sábado, 3 de marzo de 2012

IX) INTERPELACIÓN DEL CUERPO Y LA MENTE 39. “Es Necesaria La Acción Armoniosa De Toda La Personalidad”


Una misteriosa relación mutua.-
Entre la mente y el cuerpo hay una relación misteriosa y maravillosa. La primera influye sobre el último y viceversa. Mantener el cuerpo en condición de buena salud para que desarrolle su fuerza, para que cada parte de la maquinaria viviente pueda obrar armoniosamente, debe ser el primer estudio de nuestra vida. Descuidar el cuerpo es descuidar la mente. No puede glorificar a Dios el hecho de que sus hijos tengan cuerpos enfermizos y mentes atrofiadas.­ 1JT 416 (1875).

La armonía depende de la conformidad con leyes fijas.-
La armonía de la creación depende del perfecto acuerdo de todos los seres y las cosas, animadas e inanimadas, con la ley del Creador. No sólo ha dispuesto Dios leyes para el gobierno de los seres vivientes, sino también para todas las operaciones de la naturaleza. Todo obedece a leyes fijas, que no pueden eludirse. Pero mientras que en la naturaleza todo está gobernado por leyes naturales, solamente el hombre, entre todos los moradores de la tierra, está sujeto a la ley moral.­ PP 34, 35 (1890).

Un arpa de mil cuerdas.-
Todos tienen no sólo el privilegio sino el sagrado deber de entender las leyes que Dios estableció en su ser. . . Y a medida que vayan comprendiendo mejor el cuerpo humano. . . tratarán de someter el suyo al dominio de las facultades nobles de la mente. Deberían considerar el cuerpo como una estructura maravillosa, formada por el Arquitecto Infinito y entregada a su cuidado, para que hagan tocar melodiosamente esa arpa de mil cuerdas.­ MeM 152 (1871).

Todo forma parte de un conjunto perfecto.-
Se nos representa a todos como miembros del cuerpo, unidos en Cristo. En este cuerpo hay varios miembros, y un miembro no puede desempeñar exactamente la misma función de otro. . . Pero todos estos órganos son necesarios para la perfección del conjunto, y actúan en hermosa armonía unos con otros. Las manos tienen su tarea, y los pies la suya. Uno no debe decir al otro: "Tú eres inferior a mí"; las manos no deben decirles a los pies: "No los necesitamos"; sino que todos deben estar unidos al cuerpo para llevar a cabo su tarea específica y se los debería respetar por igual, puesto que trabajan para la comodidad y la utilidad del conjunto perfecto.­4T 128 (1876).

Desarrollo armonioso de las facultades mentales y morales.-
El mejoramiento de la mente es un deber que tenemos que cumplir con nosotros mismos, con la sociedad y con Dios. Pero nunca deberíamos poner en práctica maneras de cultivar el intelecto a expensas de lo moral y lo espiritual. Y sólo mediante el desarrollo armonioso, tanto de la mente como de las facultades morales, se logrará la más elevada perfección de ambas.­ RH, 4 de enero de 1881.

La falta de acción armoniosa produce enfermedad .-
La falta de acción armoniosa en el organismo humano es lo que produce enfermedad. La imaginación puede ejercer control sobre otras partes del cuerpo para su propio perjuicio. Todas las partes del organismo, especialmente las que se encuentran  alejadas del corazón, deberían recibir un buen flujo de sangre. Los miembros desempeñan un papel importante y deberían recibir atención adecuada.­ SpT Serie B, N° 15, p. 18, 3 de abril de 1900; (CH 587).

Una facultad disminuida perjudica a todo el conjunto.-
Si se permite que una facultad permanezca dormida, o si se la desvía de su curso normal, el propósito de Dios no se lleva a cabo. Todas las facultades deberían estar bien desarrolladas. Se debería prestar atención a cada una, porque cada una de ellas ejerce influencia sobre las demás, y todas deberían ser ejercitadas para que la mente esté debidamente equilibrada. Si se cultivan uno o dos órganos y se los mantiene en uso constante porque la decisión de sus hijos consiste en aplicar la fortaleza de la mente en una dirección con descuido de otras facultades mentales, llegarán a la madurez con mentes desequilibradas y con caracteres desarmónicos.

Serán aptos y fuertes en una dirección, pero sumamente deficientes en otras direcciones tan importantes como aquélla. No serán hombres y mujeres competentes. Sus deficiencias serán evidentes y perjudicarán a todo el carácter.­ 3T 26 (1872). Cuando los ministros, los maestros y los estudiantes excitan continuamente su cerebro por el estudio, y dejan al cuerpo inactivo, los nervios de la emoción se recargan mientras que los del movimiento permanecen inactivos. Al usarse solamente los órganos mentales, éstos se desgastan y debilitan, mientras que los músculos pierden su vigor por falta de actividad. No hay inclinación a ejercitar los músculos mediante el trabajo físico, porque el ejercicio parece penoso.­ 1JT 421 (1875).

Cuidado con el exceso de trabajo.-
Recuerden que el hombre debe preservar el talento de la inteligencia, dado por Dios, mediante la conservación de la maquinaria física en actividad armoniosa. Se necesita ejercicio físico diario para disfrutar de salud. No es el trabajo, sino el exceso de trabajo, sin períodos de descanso, lo que quebranta a la gente, y pone en peligro las fuerzas vitales. Los que trabajan en exceso pronto llegan a la situación de trabajar en forma desesperada. La obra que se hace para el Señor debe hacerse con alegría y valor. Dios quiere que pongamos espíritu, vida y esperanza en nuestra obra. Los obreros intelectuales deberían prestar la debida atención a cada parte de la maquinaria humana, distribuyendo equitativamente la presión. El esfuerzo físico y mental, combinado con sabiduría, conservará al hombrea entero en una condición tal que lo hará acepto a Dios. . .

 Introduzcan en la tarea diaria esperanza, valor y amabilidad. No trabajen en exceso. Es mejor dejar de hacer algunas de las cosas que se habían planeado para el día de trabajo, que excederse y tensionarse, con la consiguiente pérdida del valor necesario para llevar a cabo las tareas del día siguiente. No violen hoy las leyes de la naturaleza, no sea que pierdan la fortaleza que necesitan para el día siguiente.­ Carta 102, 1903.

Consejo a algunos que se entregaban a expresiones exageradas.-
De acuerdo con la luz que se me ha dado, sé que se está desarrollando en Uds. una deformidad espiritual. En lugar de hacer una exposición intachable de los principios y hábitos correctos, Uds. están atesorando sentimientos y principios que excluirán de los atrios celestiales a todos los que participen del mismo espíritu. Sus mentes se están deformando como consecuencia de la manera como las tratan. Los insto a cambiar decididamente. Cuiden toda expresión exagerada, porque la exageración destruye la armonía de la mente.

El cuerpo necesita que se lo cultive cuidadosamente, para que se mantenga con buena salud. Por eso la mente necesita que se la discipline estrictamente, no sea que se desarrolle indebidamente en algunos aspectos, y en forma insuficiente en otros. Porque estos órganos delicados no están a la vista, y Uds. no pueden ver el mal que les están causando a sus facultades mentales y cuánto necesitan de regularidad, Uds. no son plenamente conscientes del daño que les están causando. Uds. aceptan teorías sin fundamento, y obligan a sus mentes a servir a esas teorías.

La forma como Uds. están maltratando su maquinaria mental, la está desgastando. Pero Uds. no pueden ver el daño que están haciendo. Tarde o temprano sus amigos y Uds. verán las desfavorables consecuencias de sus pensamientos y actos. Sus estómagos están comenzando a dar testimonio de la actividad de sus mentes. Una mente simétrica y bien disciplinada mejoraría las funciones de la digestión.­Carta 29, 1897.

La armonía implica un esfuerzo compartido (consejo a un esposo).-
No todos podemos tener la misma mente o albergar las mismas ideas; pero cada uno debe ser de beneficio y bendición para el otro, de modo que si uno carece de algo, el otro puede suplir lo que éste necesita. Ud. adolece de ciertas deficiencias de carácter y de algunos prejuicios naturales, y sería provechoso que se pusiera en contacto con una mente organizada de diferente manera, a fin de equilibrar adecuadamente la suya. En lugar de manejar todo en forma exclusiva, debería consultar con su esposa y llegar a decisiones conjuntas. Ud. no alienta el esfuerzo independiente de los miembros de su familia; si no se cumplen estrictamente las órdenes que Ud. da, con frecuencia Ud. los compara con delincuentes.­ 4T 128 (1876).

Las inclinaciones subalternas deberían estar bajo control.-
"Somos colaboradores de Dios" (1 Cor. 3: 9). El hombre debe obrar su propia salvación con temor y temblor; porque es Dios quien actúa en él para que haga lo que lo complace. Dios le da al hombre facultades físicas y mentales. Ninguna de ellas es innecesaria. No se debe usar mal ni abusar de ninguna de ellas. Las inclinaciones subalternas deben mantenerse bajo el control de las facultades superiores.­ 
Carta 139, 1898.

Salud del cuerpo y de la mente.-
La vida de Daniel es una ilustración inspirada de lo que constituye un carácter santificado. Presenta una lección para todos, y especialmente para los jóvenes. El cumplimiento estricto de los requerimientos de Dios es benéfico para la salud del cuerpo y la mente. A fin de alcanzar las más altas condiciones morales e intelectuales, es necesario buscar sabiduría y fuerza de Dios, y observar estricta temperancia en todos los hábitos de la vida. En la experiencia de Daniel y de sus compañeros tenemos un ejemplo del triunfo de los principios sobre la tentación a complacer el apetito. Nos muestra que por medio de los principios religiosos los jóvenes pueden triunfar sobre los apetitos de la carne, y permanecer leales a los requerimientos divinos, aun cuando ello les cueste un gran sacrificio.­ EC 21, (1881).

La vida sana favorece la perfección del carácter.-
Una vida pura y sana es sumamente favorable para la perfección del carácter cristiano y para el desarrollo de las facultades de la mente y el cuerpo.­ RH, 1° de diciembre de 1896; (CH 41).

La mente, los tendones y los músculos deben trabajar armoniosamente.-
Mediante el uso apropiado de nuestras facultades hasta el máximo de sus posibilidades y en el más útil de los empleos, mediante la preservación de cada órgano de manera que la mente, los tendones y los músculos trabajen armoniosamente podemos hacer el servicio más precioso en favor de Dios.­ YI, 7 de abril de 1898.

La felicidad es el resultado de la acción armoniosa de todas las facultades.-
Los que sirven a Dios con sinceridad y en verdad serán gente peculiar, diferente del mundo, separada del mundo. Prepararán sus alimentos, no para fomentar la glotonería ni complacer el gusto pervertido, sino con el fin de obtener para sí mismos la mayor fortaleza física, y por consiguiente las mejores condiciones mentales... Nuestro Padre celestial nos ha concedido la gran bendición de la reforma pro salud, para que podamos glorificarlo al obedecer lo que nos ordena. . . La acción armoniosa y saludable de todas las facultades del cuerpo y de la mente produce felicidad; mientras más elevadas y refinadas sean las facultades, más pura y sin mezcla será la felicidad.­ RH, 29 de julio de 1884; (CH 50, 51).

La influencia del regocijo.-
El pueblo de Dios tiene muchas lecciones que aprender. Tendrán perfecta paz si conservan la mente fija en él, que es demasiado sabio para cometer errores y demasiado bueno para hacerles daño. Deben captar el reflejo de la sonrisa de Dios y proyectarlo sobre los demás. Deben tratar de ver cuánta luz pueden derramar sobre las vidas de los que los rodean. Deben mantenerse tan íntimamente cerca de Cristo, que puedan sentarse junto a él como si fueran sus hijitos, en dulce y sagrada unidad. Nunca deben olvidar que, porque reciben el amor de Dios, están bajo la más solemne obligación de impartirlo a los demás. De este modo podrán ejercer una influencia de regocijo que sea una bendición para todos los que estén a su alcance e ilumine su senda.­ Carta 40,1903;(MM 45).

(Mente, Carácter y Personalidad 2 de E.G. de White)

jueves, 23 de febrero de 2012

MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO 2 "Pautas para la salud mental y espiritual"


Prefacio *
Durante la vida de Elena de White (1827-1915) la psicología, ciencia que trata acerca de la mente y de sus capacidades y funciones, estaba en su infancia. Sin embargo, surge a través de todos sus escritos una filosofía peculiar en la cual se presentan claramente las pautas que tienen que ver con esta ciencia y la salud mental.
El propósito de esta compilación es reunir para la comodidad de los estudiosos las declaraciones de Elena de White sobre este tema amplio, importante y a veces controvertido. Los adventistas y otras personas que tienen la convicción de que Elena de White escribió bajo la influencia del Espíritu de Dios, consideran muy valiosa esta orientación en un campo tan vital para la humanidad en momentos en que las corrientes de pensamiento sobre la psicología son tan variadas y cambiantes.

Ya se ha demostrado la solidez de los puntos de vista de la autora en las áreas de la fisiología, la nutrición, la educación, como también en otros temas. No hay dudas de que a medida que progresen las investigaciones en psicología y salud mental, su reputación por causa de la presentación de principios psicológicos sólidos se afirmará también. Para  los adventistas devotos, Mente, carácter y personalidad presentará muchas respuestas. Estamos seguros de que a medida que surja la verdad, las posiciones presentadas aquí apelarán cada vez más a los lectores reflexivos.

En estas circunstancias, la aparición ocasional de expresiones tales como "Yo vi", "Me fue mostrado" y "Se me ha instruido" no sólo serán bien entendidas, sino también serán bienvenidas por la seguridad que nos dan de que los conceptos presentados tienen su origen en aquel que formó la mente humana.

Al reunir estos párrafos en las oficinas del Patrimonio White no ha habido un intento de seleccionar pasajes que apoyaran puntos de vista o conceptos de las diversas autoridades en el terreno de la educación y de la psicología. No intervinieron los prejuicios o preconceptos de los compiladores. Más bien, se hizo el esfuerzo de permitir que Elena de White presente libremente sus conceptos. Esto se logró recurriendo al amplio depósito de sus publicaciones, escritas a lo largo de seis décadas y que se encuentran en libros corrientes o ya agotados, en folletos, en miles de artículos, y en los voluminosos archivos de manuscritos y correspondencia depositados en la bóveda del Patrimonio White.

Una gran proporción de Mente, carácter y personalidad presenta principios guiadores generales. Entre ellos, y dispersos a lo largo del libro, hay materiales que plantean advertencias y consejos prácticos en el marco de las relaciones del maestro con sus alumnos, del pastor con sus feligreses, del médico con sus pacientes, o de los padres con sus hijos.

Los consejos que en veintenas de casos fueron dirigidos a ejecutivos, pastores, médicos, maestros, redactores, esposos, esposas o jóvenes, pueden, en su revelación de las circunstancias y el consejo dados, ser similares a estudios de casos. Siempre se debería dirigir la atención a los principios involucrados en ese incidente o historia.

Evidentemente, Elena de White no escribió como psicóloga. No emplea la terminología corriente en la psicología actual. En realidad, el lector tendrá que comprender el uso  que hace de términos como "psicología", "frenología", etc., El lector experto, sin embargo, quedará profundamente impresionado con su percepción inusual de los principios básicos de la psicología que manifiestan sus escritos. Las declaraciones de Elena de White sobre los diversos aspectos de la mente, su papel vital en la experiencia humana, su potencial y los factores que conducen a su óptimo funcionamiento reunidos en una secuencia lógica proveen una valiosa adición a sus libros póstumos. Nos ayudan a comprender qué es el hombre y a entender su relación con su ambiente terrenal, con Dios y con el universo.

Hace diez años, cuando se comenzó a hacer esta compilación, se pensó que interesaría más a los que estudian específicamente en el campo de la salud mental. De allí que se hicieran los arreglos necesarios para poner estas declaraciones a disposición de tales personas interesadas. El investigador debiera comprender que, aunque se procuró reducir las redundancias tanto como fue posible, algunas declaraciones clave se repiten en diferentes capítulos porque el estudioso puede esperar encontrarlas bajo diferentes encabezamientos apropiados. Resulta claro ahora que esta compilación es de interés vital para todos los adventistas y también para sus amigos, puesto que todos estamos involucrados en la batalla por el dominio de la mente.

El trabajo de los compiladores se ha limitado a seleccionar los textos, ubicándolos en una secuencia lógica y agregándoles los títulos, incluso los títulos de los párrafos individuales. Se hizo un esfuerzo por incluir todas las declaraciones esenciales sobre los temas presentados, escritos a lo largo de los años de servicio activo de Elena de White, aprovechando así la ventaja de enfocar los temas desde diversos ángulos y suministrando la mayor cobertura posible. Al hacerlo así hay repeticiones del pensamiento general que el lector desprevenido puede encontrar molestas. El investigador cuidadoso, sin embargo, aceptará con gusto cada frase que haga una contribución al tema que está VIII estudiando. De este modo, Mente, carácter y personalidad es un tanto enciclopédico.

Cada cita indica la fuente específica de donde ha sido obtenida, lo que permite que el lector, en muchos casos, pueda ubicar el contexto original completo si lo desea A fin de ahorrar espacio se utilizan las abreviaturas comúnmente aceptadas de los escritos de Elena de White. Hay una clave de abreviaturas al final de estas páginas introductorias. En todos los casos se indica la fecha en que se escribió la cita o la fecha de su publicación original. Las fuentes originales se indican como referencias primarias, y si están disponibles en forma de libro impreso actualmente en circulación en castellano, también se da esa referencia. Cuando se mencionan materiales incluidos en el Comentario bíblico adventista, o los tomos aún no traducidos del The Seventh-Day Adventist Bible Commentary, se refiere a la sección final de cada tomo donde aparecen los "Comentarios de Elena de White".

La limitación de espacio ha impedido la inclusión en este libro de otros temas relacionados con la mente como la "locura", etc., para los cuales el lector deberá utilizar el Comprehensive Index to the Writings of Ellen G. White [Índice abarcante de los escritos de Elena de White].

Esta compilación se preparó en las oficinas del Patrimonio White bajo la supervisión de los fideicomisarios de ese patrimonio en armonía con las instrucciones del testamento de Elena de White. A diferencia de la mayoría de las otras compilaciones, ésta fue publicada en forma provisoria bajo el título de Guidelines to Mental Health [Pautas para la salud mental], para ser usado en las aulas y para que los profesores, psicólogos y psiquiatras adventistas pudieran hacer sus observaciones. El Patrimonio White deseaba que fueran tomadas en cuenta todas las declaraciones conocidas relacionadas con los temas y que fuera aceptable la disposición del material.

La respuesta favorable del uso en las salas de clase y de las personas interesadas en el tema asegura que esta obra IX tendrá un lugar junto a las demás publicaciones póstumas de Elena de White. En su forma actual representa una revisión en la selección de los temas y una superación de la publicación original. Se añadió un capítulo: "El amor y la sexualidad en la experiencia humana". Otras adiciones completaron algunos de los capítulos, y algunas eliminaciones permitieron evitar repeticiones innecesarias. La paginación es continua en los dos tomos, y los índices de temas y de referencias bíblicas para ambos están al final del segundo tomo.

Es la esperanza de los fideicomisarios del Patrimonio White que el cuadro claramente presentado del gran conflicto entre las fuerzas del bien y del mal por el control de la mente humana pueda advertir e iluminar a todos los lectores, y les provea sugerencias y pautas que los orienten con seguridad hoy y les permitan participar de la herencia en la vida futura.
Los fideicomisarios del Patrimonio White
Washington, D. C. 22 de marzo de 1977

(Mente, Carácter y Personalidad 2 de E.G. de White)

VIII PRINCIPIOS GUIADORES EN LA EDUCACIÓN 38. “Equilibrio En La Educación”


La educación tiene implicaciones eternas.
La educación es una obra cuyos efectos se verán durante los siglos sin fin de la eternidad.- 2JT 427 (1900).

Restaurar la armonía en el ser.
El verdadero propósito de la educación es restaurar la imagen de Dios en el alma. En el principio, Dios creó al hombre a su propia semejanza. Le dotó de cualidades nobles. Su mente era equilibrada, y todas las facultades de su ser eran armoniosas. Pero la caída y sus resultados pervirtieron estos dones. El pecado echó a perder y casi hizo desaparecer la imagen de Dios en el hombre. Restaurar ésta fue el objeto con que se concibió el plan de la salvación y se le concedió un tiempo de gracia al hombre. Hacerle volver a la perfección original en la que fue creado, es el gran objeto de la vida, el objeto en que estriba todo lo demás. Es obra de los padres y maestros, en la educación de la juventud, cooperar con el propósito divino; y al hacerlo son "coadjutores... de Dios" (1 Corintios 3: 9).- PP 645, 646 (1890).

Desarrollar todas las capacidades.
Todas las distintas capacidades  que el hombre posee -de la mente, del alma y del cuerpo- le fueron dadas por Dios para que las dedique a alcanzar el más alto grado de excelencia posible. Pero esta cultura no puede ser egoísta ni exclusiva; porque el carácter de Dios, cuya semejanza hemos de recibir, es benevolencia y amor. Toda facultad y todo atributo con que el Creador nos haya dotado deben emplearse para su gloria y para el ennoblecimiento de nuestros semejantes. Y en este empleo se halla la ocupación más pura, más noble y más feliz.- PP 646 (1890).

La verdadera educación es abarcante.
La verdadera educación significa más que seguir cierto curso de estudios. Es amplia. Incluye el desarrollo armonioso de todas las facultades físicas y mentales. Enseña a amar y temer a Dios, y es una preparación para el fiel cumplimiento de los deberes de la vida.- CM 63 (ed PP); 53, (ed ACES) (1913).

El desarrollo simétrico para todos los deberes.
Y todos los que quieran ser obreros juntamente con Dios, deben esforzarse por alcanzar la perfección de cada órgano del cuerpo y cada cualidad de la mente. La verdadera educación es la preparación de las facultades físicas, mentales y morales para la ejecución de todo deber; es el adiestramiento del cuerpo, la mente y el alma para el servicio divino. Esta es la educación que perdurará en la vida eterna.- PVGM 265 (ed PP); 231 (ed ACES) (1900).

Todas las facultades han de alcanzar su máximo potencial.
Dios quiere que el colegio en Battle Creek llegue a una más elevada norma de cultura intelectual y moral que cualquier otra institución de su tipo en nuestro país. Debería enseñarse a los jóvenes la importancia de cultivar las facultades físicas, mentales y morales para que puedan alcanzar no sólo los más elevados logros en las ciencias, sino que, por medio del conocimiento de Dios, puedan ser educados para glorificarlo; que puedan desarrollar caracteres  simétricos y así estar preparados para ser útiles en este mundo y obtener la idoneidad moral para la vida inmortal. -4T 425 (1880).

El conocimiento de todas las ciencias es poder
Las escuelas establecidas entre nosotros son asuntos de grave responsabilidad, porque están involucrados intereses importantes. De una manera especial nuestras escuelas son un espectáculo a los ángeles y a los hombres. El conocimiento de las ciencias de todo tipo es poder, y es el propósito de Dios que se enseñe ciencia avanzada en nuestras escuelas como preparación para la obra que ha de preceder a las escenas finales de la historia de la tierra. La verdad ha de ir a los lugares mas remotos de la tierra, por medio de agentes preparados para la obra pero aunque el conocimiento de la ciencia es poder, el conocimiento que Jesús en persona vino a impartir al mundo era el conocimiento del evangelio. La luz de la verdad había de enviar sus brillantes rayos a las partes más lejanas de la tierra, y la aceptación o el rechazo del mensaje de Dios involucra el destino eterno de las almas. -RH 1° de dic. de 1891; FE 186

Los jóvenes han de ser pensadores
Cada ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. Los hombres en quienes se desarrolla esta facultad son los que llevan responsabilidades, los que dirigen empresas, los que influyen sobre el carácter. La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, en educar a los jóvenes para que sean pensadores, y no meros reflectores de los pensamientos de otros hombres.

En vez de restringir su estudio a lo que los hombres han dicho o escrito, los estudiantes deben ser dirigidos a las fuentes de la verdad, a los vastos campos abiertos a la investigación en la naturaleza y en la revelación. Contemplen las grandes realidades del deber y del destino, y la mente se  expandirá y robustecerá. En vez, de jóvenes educados, pero débiles, las instituciones del saber debieran producir hombres fuertes para pensar y obrar, hombres que sean amos y no esclavos de las circunstancias, hombres que posean amplitud de mente, claridad de pensamiento y valor para defender sus convicciones.-Ed 17, 18 (1903).

La verdadera educación desarrolla el carácter.
La educación y el adiestramiento de los jóvenes es una obra importante y solemne. El gran objetivo que ha de lograrse debería ser el apropiado desarrollo del carácter, que la persona pueda estar preparada adecuadamente para cumplir los deberes de la vida presente y entrar al fin en la vida futura e inmortal. La eternidad revelará la manera en que se ha realizado el trabajo. Si los ministros y los maestros sintieran plenamente su responsabilidad, veríamos hoy un estado diferente de cosas en el mundo. Pero son demasiado estrechos en sus opiniones y propósitos. No se dan cuenta de la importancia de su obra ni de sus resultados.-4T 418 (1880).

El mayor valor es edificar el carácter.-
Los alumnos [en la escuela de Avondale] trabajan duramente y con fidelidad. Están acrecentando la fortaleza de sus nervios y su solidez, como también su actividad muscular. Esta es la debida educación; como resultado de ella nuestras escuelas producirán hombres que no serán ni débiles ni ineficientes y unilateralmente educados, sino que dispondrán de una preparación equilibrada, tanto en lo físico como en lo moral y lo espiritual. Los edificadores del carácter no deben olvidarse de poner un fundamento que permita que la educación sea del máximo valor. Exigirá abnegación, pero hay que hacerlo. El adiestramiento físico, debidamente dirigido, prepara para el trabajo mental intenso. Pero cuando se atiende uno solo de estos factores, el resultado es siempre un ser humano deficiente.

El trabajo físico intenso, combinado con el esfuerzo mental, mantiene la mente y el ánimo en mejores condiciones de salud, y el trabajo se hace mucho mejor. Con esta preparación, los alumnos saldrán de nuestros colegios educados para la vida práctica, aptos para emplear sus facultades intelectuales de la mejor manera. El ejercicio físico y el mental deben combinarse si queremos hacer justicia a nuestros alumnos. Aquí hemos estado cumpliendo este plan satisfactoriamente, a pesar de la incomodidad con que trabajan los alumnos.-TM 241, 242 (1895).

Muchos no comprenden los verdaderos principios.-
Muchos estudiantes están tan apurados por completar su educación que no son cabales en nada de lo que emprenden. Pocos tienen el suficiente valor y dominio propio como para actuar por principios. La mayoría de los alumnos dejan de entender el verdadero objetivo de la educación, y por ello dejan de actuar como para alcanzarlo. Se aplican al estudio de las matemáticas o de las lenguas, mientras descuidan el estudio mucho más esencial para la felicidad y el éxito de la vida. Muchos que pueden explorar las profundidades de la tierra con el geólogo o atravesar los cielos con el astrónomo no muestran el menor interés en el maravilloso mecanismo de su propio cuerpo. Otros pueden decir cuántos huesos hay en el esqueleto humano y describir correctamente cada órgano del cuerpo, y sin embargo son tan ignorantes de las leyes de la salud y la curación de las enfermedades, como si la vida fuera controlada por el destino ciego en lugar de serlo mediante leyes definidas e invariables.- ST, 29 de junio de 1892; FE 719 72.

La educación no es sólo la del cerebro.-
Los alumnos que han obtenido conocimiento de los libros sin adquirir un conocimiento del trabajo práctico no pueden aseverar que tienen una educación simétrica. Las energías que debieran haberse consagrado a los quehaceres de diversos ramos, han sido descuidadas. La educación no consiste en usar solamente el cerebro. El trabajo físico es parte también de la educación esencial para todo joven. Falta una fase importante de la educación si no se enseña al alumno a dedicarse a un trabajo útil.-CM 292 293 (ed PP); 235 (ed ACES) (1913).

Se debe esforzar la mente y el cuerpo por igual.-
Mucho se ha dicho y escrito con respecto a la importancia de educar la mente para servir al máximo. Esto ha llevado a veces a la opinión de que si se educa el intelecto para desarrollar sus más elevadas capacidades, se fortalecerán la naturaleza física y moral para el desarrollo de un hombre completo. El tiempo y la experiencia han demostrado que esto es un error. Hemos visto hombres y mujeres que se graduaron de los colegios que de ningún modo estaban capacitados para usar adecuadamente el maravilloso organismo físico con que Dios los proveyó. El cuerpo entero está diseñado para la acción, no para la inacción.

Si no se ejercitan las capacidades físicas tanto como las mentales, se fuerzan en exceso estas últimas. A menos que cada parte de la maquinaria humana realice sus tareas asignadas, las capacidades mentales no pueden ser usadas al máximo por largo tiempo. Las capacidades naturales deben ser gobernadas por las leyes naturales, y las facultades deben ser educadas para trabajar en forma armoniosa y de acuerdo con estas leyes. Los maestros de nuestras escuelas no pueden descuidar ninguno de estos detalles sin rehuir su responsabilidad. El orgullo puede conducirlos a procurar alcanzar una elevada norma mundana de logros intelectuales a fin de que los alumnos hagan una demostración brillante; pero cuando se viene a las adquisiciones sólidas - las que son esenciales para capacitar a los hombres y las mujeres para todas las emergencias de la vida práctica- tales alumnos sólo están parcialmente preparados para hacer de la vida un éxito. Su educación defectuosa a menudo los conduce al fracaso en cualquier ramo de trabajo que emprendan.-5T 522 (1889).

No para rehuir las cargas de la vida.-
Instrúyase a los jóvenes en el sentido de que la educación no tiene como propósito enseñarles a esquivar las tareas desagradables ni las pesadas responsabilidades de la vida; que su propósito, en cambio, consiste en alivianar el trabajo mediante la enseñanza de mejores métodos y la fijación de metas más elevadas. Enséñeseles que el verdadero propósito de la vida no consiste en obtener toda la ganancia posible para sí mismo, sino en honrar a su Hacedor al hacer su parte en una tarea que beneficie al mundo, y al ayudar a los que son más débiles e ignorantes.-Ed 221, 222 (1903).

Se necesita un desarrollo armonioso.-
El correcto empleo de uno mismo es la lección más valiosa que se puede aprender, No debemos realizar trabajo mental y detenernos allí, ni hacer trabajo físico solamente; debemos emplear de la mejor manera las diversas piezas que componen la maquinaria humana: el cerebro, los huesos, los músculos, la cabeza y el corazón.-YI, 7 de abril de 1898; HHD 173.

La ignorancia no aumenta la espiritualidad.-
Los jóvenes no deberían ocuparse en la obra de explicar las Escrituras y disertar sobre las profecías, cuando no conocen las importantes verdades bíblicas que tratan de dar a conocer a otros. Pueden ser deficientes en los ramos comunes de educación y dejar, por tanto, de hacer el bien que podrían si hubiesen gozado de las ventajas de una buena escuela. La ignorancia no aumenta la humildad o espiritualidad de ningún seguidor profeso de Cristo. Un cristiano intelectual apreciará mejor que nadie las verdades de la Palabra divina. Cristo puede ser glorificado mejor por los que le sirven inteligentemente. El gran objeto de la educación es habilitarnos para hacer uso de las facultades que Dios nos ha dado, de manera tal que exponga mejor la religión de la Biblia y se acreciente la gloria de Dios.-EC 39 (1872).

La educación requiere esfuerzos esmerados.-
Los maestros  deben inducir a los alumnos a pensar y a comprender claramente la verdad por sí mismos. No basta que el maestro explique o que el alumno crea; se ha de provocar la investigación e incitar al alumno a enunciar la verdad en su propio lenguaje para demostrar que ve su fuerza y se la aplica. Con esmerado esfuerzo deben grabarse así en la mente las verdades vitales. Podrá ser éste un procedimiento lento; pero vale más que recorrer con demasiada prisa asuntos importantes sin darles la consideración debida. Dios espera de sus instituciones que sobrepujen a las del mundo por cuanto le representan. Los hombres verdaderamente unidos con Dios mostrarán al mundo que él es quien maneja el timón.-2JT 427 (1900).

Establecer hitos bien definidos.-
Establezcán los jóvenes hitos bien definidos mediante los cuales puedan guiarse en las emergencias. Cuando venga una crisis que exija poderes físicos activos y bien desarrollados y una mente clara, fuerte y práctica; cuando se deba hacer un trabajo difícil en el que cada movimiento sea importante, y en el que las perplejidades sólo puedan afrentarse buscando la sabidoría de Dios, entonces los jóvenes que hayan aprendido a vencer las dificultades por el ferviente esfuerzo podrán responder al llamado por obreros: "Heme aquí, envíame a mí". Sean los corazones de los jóvenes y las señoritas tan transparentes como el cristal; que sus pensamientos no sean triviales sino santificados por la virtud y la santidad. No necesitan ser de otra manera. Con la pureza del pensamiento mediante la santificación del Espíritu, sus vidas pueden ser refinadas, elevadas y ennoblecidas.-SpT, Serie B, nº 1, págs. 31, 32, julio de 1900.

Es importante la formación de hábitos correctos.-
Debiera ser el firme propósito de cada joven apuntar alto en todos sus planes para la obra de su vida. Adopten para su gobierno en todas las cosas la norma que presenta la Palabra de Dios. Este es el deber positivo del cristiano, y debiera ser  también su placer positivo. Cultiven el respeto por sí mismos porque ustedes son la posesión adquirida de Cristo. El éxito en la formación de hábitos correctos, el progreso en lo que es noble y justo, les dará una influencia que todos valorarán. Vivan para algo además del yo.
Si sus motivos son puros y abnegados, si siempre están buscando el trabajo que alguien debe hacer, si siempre están atentos para mostrar atenciones bondadosas y actos de cortesía, inconscientemente están edificando su propio monumento. Esta es la obra que Dios invita a realizar a todo niño y joven.-SpT, Serie B, nº 1, pág. 32, julio de 1900.

El sostenerse a sí mismos es una parte importante de la educación.-
Mientras estudian, muchos alumnos recibirán una educación más valiosa si se sostienen a sí mismos. En vez de incurrir en deudas o depender del sacrificio de los padres, los jóvenes de ambos sexos deben depender de sí mismos. Así apreciarán el valor del dinero y el tiempo, las fuerzas y las oportunidades, y estarán menos expuestos a la tentación de adquirir hábitos de ociocidad y derroche. Las lecciones de economía, laboriosidad, abnegación, administración práctica de los negocios y firmeza de propósito que así aprendan, constituirán una parte importante del equipo necesario para librar la batalla de la vida. Y la lección del sostén propio, aprendida por el alumno, contribuirá en gran medida a preservar las instituciones de enseñanza de las deudas con las cuales tantos colegios han tenido que luchar, y que han contribuido a menoscabar su utilidad. -Ed 221 (1903).

La educación moldea la organización social.-
En el mundo entero la sociedad está en desorden, y se necesita una transformación radical. La educación dada a la juventud moldeará toda la organización social.-MC 317 (1905).

Necesidad de enseñar agricultura.-
Nuestros colegios podrían ayudar eficazmente a disminuir la desocupación. Miles  de seres impotentes y hambrientos, que diariamente incrementan las filas de los criminales, podrían ganarse la vida en forma feliz, sana e independiente, si se los orientara hacia el trabajo de labrar la tierra para que lo hicieran con inteligencia y habilidad.- Ed 220 (1903).

La educación continúa toda la vida.-
En la escuela de Cristo, los estudiantes nunca se gradúan. Entre los alumnos se cuentan tanto viejos como jóvenes. Los que prestan atención a las instrucciones del divino Maestro, adelantan constantemente en sabiduría, refinamiento y nobleza del alma. Y así están preparados para entrar en aquella escuela superior donde el progreso continuará durante toda la eternidad.- CM 50 (ed PP); 41 (ed ACES) (1913).

La verdadera ambición.-
Queridos jóvenes, cuál es el blanco y el propósito de la vida de ustedes? Ambicionan una educación a fin de tener renombre y posición en el mundo? ¿Han pensado lo que no se atreven a expresar, de que un día puedan estar en la cima de la grandeza intelectual; que pueden sentarse en los concilios deliberantes y legislativos y ayuden a dictar leyes para la nación? No hay nada de malo en esas aspiraciones. Cada uno de ustedes puede dejar su huella. No deberían conformarse con logros insignificantes. Apunten alto y no escatimen esfuerzos para alcanzar esa norma.- RH, 19 de agosto de 1884; FE 82.

El conocimiento más esencial.-
Progresen los jóvenes tan rápidamente y tanto como puedan en la adquisición de conocimientos. . . Al aprender algo, comuníquenlo a otros. . . Así su inteligencia adquirirá disciplina y poder. El uso que hagan de sus conocimientos determinará el valor de su educación. Dedicar mucho tiempo al estudio, sin hacer esfuerzo alguno por comunicar a otros lo que se aprende, es a menudo un impedimento más bien que una ayuda para el verdadero desarrollo. En el hogar y en la escuela debe el estudiante esforzarse por aprender a estudiar y a comunicar  el conocimiento adquirido. Cualquiera que sea su vocación, tendrá que aprender y enseñar durante toda su vida.- MC 313 (1905).

La educación más esencial para que obtengan nuestros jóvenes hoy, y que los preparará para los grados más altos en la escuela de arriba, es una educación que les enseñará cómo revelar la voluntad de Dios al mundo.- RH, 24 de oct. de 1907; FE 512.

El conocimiento esencial es el conocimiento de Dios y de Aquel a quien envió.
Todo niño y todo joven deben tener algún conocimiento de sí mismos. Deben conocer la habitación física que Dios les ha dado, y las leyes mediante las cuales pueden conservarla sana. Todos deben obtener una comprensión cabal de los ramos comunes de la educación. Todos deben adquirir una preparación industrial que haga de ellos hombres y mujeres prácticos, idóneos para los deberes de la vida diaria. A esto hay que añadir la enseñanza y la experiencia práctica en varios ramos del esfuerzo misionero.- MC 312, 313 (1905).

¿Qué "curso universitario" puede igualar a éste?-
"Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo". Tenemos un mundo que amonestar. . . Miles de jóvenes. . . debieran estar entregándose a esta obra. . . Preste todo educador cristiano. . . y ayude a los jóvenes que están bajo su cuidado a obtener la preparación necesaria para unirse a las filas de los obreros. No hay tarea en el que sea posible a los jóvenes recibir mayor beneficio. . . Colaboran con los ángeles, o más bien, son los instrumentos humanos por medio de los cuales aquellos llevan a cabo su misión. Los ángeles hablan por medio de sus voces y trabajan por medio de sus manos. Y los obreros humanos al cooperar con los agentes celestiales, reciben el beneficio de su educación y su experiencia. Como medio educativo, ¿qué "curso universitario" puede igualar a éste?- Ed 270, 271 (1903).

Es esencial impartir conocimiento.-
Es necesario para su completa educación que los estudiantes tengan tiempo para hacer obra misionera, tiempo para familiarizarse con las necesidades espirituales de las familias que viven en derredor de ellos. No deben estar tan recargados de estudios que no tengan tiempo para usar el conocimiento que han adquirido. Tienen que ser estimulados a hacer esfuerzos misioneros en favor de los que están en el error, llegando a conocerlos y llevándoles la verdad. Trabajando con humildad, buscando sabiduría de Cristo, orando y velando en oración, pueden comunicar a otros el conocimiento que ha enriquecido sus vidas.- CM 531, 532 (ed PP); 422 (ed ACES) (1913).

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)