martes, 14 de junio de 2011

02. “TIEMPO DE GOZAR” CURSO ¡TIEMPO JOVEN!


De Corazón a Corazón
“Una Ventana Abierta al Camino del Éxito Juvenil”
Tiempo Joven Lección 02/13

¡Hola! ¡Mucho gusto de saludarte! ¿Cómo te ha ido desde nuestro tema anterior? Nosotros, contentos de estar nuevamente contigo. El material de hoy alegrará tu corazón.

Era un joven de corta edad. No tenía gran experiencia, pero tenía un corazón valiente. Amaba a su país y a su gente. Y cierto día se enteró de que toda la nación corría peligro de ser sometida por el ejército enemigo. Ocurría que entre los filisteos había un enorme gigante, armado de pies a cabeza, que desafiaba a los hebreos a que alguien se animara a pelear contra él.

Ese mismo desafío se había repetido ya durante cuarenta días. Y fue entonces cuando nuestro joven, indignado ante semejante prepotencia, se ofreció para luchar contra el gigante guerrero. Algunos se rieron de él. Otros ni tomaron en cuenta su ofrecimiento. ¿Quién era él para pretender derribar a tan temible enemigo? Pero por fin, no habiendo otro más valiente en todo el campamento, le permitieron actuar. Y horas más tarde, el menospreciado muchacho se convirtió en el famoso David que venció al gigante Goliat.

Seas joven o señorita, en tu vida juvenil suelen aparecer “enemigos” que frenan tu progreso y resienten tu felicidad. Son como el Goliat de la antigüedad. Si no los vences, te vencerán. ¿Acaso no encuentras todos los días algún gigante de éstos? Puede ser un examen difícil que debes rendir, y que te despierta temor. Quizá un mal hábito que quiere dominar tu vida. Podría ser algún trabajo complicado que te ha confiado tu jefe, y que ya otros han hecho mal. O tal vez se trate del gigante del desánimo, que más de una vez te ha querido demoler, pero que ahora tú quieres vencer. ¡Gigantes, enemigos, temores! Si sabes vencerlos, podrás gozar de alegría y de paz. Sentirás seguridad en tu corazón.

Tendrás el espíritu de la victoria y la mirada del valor. Pero todo esto no es fácil. Por eso, son tantos los muchachos y las chicas que viven como detenidos y descontentos consigo mismos. De todo corazón, para tu vida deseamos algo diferente, algo mucho mejor.

En el presente tema nos proponemos dialogar acerca de cómo vivir una juventud dichosa y triunfadora. Es un tema que ha interesado a muchísimos jóvenes como tú.

Desde luego, quedará mucho más por decir. Pero a lo menos veremos algunas líneas generales que te ofrezcan un ideal de comportamiento.
S i a tu parecer este capítulo contiene un ideal de vida muy elevado, recuerda lo siguiente:
1) Haz lo mejor de tu parte, aunque no siempre alcances lo que te propongas;
2) No estás solo o sola. Dios quiere ayudarte en tus esfuerzos. El desea que vivas una juventud alegre y feliz.

Nosotros tenemos confianza de que lo conseguirás. ¡Adelante!


1. UNA JUVENTUD BIEN APROVECHADA

ALEGRÍA
Eres joven una sola vez en la vida. Por lo tanto, vive con alegría.
Hasta donde puedas, desarrolla una personalidad vital y radiante. Procura ser jovial, tener buen humor y ver la parte agradable de la vida. Dice el consejo bíblico: “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia” (Eclesiastés 11:9).

¿Notaste cuántos jóvenes tienden a ser aburridos y melancólicos? ¡Tú puedes ser diferente! Ahora bien, “alegre” no quiere decir hueco, frívolo o bohemio. La verdadera alegría es una forma positiva de vivir; es la capacidad de dominar la tristeza y la actitud sombría. Quizás en este sentido tendrás que aprender a ir contra la corriente de algunos de tus compañeros. Pero ciertamente valdrá la pena. Un muchacho o una chica sanamente alegre es una chispa de vida encendida, capaz de encender otras vidas.

SUPERACIÓN
Demóstenes perdió a su padre a los siete años, y su astuto tutor lo despojó de toda su fortuna. Entonces comprendió la importancia de saber defenderse y hacer buen uso de la palabra. En el primer discurso que pronunció, la gente le gritó con tanto desprecio que no pudo llegar al final.

Pero en su gran desaliento, un buen anciano le exhortó a seguir practicando. Demóstenes tartamudeaba un poco, pero todos los días practicaba a solas y en voz alta, colocándose una piedrita debajo de la lengua para que ésta se moviera sin trabas. A veces practicaba en cavernas subterráneas; otras veces, iba a la orilla del mar y gritaba con todas sus fuerzas. Y tras incesante disciplina para corregir su defecto, Demóstenes llegó a ser el extraordinario orador que hasta hoy todo el mundo admira. De niño huérfano, robado y burlado, pasó a ser una gran celebridad. ¿No podrías acaso tú también superarte como él?

Observa cuáles son tus rasgos más débiles, y procura vencerlos. Y cuando lo consigas, con la ayuda de Dios, te sentirás un alegre triunfador.

La hermosa mariposa que veas en cualquier jardín, primero fue una fea oruga. Luego, como crisálida, se estuvo preparando para ser hermosa y para volar. Lo mismo ocurre con tu juventud: te estás preparando. No te conformes con ser la oruga que se arrastra; sé la mariposa que vuela y embellece el ambiente. Acepta el desafío de superarte en tu vida intelectual, laboral y espiritual.


EL VALOR DE LO PEQUEÑO
Se relata que al caballo de cierto general le faltaba un clavo en la herradura, y ésta se le cayó durante la marcha. Como resultado, el caballo tropezó y derribó al general, quien en seguida fue muerto por el enemigo. Y así, no pudiendo recibir órdenes, el ejército perdió la batalla. ¡La falta de un simple clavo fue la causa de la derrota! ¡Cuánta importancia tienen las llamadas “pequeñeces” de la vida!

Cierta vez un amigo visitó a Miguel Ángel en su estudio. Le llamó la atención que hubiera avanzado tan poco en la escultura que estaba realizando. Así que le dijo:
–No has adelantado nada en tu obra desde que nos vimos la última vez.
–¡Cómo no! – le contestó Miguel Ángel–. He retocado esta expresión, he realzado este músculo...
–Bueno, bueno, pero ésas son pequeñeces. Puede ser  repuso Miguel Ángel , pero la suma de todas las pequeñeces hace la perfección, y ¡la perfección no es una pequeñez!  Y el gran escultor tenía razón. ¿Verdad? Sólo respetando los detalles y atendiendo las pequeñeces de la vida se llega alto y se vive feliz. Aplica este principio a tus estudios, tus trabajos y tu conducta moral, y verás que lo “pequeño” te hace finalmente grande.


EL ESPÍRITU CONSTRUCTIVO
A tu lado encontrarás a muchos quejosos. A ellos nada les conforma. Todo lo ven con ojos negativos. No seas tú uno de ellos. Porque de lo contrario podrías enfermarte de amargura y arruinar tu felicidad. Finalmente, ¿qué se consigue con las quejas, o con sólo señalar los defectos ajenos? Limitarse a las quejas es tarea de la persona vulgar. Es mucho mejor mover las manos en alguna tarea constructiva, que sólo utilizar la lengua para acusar.

Si tú tienes tendencia a ser un joven rebelde, porque ves lo mal que anda la sociedad, sé un rebelde con causa, constructivo. Es decir, dedica algún tiempo para hacer lo que otros descuidan, para ayudar al amigo necesitado, para dar un buen ejemplo, para cooperar en tu hogar, para cultivar la fe que da fuerza al alma... En fin, sé un rebelde hacia todo lo malo, pero especialmente dedica tus energías a construir una sociedad mejor. Esto te hará feliz, porque estarás sirviendo a los demás.

2 EL MEJOR CAPITAL ¡TI
Se afirma que “el tiempo es oro”. Pero más aún, el tiempo es vida. Y del modo en que lo utilicemos dependerá qué llegaremos a ser. A menudo la mayor diferencia entre un joven o señorita que fracasa y otro que triunfa es la manera como usa su tiempo. El día tiene 24 horas para todos. No hay excepción en esto. Podemos dejarlas que transcurran inútilmente, o podemos aprovecharlas para nuestra propia ventaja. Lo cierto es que no podemos hacer retroceder el tiempo perdido. Los días y las horas que se fueron, mal o bien se fueron para siempre.

Por lo tanto, sólo el tiempo que tenemos por delante es y será nuestro. ¡Cuán importante es saber usarlo sabiamente!

El joven que pasa largas horas en inútiles pasatiempos, en lecturas huecas, o viendo programas televisivos sólo para “pasar el rato” y “matar el tiempo”, descubrirá antes de mucho que ese tiempo mal usado lo está apagando a él, o a ella. Le está haciendo perder buenas oportunidades, le está debilitando su fuerza de voluntad y lo está estancando en el camino de la vida. Todo esto, en lugar de satisfacción juvenil, produce frustración y mediocridad.

Sé organizado en el uso de tu tiempo. No dejes todo para último momento. Si es necesario, anota tus deberes y obligaciones para saber cumplirlos en la hora prevista.

Aprovecha tus minutos sueltos, estudiando un idioma, leyendo algo edificante o llevándole una sonrisa a un enfermo. Esto tonificará tu mente y tu corazón. Y en seguida se te verá mejor. ¡Haz la prueba! Antes de mucho dirás: “¡Cómo se han pasado los años!” Que cuando lo digas haya alegría en tu pecho, porque supiste vivir.

¡TIEMPO! No lo puedes comprar en ningún mercado. Te lo da la vida como su mejor regalo. ¡Úsalo con inteligencia!

3. UN PEDIDO INTELIGENTE
Cuenta el libro bíblico de 1 Reyes, capítulo 3, que cierta vez Dios le dio al joven rey Salomón la oportunidad de que pidiera lo que quisiera. “Pide lo que quieras que yo te dé”, fue el ofrecimiento. Si tú hubieras estado en el lugar de Salomón, ¿qué habrías pedido? La oportunidad era inmensa. Pero la responsabilidad de saber qué pedir también era muy grande. Pues bien, Salomón pidió lo siguiente: “Yo soy joven, y no tengo experiencia para dirigir a este pueblo tan grande. Dame sabiduría para reinar. Y para discernir entre lo bueno y lo malo”. Salomón supo pedir con humildad y con buen criterio. Y lo más hermoso es que aunque él no pidió para sí riquezas, o poder, o una larga vida, igualmente Dios le dio todo esto, además de la sabiduría solicitada. Y todos sabemos cuánta fama alcanzó a tener Salomón a causa de su sabiduría y su discernimiento para resolver los problemas.

¿Sabías que Dios continúa dispuesto a darnos esa misma capacidad a nosotros? Santiago afirma: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídale a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

Quizá tú no necesites sabiduría para ejercer una posición de mando en tu país, o tal vez sí, según sean tus sueños e ideales. Pero una cosa es cierta, y es que todos necesitamos una cuota de sabiduría para triunfar en lo que hagamos. Por ejemplo,
a) para administrar bien el dinero;
b) para convivir armoniosamente con el prójimo;
c) para saber aprovechar toda buena oportunidad;
d) para avanzar en el estudio y el trabajo;
e) para formar un buen hogar. En fin, necesitamos sabiduría para todo.

Aun para cultivar buenos hábitos y desarrollar un buen carácter necesitamos esta capacidad. He aquí una buena “cadena de sabiduría práctica” para tu vida:
Siembra un buen pensamiento y cosecharás un deseo correcto; siembra un buen deseo y recogerás la acción consecuente; siembra esa acción cada día y cosecharás una buena personalidad; siembra tu personalidad bien formada, y recogerás abundancia de éxito y de felicidad.

Cierto padre quiso inculcarle buenos hábitos a su hijo adolescente. Para ello lo llevó al jardín, y le mostró tres arbolitos: uno pequeñito, otro algo ya crecido, y el tercero más grueso. Luego le pidió que los arrancara con sus manos. El hijo arrancó fácilmente el arbolito menor. El siguiente le costó bastante más trabajo. Pero el tercero simplemente no lo pudo arrancar, porque tenía raíces profundas. Entonces el padre le dijo a su hijo: “Querido, eso mismo pasa con tus malos hábitos. Si los tomas a tiempo, podrás desarraigarlos de tu vida. Pero si dejas que echen raíces, no podrás quitarlos y dominarán tu corazón”.

Ese día el muchacho aprendió una de las lecciones más importantes de su vida: quitar lo malo antes de que crezca. Quitar la mentira, para decir siempre la verdad; quitar lo sucio, para cultivar un corazón limpio; quitar la pereza, para reemplazarla por el tesón; quitar el desorden y la irresponsabilidad, para practicar el orden y el espíritu responsable en toda ocasión.

Todo este perfeccionamiento de la personalidad viene como resultado de la sabiduría y de la ayuda que le pidamos a Dios. ¿Lo recordaras?


4. CONVIVENCIA FAMILIAR
Pero además de la sabiduría para crecer y ser feliz es necesario saber convivir, especialmente dentro del hogar. Los muchachos y las chicas que gozan más de la vida son aquellos que se llevan bien con sus seres queridos. En el pequeño círculo de la familia desarrollan la amistad, el amor y la comprensión. Aman y se sienten amados. Cuanto mejor conviva un joven con su familia, mejor preparado estará para convivir con sus amigos y aun con los extraños. El mismo clima formativo del hogar le ayudará a cultivar la cortesía, la simpatía y la cordialidad con los demás.

Así que la convivencia armoniosa con tus allegados comienza por manejar bien tus relaciones en el hogar. Pero la mejor de todas las convivencias es la que puedas tener con Dios, nuestro Padre, quien puede hacerte completo y feliz. Por eso, ese mismo rey Salomón favorecido con tanta sabiduría, llegó a decir: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).


5. TODO TE SALDRÁ BIEN
Algunos jóvenes nos dicen: “Me siento mal; no le encuentro sentido a la vida”. Otros, en cambio, comentan: “Me siento bien; la vida es hermosa. Me estoy esforzando por salir adelante”. ¿Con cuál de estos dos grupos te identificas tú?

Por supuesto, deseamos que sea con el segundo. De todos modos, Dios está a tu lado para apoyarte, y te dice: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmos 32:8).

¿Podrías pedir un interés mayor que éste para hacerte gozar de la vida?

TODO TE SALDRÁ BIEN...
1) Si sabes aprovechar bien tu juventud, como lo decimos en la sección 1 de este capítulo.
2) Si utilizas inteligentemente tu tiempo.
3) Si pides y desarrollas la sabiduría que Dios te dé.
4) Si puedes mantener una convivencia armoniosa con tu familia, con tu prójimo y con Dios.

Una buena receta para gozar de tu juventud:
“Encomienda al Señor tu camino, y confía en Él, y El hará” (Salmos 37:5).

Deseamos que te haya sido útil este segundo capítulo de nuestro curso.

PARA RECORDAR

TÓMATE TIEMPO...
Para pensar, porque ésta es la fuente del poder.
Para jugar, porque éste es el secreto de la alegría.
Para leer, porque ésta es la base de la sabiduría.
Para orar, porque éste es el mayor poder sobre la tierra.
Para amar, porque éste es un privilegio otorgado por Dios.
Para ser amable, porque éste es el camino de la felicidad.
Para reír, porque la risa es la música del alma.
Para dar, porque el día es demasiado corto para ser egoísta.

¡Porque es Tiempo de Gozar!

Nuestro próximo tema se titula: “TIEMPO DE ENCUENTRO”.
 ¡Será un tema capital para tu vida!


La voz.org

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