viernes, 28 de abril de 2017

XI. LOS PROBLEMAS EMOCIONALES 56. La Ira





La Ira Abre El Corazón A Satanás.-
Pero los que por cualquier supuesta provocación se sienten libres para ceder a la ira o al resentimiento, están abriendo el corazón a Satanás. La amargura y animosidad deben ser desterradas del alma si queremos estar en armonía con el cielo.­ DTG 277 (1898).

Siervos Del Pecado.-
"¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis?" (Rom. 6: 16). Si cedemos a la ira, la concupiscencia, la codicia, el odio, el egoísmo, o algún otro pecado, nos hacemos siervos del pecado. "Ningún siervo puede servir a dos señores" (Luc. 16: 13). Si servimos al pecado, no podemos servir a Cristo. El cristiano sentirá las incitaciones del pecado, porque la carne codicia contra el Espíritu; pero el Espíritu batalla contra la carne, manteniéndose en una lucha constante. Aquí es donde se necesita la ayuda de Cristo. La debilidad humana llega a unirse a la fortaleza divina, y la fe exclama: "Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo" (1 Cor. 15: 57).­ EC 121, 122 (1881). 535

Ira Nacida De La Sensibilidad Moral.-
Es cierto que hay una indignación justificable, aun en los seguidores de Cristo. Cuando vemos que Dios es deshonrado y su servicio puesto en oprobio, cuando vemos al inocente oprimido, una justa indignación conmueve el alma. Un enojo tal, nacido de una moral sensible, no es pecado.­ DTG 277 (1898).

La Ira de Moisés.-
El haber roto las tablas de piedra era sólo una representación del hecho de que Israel había quebrantado el pacto que tan recientemente había hecho con Dios. El texto bíblico "Airaos, pero no pequéis", se refiere a la justa indignación contra el pecado, que surge del celo por la gloria de Dios, y no al enojo promovido por la ambición del amor propio herido. Tal fue el enojo de Moisés.­ TM 101 (1890). 

La Santa Ira De Cristo.-
La indignación de Cristo iba dirigida contra la hipocresía, los groseros pecados por los cuales los hombres destruían su alma, engañaban a la gente y deshonraban a Dios. En el raciocinio especioso y seductor de los sacerdotes y gobernantes, él discernió la obra de los agentes satánicos. Aguda y escudriñadora había sido su denuncia del pecado; pero no habló palabras de represalia. Sentía una santa ira contra el príncipe de las tinieblas; pero no manifestó irritación. Así también el cristiano que vive en armonía con Dios, y posee los suaves atributos del amor y la misericordia, sentirá una justa indignación contra el pecado; pero la pasión no lo incitará a vilipendiar a los que lo vilipendien. Aun al hacer frente a aquellos que, movidos por un poder infernal, sostienen la mentira, conservará en Cristo la serenidad y el dominio propio.­ DTG 572 (1898).

Hay Quienes Alimentan La Ira.-
Muchos miran las cosas desde un lado oscuro; magnifican supuestos agravios, alimentan su ira, y se llenan de sentimientos de venganza y odio, cuando en verdad no hay una causa real para esos 536 sentimientos. . . Resistan esos sentimientos, y experimentarán un gran cambio en su relación con sus semejantes.­ YI, 10 de noviembre de 1886.

La Impaciencia Produce Una Cosecha Funesta.-
¡Cuánto daño producen en el círculo familiar las palabras impacientes, pues una expresión de impaciencia de parte de uno de los miembros induce a otro a contestar de la misma manera y con el mismo espíritu! Luego vienen las palabras de represalia, y las de justificación propia, con las que se fragua un yugo pesado y amargo para vuestra cerviz; porque todas esas palabras acerbas volverán a vuestra alma en funesta cosecha.­ HAd 398, 399 (1913).
Palabras duras hieren el corazón mediante el oído, despiertan las peores pasiones del alma y tientan a hombres y mujeres a violar los Mandamientos de Dios. . . Las palabras son como semillas implantadas.­ HAd 399 (1893).
Entre los miembros de muchas familias se sigue el hábito de hablar con descuido, o para atormentar a otros, y la costumbre de decir palabras duras se fortalece a medida que se cede a ella. Así se dicen muchas cosas objetables que concuerdan con el espíritu de Satanás y no con el de Dios. . . Las quemantes palabras de ira no debieran ser pronunciadas, porque delante de Dios y de los santos ángeles son como una especie de blasfemia.­ HAd 399 (1894).

Los Tres Primeros Años De La Vida Del Niño.-
Permítase que el egoísmo, la ira y la terquedad sigan su curso durante los primeros tres años de la vida de un  niño, y será difícil ayudarlo a someterse a una disciplina saludable. Su disposición ha llegado a ser descontenta, su deleite es hacer su propia voluntad y el control paterno le resulta desagradable. Estas malas tendencias crecen con el desarrollo del niño, hasta que en la virilidad el egoísmo supremo y una falta de autocontrol lo colocan a merced de los males que corren  a rienda suelta en nuestro mundo.­ Te 157 (1877). 537

No Disciplinemos Cuando Estemos Enojados.-
Dios considera con ternura a los niños. Quiere que ganen victorias cada día. Tratemos que los niños sean vencedores. No permitamos que las ofensas dirigidas hacia ellos provengan de los miembros de su propia familia. No permitamos que nuestras acciones y palabras sean de tal naturaleza que provoquen a ira a nuestros hijos. Deben ser fielmente disciplinados y corregidos cuando hacen algo malo, pero no lo hagamos nunca cuando estemos enojados.­ Ms 47, 1908.

Un padre cede a la ira delante de su hijo, y después se pregunta por qué es tan difícil controlarlo. Pero, ¿qué podría esperar? Los niños son traídos para imitar, y no hacen sino poner en práctica las lecciones que les enseñaron sus padres mediante sus explosiones de ira. . .
Usted puede haberse visto obligado a castigar con la vara a su hijo. Esto a veces es esencial. Pero nunca lo castigue cuando está enojado. Corregirlo de esa manera equivale a cometer dos errores al tratar de reparar uno. Postergue el castigo hasta que haya hablado con usted mismo y con Dios. Pregúntese: ¿He sometido mi voluntad a la de Dios? ¿Estoy donde él me puede controlar? Pídale perdón a Dios por transmitirle a su hijo una actitud tan difícil de manejar. Pídale que le dé sabiduría para tratar con su hijo descarriado de manera que pueda acercarlo a usted y a su Padre celestial.­ RH, 8 de julio de 1902.

Las Emociones Violentas Ponen La Vida En Peligro.-
Ceder a las emociones violentas pone en peligro la vida. Muchos mueren víctimas de una explosión de rabia y pasión. Muchos se adiestran para caer en esas explosiones. Lo podrían impedir si quisieran, pero eso requiere fuerza de voluntad para contrarrestar una conducta equivocada. Todo esto debe ser parte de la educación que recibimos en la escuela, porque somos propiedad de Dios. El sagrado templo de nuestro cuerpo debe mantenerse puro y sin contaminación, para que el Espíritu Santo de Dios more en él.­ NEV 267 (1897). 538

Cada Explosión de Ira Da Su Fruto.-
Ha surgido gente sin dominio propio; no han puesto freno a su genio ni a su lengua; y algunos de los tales pretenden ser seguidores de Cristo, pero no lo son. Jesús no les dio tal ejemplo. . . Son irrazonables y no es fácil persuadirlos o convencerlos. No están sanos; momentáneamente Satanás los domina en forma plena. Cada una de estas manifestaciones de ira debilita el sistema nervioso y las facultades morales, y hace más difícil el dominio de la pasión frente a otra provocación.­ HHD 144 (1886).

Intoxicado Con La Ira.-
¡Cómo se regocija Satanás cuando se le permite hacer que el alma se ponga al rojo blanco de enojo! Una mirada, un gesto, una entonación de la voz, pueden tomarse y utilizarse como una flecha de Satanás, para herir y envenenar el corazón que está abierto para recibirla.
 La persona que le da lugar al espíritu de enojo queda tan intoxicada como aquel que ha llevado el vaso a sus labios.
Cristo considera el enojo como el asesinato. . . Las palabras apasionadas tienen sabor de muerte para muerte. El que las pronuncia no está cooperando con Dios para salvar a sus semejantes. En el cielo esta conducta perversa se coloca en la misma lista con el lenguaje soez. Mientras el odio permanezca en el alma no habrá ni una partícula del amor de Dios en ella.­ NEV 237 (1901).

El Malhumorado Rara Vez Está Contento.-
Nadie puede reducir tanto nuestra influencia como nosotros mismos cuando cedemos ante nuestro mal humor. El que es malhumorado por naturaleza, no sabe lo que es la verdadera felicidad, y rara vez está contento. Siempre espera llegar a una situación más favorable o cambiar su entorno para tener paz y reposo mental. Parece que su vida estuviera bajo el peso de cruces gravosas y muchas dificultades; en cambio, si hubiera dominado su mal humor y le hubiera puesto freno a su lengua, se podría haber evitado muchas incomodidades. Es la "blanda respuesta" la que "quita la ira". La venganza 539 jamás ha vencido a un enemigo. Un temperamento bien controlado ejerce una buena influencia sobre todo lo que lo rodea; pero "el que no gobierna su propio espíritu es como una ciudad derribada y sin muros".­ 4T 367, 368 (1879). 

Es Más Fácil Reprender Delante de Una Multitud.-
Expresar sentimientos de reprensión en una gran reunión, dirigiéndose a todos, es mucho peor que ir a las personas que han hecho mal, y reprenderlas personalmente. El carácter ofensivo de este discurso severo, intolerante y denunciador en una gran reunión, es más grave a la vista de Dios que dirigir una reprensión personal e individual, peor aún cuando mayor es el número de oyentes y más general la censura. Es siempre más fácil dar expresión a los sentimientos ante una congregación, porque hay muchos presentes, que ir a los que yerran, y cara a cara con ellos presentarles abierta, franca y llanamente su mala conducta. 
Pero introducir en la casa de Dios sentimientos duros contra los individuos, haciendo sufrir a todos los inocentes como culpables, es una manera de trabajar que Dios no aprueba y que hace más daño que bién.­ 2JT 118 (1880).

Demasiado a menudo ha ocurrido que se han pronunciado delante de la congregación discursos cargados de crítica y denuncia. No fomentan un espíritu de amor en la hermandad. No tienden a convertirlos en espirituales, ni a llevarlos a la santidad y al cielo, sino que despierta en sus corazones un espíritu de amargura. Esos sermones tan enfáticos, que hacen pedazos a los hombres, a veces son positivamente necesarios para despertar, alarmar y convencer. Pero a menos que sea evidente que hayan sido dictados por el Espíritu Santo, hacen mucho más mal que bién.­ 3T 507, 508 (1880).

La Razón Es Destronada Por La Ira (Consejo A Un Hermano Que Se Airaba Fácilmente).-
Yo espero que Ud. haga memoria cuidadosamente, y recuerde la primera tentación que tuvo de apartarse de las reglas del colegio. Analice con 540 actitud crítica el carácter del gobierno de nuestra escuela. Las reglas que se aplicaron no eran demasiado estrictas. Pero se albergó la ira; por un momento se destronó a la razón, y el corazón cayó presa de una pasión ingobernable. Antes que se diera cuenta, Ud. había dado un paso que unas pocas horas antes no habría tomado bajo ninguna presión ni tentación. El impulso venció su razón, y Ud. ya no podía recordar ni el daño que se le había hecho ni el que se le podría llegar a hacer a una institución de Dios. Nuestra única salvaguardia en todas las circunstancias consiste en conservarnos siempre dueños de nosotros mismos con la fortaleza de Jesús, nuestro Redentor.­ 4T 431 (1880).

Las Represalias Sólo Producen Malos Resultados.-
Mucho mejor sería para nosotros sufrir bajo una falsa acusación que infligirnos la tortura de vengarnos de nuestros enemigos. El espíritu de odio y venganza tuvo su origen en Satanás, y sólo puede reportar mal a quien lo abrigue. La humildad del corazón, esa mansedumbre resultante de vivir en Cristo, es el verdadero secreto de la bendición. "Hermoseará a los humildes con la salvación" (Sal. 149: 4).­ DMJ 19, 20 (1896).

Cuando Esté Enojado, No Hable.-
Los que se irritan con facilidad, no deben tomar represalias cuando se pronuncian palabras que los ofenden. Busquen a Dios en oración, pidiéndole que les muestre cómo trabajar por las almas que perecen en pecado. Los que se mantengan ocupados en esta obra, serán imbuidos de tal manera por el Espíritu de Dios, que sus modales, su voz y su vida entera serán una revelación de Cristo. Hagan la prueba, hermanos, hagan la prueba. Crucifiquen el yo, en lugar de tratar de crucificar a sus hermanos. "Si alguno quiere venir en pos de mí ­dijo Jesús­, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24).­ Carta 11, 1905.

  Hagamos Frente A La Ira Con El Silencio.-
Hay un poder 541 maravilloso en el silencio. Cuando os hablen con impaciencia no repliquéis de la misma manera. Las palabras dirigidas en respuesta a uno que está enojado actúan generalmente como un látigo que acrecienta la furia de la ira. En cambio, pronto se disipa la ira si se le hace frente con el silencio. Frene el cristiano su lengua. resolviendo firmemente no pronunciar palabras ásperas e impacientes. Con la lengua frenada puede salir victorioso de cada prueba de la paciencia por la cual tenga que pasar.­ MJ 134 (1907).

Cultivemos Un Espíritu Conciliador (Consejo A Alguien Que Necesitaba Una Actitud Pacifista).-
Con respecto a su actual relación con la iglesia, mi consejo sería que Ud. hiciera todo lo posible para ponerse en armonía con sus hermanos. Cultive una actitud amable y conciliadora, y no deje que sentimientos de venganza asalten su mente y su corazón. Disponemos de muy poco tiempo en este mundo; trabajemos para el tiempo y la eternidad. Sea diligente al asegurar su vocación y elección. Trate de no cometer ningún error con respecto a su título para un hogar en el reino de Cristo. Si su nombre está anotado en el libro de la vida del Cordero, todo estará bien con Ud. Esté dispuesto a confesar sus faltas y a abandonarlas, de manera que sus errores y pecados vayan a juicio antes de Ud., y sean borrados.­ 5T 331 (1885).

El Carácter Incontrolable Puede Ser Vencido.-
Las enseñanzas de Cristo, puestas en práctica en la vida, elevarán al hombre, por más bajo que sea el lugar que ocupe en la escala del valor moral de Dios. Los que luchan por subyugar los defectos naturales de sus caracteres, no podrán recibir la corona a menos que combatan legalmente; pero aquellos a quienes a menudo se ve en oración, en procura de la sabiduría que proviene de lo alto, se asemejarán a lo divino. Los modales toscos, el carácter incontrolable, serán sometidos a la obediencia de la ley divina.­ Carta 316, 1908. 

Resistan El Enojo.-
Para esta gente hay sólo un remedio: 542 un dominio propio positivo en toda circunstancia. El esfuerzo tendiente a colocarse en lugares favorables, donde la voluntad propia no sea molestada, puede tener éxito por un tiempo; pero Satanás sabe dónde encontrar a esas pobres almas, y las atacará en sus puntos débiles una y otra vez. Se sentirán continuamente perturbadas mientras sigan pensando en sí mismas. . . Pero hay esperanza para ellas. Poned esta vida, tan tormentosa debido a sus conflictos y dificultades, en relación con Cristo, y el yo no pretenderá más tener la supremacía...  HHD 144 (1886).
Deberían humillarse, diciendo con franqueza: "Me equivoqué. ¿Podría perdonarme? Porque Dios ha dicho que no debemos permitir que el sol se ponga sobre nuestro enojo". Esta es la única manera segura de lograr la victoria. Muchos. . . alimentan su enojo y se llenan de sentimientos de venganza y de odio. . . Resistan esos sentimientos equivocados, y experimentarán un gran cambio en su relación con sus semejantes.­ YI, 10 de noviembre de 1886; (SD 142). 543  MCP II

lunes, 30 de enero de 2017

XI. LOS PROBLEMAS EMOCIONALES. 55. El Dolor.






NO ES DIOS QUIEN CAUSA EL DOLOR.-
Demostrad que no es Dios quien causa el dolor y el sufrimiento, sino que el hombre, por su propia ignorancia y pecado, atrajo esta condición sobre sí mismo.­ 2JT 518 (1900).

EL PECADO PRODUCE DOLOR.-
La continua transgresión del hombre durante seis mil años ha producido enfermedad, dolor y muerte. Y a medida que nos acerquemos al fin, la tentación de complacer el apetito será más poderosa y más difícil de vencer.­ 1JT  423 (1875).

LA NATURALEZA PROTESTA MEDIANTE EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO.-
Muchas personas viven violando las leyes de la salud, e ignoran la relación que existe entre sus hábitos de comida, bebida y trabajo, y la salud. No comprenden cuál es su verdadera condición hasta que la naturaleza protesta contra los abusos a que se la somete, provocando dolores en el organismo. Si tan sólo en ese momento los pacientes comenzaran a obrar bien y se utilizasen los recursos sencillos que han descuidado: el uso de agua y el régimen de alimentación debido, la naturaleza tendría justamente la ayuda que 529 necesita y que debería haber tenido mucho tiempo antes. Si se adoptan estas medidas, por lo general el paciente se restablecerá sin debilitarse.­ 2MS 516 (1865).

LA INTEMPERANCIA PRODUCE SUFRIMIENTO.-
Muchos están tan dedicados a la intemperancia que no cambiarán su proceder de complacer la glotonería bajo ninguna consideración. Antes sacrificarían la salud, y morirían prematuramente, que restringir su apetito intemperante. Y hay muchos que son ignorantes de la relación que su comer y beber tienen con la salud. Si los tales fueran iluminados, podrían tener valor moral para renunciar a su apetito, y comer en forma más espaciada, y sólo los alimentos que son saludables; así, mediante su propia conducta, se ahorrarían una gran cantidad de sufrimientos.­ CRA 187 (1864).

LOS PROCESOS RESTAURADORES PRODUCEN DOLOR.-
A menudo el dolor es la consecuencia del esfuerzo de la naturaleza para dar vida y vigor a las partes que han quedado parcialmente muertas como consecuencia de la inacción.­ 3T 78 (1872).

SUFRIMIENTO EXCESIVO A CAUSA DE LA ACTITUD MENTAL (UN MENSAJE PERSONAL).-
Si Ud. no hubiera satisfecho su gusto por la lectura ni se hubiera complacido a sí misma, y hubiera dedicado tiempo a hacer con prudencia más ejercicio físico e ingerido con cuidado alimentos adecuados y saludables, se habría evitado mucho sufrimiento. Parte de ese sufrimiento ha sido imaginario. Si Ud. hubiera controlado su mente para resistir la disposición a ceder ante las enfermedades, no habría tenido espasmos nerviosos. Debería apartar su mente de sí misma para concentrarla en los deberes domésticos, para mantener su casa en orden, con prolijidad y buen gusto.­ 2T 434 (1870).

QUIENES SUFREN TIENDEN A VOLVERSE IMPACIENTES.-
Las personas aquejadas por la enfermedad pueden hacer por ellas mismas lo que otros no pueden hacer. Deberían comenzar  530 por aliviar la naturaleza de la carga que le han impuesto. Deberían suprimir la causa. Deberían ayunar durante un corto tiempo y dar al estómago la oportunidad de descansar. Deberían reducir el estado febril del organismo mediante la cuidadosa y bien realizada aplicación de agua. Estos esfuerzos ayudarán a la naturaleza en su lucha por liberar al organismo de impurezas.
Pero generalmente las personas que sufren de dolor se tornan impacientes. No están dispuestas a ser abnegadas y a sufrir un poco a causa del hambre. Tampoco están dispuestas a esperar el lento proceso que lleva a cabo la naturaleza para reconstituir las recargadas energías del organismo. Pero están decididas a obtener alivio de inmediato, de modo que ingieren drogas poderosas prescriptas por los médicos.­ 2MS 515, 516 (1865).

SUFRIMIENTOS ACERCA DE LOS CUALES NO TENEMOS CONTROL.-
Hay quienes tienen mente pura y son concienzudos pero sufren por diferentes causas que están fuera de su control.­ CN 418 (1864).

NO ESTÁN OCULTOS DE JESUCRISTO.-
¡Qué pensamiento maravilloso es saber que Jesús está perfectamente enterado de los dolores y las aflicciones que soportamos! El padeció todas nuestras tribulaciones. Algunos de nuestros amigos no saben nada cerca de las miserias humanas o de los padecimientos físicos. Nunca están enfermos, y por lo tanto no pueden comprender los sentimientos de los que padecen. Pero Jesús se compadece de nosotros a causa de nuestra enfermedad.­ 2MS 272 (1892).

DIOS ESTÁ VITALMENTE INTERESADO EN LOS SUFRIMIENTOS DEL HOMBRE.-
No será tenido por inocente quien descuide el alivio del sufrimiento ese día [sábado]. El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no  531 desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día.­ DTG 177 (1898).

CONFIANZA EN MEDIO DEL DOLOR.-
Su mente a menudo puede estar oscurecida por causa del dolor. En ese caso, no trate de pensar; limítese a descansar y a poner de manifiesto que le ha encomendado su alma a Dios puesto que es un fiel Creador. Es privilegio suyo manifestar en medio de su debilidad y sufrimiento que no duda del amor de Dios hacia Ud., que sabe que el que prometió es fiel, y que ha confiado su cuerpo y su alma en sus manos, y que él es capaz de guardar lo que se le ha confiado.
Que su mente repose en la bondad de Dios, en el gran amor con que nos ha amado, evidente en la obra de la redención. Si no nos amara ni nos considerara de valor, no habría hecho ese gran sacrificio. Es amplio en misericordia y gracia. Que su corazón y su mente descansen como un niño fatigado en los brazos de su madre. Sus brazos eternos lo sostienen. Jesús participa de todas sus aflicciones...

Ocúltese en él, y el maligno no podrá acosarlo ni confundir su fe. Jesús le ha concedido su paz.
"Fuerte es la fortaleza que Dios provee por medio de su Hijo eterno". . .
La palabra de su gracia es maná para el alma creyente. Las preciosas promesas de la palabra son vida, dulzura y paz.­ Carta 16, 1896.

EL SUFRIMIENTO NO EXCUSA LAS ACCIONES ANTICRISTIANAS.-
Anoche dormí muy poco. Traté de contemplar a Jesús, de ponerme en las manos del gran Médico. Él ha dicho: "Bástate mi gracia". La gracia de Cristo induce a los hombres a pronunciar palabras rectas en toda circunstancia. El sufrimiento corporal no es excusa para las acciones anticristianas.­ Ms 19, 1892. 

UBIQUÉMONOS POR ENCIMA DEL DOLOR.-
Muchas veces los enfermos pueden resistir la enfermedad, negándose sencillamente  532 a rendirse al dolor o a permanecer inactivos. Sobrepónganse a sus  dolencias y emprendan alguna ocupación provechosa adecuada a la fuerza. Mediante esta ocupación y el libre uso de aire y sol, muchos enfermos demacrados podrían recuperar salud y fuerza.­ MC 190 (1905).

EL USO DE REMEDIOS NO ES UNA NEGACIÓN DE LA FE.-
Si asumen la actitud de que al orar por la curación del enfermo no deben usarse los remedios sencillos provistos por Dios para aliviar el dolor y ayudar a la naturaleza en su obra, como si esto fuera una negación de la fe, están tomando una posición equivocada. Esto no es una negación de la fe; está en estricta armonía con los planes de Dios.
Cuando Ezequías estaba enfermo, el profeta de Dios le trajo el mensaje de que iba a morir. Clamó al Señor, y él escuchó a su siervo y obró un milagro en su favor al darle la noticia de que se le añadirían quince años a su vida. Una palabra del Señor, un toque del dedo divino habrían curado a Ezequías al instante, pero se dieron instrucciones especiales para que hiciera masa de higos y se la pusiera en la parte afectada, y Ezequías se levantó para seguir viviendo. En todo debemos movernos de acuerdo con la providencia de Dios.­ HPMMW 54, 1892; (CH 381, 382).

EL DOLOR ES PRODUCTO DEL PECADO.-
A causa del pecado del hombre, "la creación entera gime juntamente con nosotros, y a una está en dolores de parto hasta ahora" (Rom. 8: 22, VM). Así cayeron los sufrimientos y la muerte no solamente sobre la raza humana, sino también sobre los animales. Le incumbe pues al hombre tratar de aligerar, en vez de aumentar, el peso del padecimiento que su transgresión ha impuesto a los seres creados por Dios. El que abusa de los animales porque los tiene en su poder, es un cobarde y un tirano.
La tendencia a causar dolor, ya sea a nuestros semejantes o a los animales, es satánica. Muchos creen que nunca será conocida su crueldad, porque las pobres bestias no la 533 pueden revelar. Pero si los ojos de esos hombres pudiesen abrirse como se abrieron los de Balaam, verían a un ángel de Dios de pie como testigo, para testificar contra ellos en las cortes celestiales. Elevan al cielo un registro, y vendrá el día cuando el juicio se pronunciará contra los que abusan de los seres creados por Dios.­ PP 473 (1890).

NO PROVOQUEMOS UN DOLOR MÁS INTENSO.-
¡Ah no les digáis una sola palabra que ahonde su dolor! Al que se siente apesadumbrado por una vida de pecado, pero que no sabe dónde encontrar alivio, presentadle al Salvador compasivo. Tomadle de la mano, levantadle, decidle palabras de aliento y de esperanza. Ayudadle a asirse de la mano del Salvador.­ MC 125 (1905). 

LA ANGUSTIA DE CRISTO FUE MAYOR QUE EL DOLOR FÍSICO.-
El dolor corporal fue tan sólo una pequeña parte de la agonía que sufrió el amado Hijo de Dios. Los pecados del mundo pesaban sobre él, así como la sensación de la ira de su Padre, mientras sufría la penalidad de la ley transgredida. Fue esto lo que abrumó su alma divina. Fue el hecho de que el Padre ocultara su rostro, el sentimiento de que su propio Padre lo había abandonado, lo que le infundió desesperación.
El inocente Varón que sufría en el Calvario comprendió y sintió plena y hondamente la separación que el pecado produce entre Dios y el hombre. Fue oprimido por las potestades de las tinieblas. Ni un solo rayo de luz iluminó las perspectivas del futuro para él. Y luchó con el poder de Satanás, quien declaraba que tenía a Cristo en su poder, que era superior en fuerza al Hijo de Dios, que el Padre había negado a su Hijo y que ya no gozaba del favor de Dios más que él mismo. Si gozaba aún del favor divino, ¿por qué necesitaba morir? Dios podía salvarlo de la muerte.­ 1JT 231 (1869).534