros estudiantes más arriba de lo que ahora muchos piensan que es posible. El corazón y la mente han de ser adiestrados para conservar su pureza por la  recepción diaria de provisiones de la fuente de la verdad eterna. La Mente y la Mano divinas han conservado a través de los siglos el registro de la creación en toda su pureza. Sólo la Palabra de Dios nos da un informe auténtico de la creación de nuestro mundo. Esta Palabra ha de ser el estudio principal en nuestras escuelas. Aquí podemos conversar con los patriarcas y los profetas; aquí podemos aprender cuánto le costó nuestra redención al que era igual al Padre desde el principio, y quien sacrificó su vida para que ante El un pueblo pudiera estar redimido de entre las cosas comunes y terrenales, y ser renovado a la imagen de Dios.-Carta 64, 1909.

La verdadera educación combina lo intelectual con lo moral.
El Señor ha estado esperando por mucho tiempo que nuestros maestros caminaran en la luz que les envió, Hay necesidad de humillar el yo para que Cristo pueda restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. El carácter de la educación que se ofrece debe ser grandemente cambiada antes de que pueda dar el molde correcto a nuestras instituciones. Sólo cuando las facultades intelectuales y morales se combinan para el logro de la educación se alcanza la norma de la Palabra de Dios.-RH, 3 de sept. de 1908; FE 527.

La verdadera piedad eleva y refina.
Nuestro pueblo en todas partes permite que sus mentes se eleven muy poco y tengan una visión muy estrecha. Permiten que los planes de las agencias humanas los guíen y que un espíritu mundano los moldee, en vez de que lo hagan los planes de Cristo y el Espíritu de Cristo. Se me ha instruido que diga a nuestro pueblo: Miren por sobre lo terrenal a lo celestial. Los números no son evidencias de éxito; si lo fueran, Satanás podría pretenderlo. Es el grado de poder moral que permea nuestras instituciones, nuestras escuelas y nuestras iglesias. Representar a Cristo por medio de virtudes como las de El debiera ser el gozo de todos, desde el mayor hasta el menor. Aprendan todos nuestros maestros que la verdadera  piedad y el amor manifestados en obediencia a Dios elevará y refinará. -Carta 316, 1908.

Es necesaria la entereza.
La entereza es necesaria para obtener éxito en la edificación del carácter. Debe haber un ferviente deseo de llevar a cabo los planes del Maestro constructor. Las maderas que se utilicen deben ser sólidas; no puede hacerse un trabajo descuidado e indigno de confianza, porque arruinaría la edificación. En esta obra debe ponerse al trabajo todo el ser. Exige fortaleza y energía; ninguna reserva debe malgastarse en asuntos sin importancia. Debe ponerse al trabajo la decidida fuerza humana, en colaboración con el Obrero divino. Debe realizarse un esfuerzo ferviente y perseverante por romper con las costumbres y las máximas y asociaciones de este mundo. El pensamiento profundo, el propósito ferviente, y la firme integridad son esenciales. No debe haber ociosidad. La vida es un depósito sagrado, y cada momento debiera ser aprovechado sabiamente. -YI, 19 de feb. de 1903; NEV 86.

Asuntos triviales debilitan la mente.
El estudiante que, en lugar de los amplios principios de la Palabra de Dios, acepte las ideas comunes y permita que su tiempo y atención sean absorbidos por asuntos triviales y vulgares, descubrirá que su mente se empequeñecerá y debilitará; perderá la capacidad de crecer. La mente debe ser adiestrada para comprender las importantes verdades que conciernen a la vida eterna.-Carta 64, 1909.

No descuidar los asuntos temporales.
La vida es demasiado solemne para que sea absorbida en asuntos temporales o terrenos, en un tráfago de cuidados y ansiedades por las cosas que no son sino un átomo en comparación con las de interés eterno. Sin embargo, Dios nos ha llamado a servirle en los asuntos temporales de la vida. La diligencia en esta obra es una parte de la verdadera religión tanto como lo es la devoción. La Biblia no sanciona la ociosidad. Esta es la mayor maldición que aflige a nuestro mundo. Cada hombre y mujer verdaderamente convertido será un obrero diligente. -PVGM 278 (ed PP); 241 (ed ACES) (1900).

La calidad de los hombres llamados a enseñar.*
La causa de Dios necesita maestros que tengan altas cualidades morales, y a los cuales se pueda confiar la educación de otros: hombres de fe sana, que tengan tacto y paciencia; que anden con Dios, y se abstengan de la misma apariencia del mal; que estén tan íntimamente relacionados con Dios que puedan ser conductos de luz -en fin, caballeros cristianos. Las buenas impresiones que harán los tales no se borrarán nunca; y la educación así impartida perdurará durante toda la eternidad. Lo que se descuide en este proceso de educación permanecerá probablemente sin hacerse. ¿Quién quiere emprender esta obra?

Cuánto quisiéramos que hubiese jóvenes fuertes, arraigados y afirmados en la fe, que tuviesen tal comunión viva con Dios que pudieran, si así se lo aconsejasen nuestros hermanos dirigentes, entrar en los colegios superiores de nuestro país, donde tendrían un campo más amplio de estudio y observación. El trato con diferentes clases de mentes, el familiarizarse con los trabajos y los métodos populares de educación, y un conocimiento de la teología como se enseña en las principales instituciones del saber, serían de gran valor para tales obreros, y los prepararían para trabajar en favor de las clases educadas y para hacer frente a los errores que prevalecen en nuestros tiempos. Tal era el método seguido por los antiguos valdenses; y, si fuesen fieles a Dios, nuestros jóvenes, como los suyos, podrían hacer una buena obra, aun mientras adquirieran su educación, sembrando la semilla de la verdad en otras mentes. -2lT 228, 229 (1885).

Los hábitos correctos dejan impresiones en el carácter.
La formación de hábitos correctos ha de dejar su impresión en la mente y el carácter de los niños para que puedan ejercitarse en el buen camino. Significa mucho conducir a esos niños bajo la influencia directa del Espíritu de Dios, adiestrarlos y disciplinarios en la amonestación del Señor. La formación de hábitos correctos, la manifestación de un espíritu correcto, requerirá esfuerzos fervientes en el nombre y el poder de Jesús. El instructor debe perseverar, y dar línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y un poco allá, con toda paciencia y longanimidad, simpatía y amor, uniendo a esos niños con su corazón por el amor de Cristo revelado en sí mismo. -FE 268 (1893).

Los caracteres no se forman en un mismo molde.
Los maestros han de considerar que no están tratando con ángeles, sino con seres humanos con pasiones semejantes a las de ellos mismos. Los caracteres no se forman en un mismo molde. Los niños reciben como herencia todos los aspectos del carácter. De este modo en sus rasgos de carácter se revelan los defectos y las virtudes. Cada instructor debe tomar esto en consideración. Las deformidades heredadas y cultivadas del carácter humano, así como también su belleza de carácter, tendrán que ser afrontadas, y el instructor necesitará cultivar mucha gracia para saber cómo tratar con los que yerran para su bien presente y eterno. Si se abrigan el impulso, la impaciencia, el orgullo, el egoísmo y la estima propia, harán mucho mal que puede arrojar el alma al campo de batalla de Satanás sin la sabiduría para conducir su nave, pero además estará en peligro de ser arrojado al antojo de las tentaciones de Satanás hasta que naufrague. Cada maestro tiene sus propios rasgos de carácter peculiares que vigilar, no sea que Satanás lo use como su agente para destruir almas, mediante sus propios rasgos de carácter no consagrados. -FE 277, 278 (1893).

Debe ser como Cristo al tratar con las mentes.
Debe ejercitarse diariamente una agencia operativa, una fe que obra por amor y purifica el alma del educador. ¿Ha puesto usted como su más elevada autoridad la voluntad revelada de Dios? Si Cristo, la esperanza de gloria, ha sido formado en el interior, entonces la verdad de Dios actuará de tal manera sobre su temperamento natural que su agencia transformadora se revelará en un carácter cambiado, y usted no cambiará la verdad de Dios en mentira ante sus alumnos por su influencia que opera mediante la revelación de un corazón no santificado y genio fuerte; ni revelará, por medio de la presentación de un temperamento egoísta, impaciente y no semejante al de Cristo al tratar con la mente humana, que la gracia de Cristo no es suficiente para usted en todo tiempo y lugar. De este modo mostrará que la autoridad de Dios sobre usted no es meramente nominal sino real verdadera. Debe haber una separación de todo lo que es objetable y no semejante a Cristo, por difícil que sea para el verdadero creyente. -FE 263, 264 (1893).

La censura continua confunde al niño.
El cielo ve en el niño al hombre o a la mujer no desarrollado, con capacidades y facultades que, si son guiadas correctamente y desarrolladas con sabiduría celestial, llegarán a ser agentes humanos mediante los cuales las influencias divinas pueden cooperar para ser colaboradores con Dios. Las palabras ásperas y la censura continua confunden al niño pero nunca lo reforman. Contenga ese regaño; mantenga su propio espíritu bajo la disciplina de Jesucristo; entonces aprenderá a tener compasión y simpatía con los que han sido puestos bajo su influencia. No exhiba impaciencia o aspereza, porque si estos niños no necesitaran educación, no necesitarían las ventajas de la escuela. Han de ser conducidos por la escalera del progreso con paciencia, bondad y amor, subiendo escalón tras escalón en la obtención del conocimiento. -FE 263 (1893).

Cuidado al suspender a los alumnos.
Sean cuidadosos con  lo que hacen al suspender a los alumnos. Este es un asunto solemne. Debería ser una falta muy grave la que requiera esta disciplina. Además, deberían considerarse con cuidado todas las circunstancias relacionadas con el caso. Los estudiantes enviados desde sus casas a corta o larga distancia, miles y miles de kilómetros, están lejos y privados de las ventajas del hogar, y si se los expulsa se les impide aprovechar los privilegios de la escuela. Alguien que tuvo confianza y esperanza en ellos tuvo que afrontar todos sus gastos, considerando que su dinero no sería invertido en vano. El estudiante entra o cae en tentación y ha de ser disciplinado por su mal. El siente agudamente que se ha manchado su registro, y que chasquea a los que confiaron en que él desarrollaría el carácter bajo la influencia de su educación en la vida escolar, lo cual compensaría todo lo que se había invertido en él.

Pero se lo suspende por su necia actuación. ¿Qué hará? El valor está en su nivel más bajo, no abriga ni valor ni hombría. Es un gasto y se ha perdido tiempo precioso. ¿Quién será tierno y bondadoso y sentirá la carga de estas almas? No es extraño que Satanás se aproveche de estas circunstancias. Se los arroja al campo de batalla de Satanás y se ponen en ejercicio los peores sentimientos del corazón humano, los que se fortalecen y confirman. -Carta 50, 1893.

Evite crear sentimientos de injusticia.
Cuando usted lucha contra los elementos manifestados por los que no tienen la religión bíblica sino sólo la profesan, no olvide que usted es un cristiano. Usted disminuye grandemente su influencia y arruina su propia experiencia cristiana cuando pierde su dominio propio y les da la menor ocasión de pensar que los ha tratado mal. No deje esta impresión en sus mentes si puede evitarlo. En este tiempo de prueba estamos formando nuestros caracteres para la futura vida inmortal; pero eso no es todo, porque en ese mismo proceso de edificar el carácter necesitamos ser extremadamente cuidadosos  de cómo edificamos, pues otros edificarán siguiendo el modelo que les damos. -MM 209 (1892).

La mente necesita alimento puro.
La mente, a semejanza del cuerpo, necesita de alimento puro a fin de disfrutar de salud y fortaleza. Dad a vuestros hijos algo para pensar que esté fuera de ellos y por encima de ellos. La mente que vive en una atmósfera pura y santa no negará a ser trivial, frívola, vana y egoísta. Vivimos en un tiempo cuando todo lo que es falso y superficial se exalta por encima de lo real, lo natural y lo duradero. La mente debe estar exenta de todo lo que la lleve en una dirección equivocada. No debiera ser sobrecargada con relatos baladíes que no añaden fortaleza a las facultades mentales. Los pensamientos serán del mismo carácter del alimento que se proporciona a la mente.- CN 174,175 (1890).

Libros de incrédulos.*
El estudio de libros escritos por incrédulos hace mucho daño. Así se siembra cizaña en las mentes y los corazones de los alumnos. Sin embargo, este es el alimento que a menudo se da al cerebro, mientras muchos tienen poco conocimiento de los tomas que se relacionan con los intereses eternos, los cuales debieran comprender. El talento del tiempo es precioso. Cada día se nos da como un legado, y Dios nos pedirá cuenta de él. Ha de ser usado para la gloria de Dios, y si queremos prolongar nuestras vidas, si queremos ganar la vida que se mide con la vida de Dios, debemos dar alimento puro a la mente. No debería perderse el tiempo que podría haberse usado en buena manera.- Ms 15, 1898.

Los estudiantes aprenden a obedecer a Dios.
Veo que debe  trabajarse en favor de un gran concepto en nuestras escuelas, que debe lograrse bajo la conducción divina. Pero la gran lección que deben aprender los estudiantes es buscar con todo su corazón, con toda su mente y con todas sus fuerzas el conocer a Dios y el obedecerle sin reservas. La ciencia de la salvación del alma humana es la primera lección de la vida. Ningún estudio literario o educación de los libros ha de ser supremo. Pero conocer a Dios y a Jesucristo, a quien El ha enviado, es vida eterna.

Lleven los alumnos el amor y el temor de Dios consigo a su vida escolar. Esta es la sabiduría más preciosa que la que pueden expresar las palabras. Conectados con Dios, podrá decirse de ellos lo que se dijo de Daniel, que Dios le dio sabiduría y conocimiento en todos los misterios. Aprender es bueno. La sabiduría de Salomón es deseable; pero la sabiduría de alguien que es mayor que Salomón es mucho más deseable y esencial. Por medio del aprendizaje en nuestras escuelas no podemos alcanzar a Cristo, pero gracias a El podemos alcanzar el extremo superior de la escalera de la ciencia; porque la palabra de la inspiración dice:"Vosotros estáis completos en él" (Colosenses 2: 10). Nuestra primera preocupación es ver y reconocer a Dios, y entonces él dirigirá nuestro sendero.- Carta 120, 1896.

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)