viernes, 23 de diciembre de 2011

V LA FUERZA VIGORIZANTE DE LA VIDA: 24 “El Amor En El Hogar”

Fuente del verdadero afecto humano.
Nuestros afectos mutuos surgen de una común relación con Dios.  Somos una familia y nos amamos los unos a los otros como él nos amó.  Cuando se compara este afecto verdadero, santificado y disciplinado, con la cortesía ampulosa del mundo, las expresiones carentes de significado de la amistad efusiva son como paja de la era. -HHD 103 (1896).
Amar como Cristo amó significa manifestar abnegación en todo momento y lugar, mediante palabras amantes y un continente agradable. . .. El amor genuino es un precioso atributo que se origina en el cielo, y cuya fragancia crece en proporción a la forma en que se lo dispensa a los demás. . .-HHD 103 (1899).

El amor une los corazones.
Haya entre ellos amor mutuo y sopórtense uno a otro.  Entonces el casamiento, en vez de ser la terminación del amor, será más bien su verdadero comienzo. El calor de la verdadera amistad, el amor que une un corazón al otro, es sabor anticipado de los goces; del cielo... Ame cada uno de ellos al otro antes de exigir que el otro le ame. -MC 279 (1905).

El afecto puede ser puro pero superficial.
Vuestro afecto podrá ser tan claro como el cristal, arrobador en su pureza, y sin embargo, podría ser superficial por no haber sido probado.  Dad a Cristo, en todas las cosas, el lugar primero, el último y el mejor.  Contempladle constantemente, y vuestro amor por él, en la medida en que sea probado, se hará cada día más profundo y más fuerte.  Y a medida que crezca vuestro amor por él, vuestro amor mutuo aumentará también en fuerza y profundidad.  "Nosotros todos., mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza" (2 Corintios 3: 18).3JT 96 (1902).

El amor no puede existir sin expresión.
Al ser reprimidos, los impulsos de sociabilidad y generosidad se marchitan el corazón sé vuelve desolado y frío... El amor no puede durar mucho si no se le da expresión.  No permitáis que el corazón de quienes os acompañen se agoste por falta de bondad y simpatía de parte vuestra.-MC 278 (1905).

El amor es una planta que debe tratarse con ternura.
La preciosa planta del amor ha de ser tratada con ternura, y llegará a ser fuerte y vigorosa y rica en frutos, y dará expresión a todo el carácter.-Carta 50, 1893.

No refrenar los impulsos amantes.
Estimulad la expresión del amor hacia Dios y de unos hacia otros.  La razón por la cual hay tantos hombres y mujeres de corazón duro en el mundo es porque el verdadero afecto ha sido considerado como debilidad, y ha sido desalentado y reprimido.  La mejor naturaleza de estas personas fue ahogada en la infancia; y a menos que la luz del amor divino derrita su frío egoísmo, su felicidad quedará arruinada para siempre.  Si  queremos que nuestros hijos posean el tierno espíritu de Jesús y la simpatía que los ángeles manifiestan por nosotros, debemos estimular los impulsos generosos y amantes de la infancia. -DTG 475 (1898).

El amor no es pasión.
El amor es una planta de origen celestial.  No es irrazonable, no es ciego. Es puro y santo.  Pero la pasión del corazón carnal es enteramente otra cosa. Mientras el amor puro hará intervenir a Dios en todos sus planes y estará en perfecta armonía con el Espíritu de Dios, la pasión será terca, irreflexiva, irrazonable, desafiante de toda sujeción, y hará un ídolo del objeto de su elección.
La gracia de Dios se mostrará en toda la conducta del que posee verdadero amor.  La modestia, la sencillez, la sinceridad, la moralidad y la religión, caracterizarán cada paso hacia la alianza del matrimonio. -RH, 25 de sept. de 1888; MJ 456.

El verdadero amor prepara para el matrimonio de éxito.
El amor verdadero es un principio santo y elevado, por completo diferente en su carácter del amor despertado por el impulso, que muere de repente cuando es severamente probado.  Mediante la fidelidad al deber en la casa paterna, los jóvenes deben prepararse para formar su propio hogar.  Practiquen allí la abnegación propia, la amabilidad, la cortesía y la compasión del cristianismo.  El amor se conservará vivo en el corazón, y los que salgan de tal hogar para ponerse al frente de su propia familia, sabrán aumentar la felicidad de la persona a quien hayan escogido por compañero o compañera de su vida.  Entonces el matrimonio, en vez de ser el fin del amor , será su verdadero principio. -PP 174 (1890).

El amor y la disciplina propia unen a la familia. 
Procuren los padres manifestar en su propio carácter y en su vida doméstica el amor y la benevolencia del Padre celestial.  Llenen el hogar de alegría.  Para vuestros hijos esto valdrá más que tierras y dinero.  Cultívese en sus corazones el amor al  hogar, para que puedan mirar hacia atrás, hacia el hogar de su niñez, y ver en él un lugar de paz y felicidad, superado sólo por el cielo.  Los miembros de una familia no tienen todos idéntico carácter, y habrá muchas ocasiones para ejercitar la paciencia e indulgencia; pero por el amor y el dominio propio todos pueden vincularse en la más estrecha comunión. -PP 174 (1890).

Características del amor verdadero (consejo a un esposo obstinado).
El amor verdadero y puro es precioso.  Es celestial en su influencia.  Es profundo y permanente.  No es espasmódico en sus manifestaciones.  No es una pasión egoísta.  Lleva fruto.  Conducirá a un esfuerzo constante para hacer feliz a su esposa.  Si usted tiene este amor, será natural hacer este esfuerzo.  No parecerá forzado.  Si sale para un paseo o para asistir a una reunión, será tan natural como respirar el escoger a su esposa para que lo acompañe y procurar hacerla feliz en su compañía.  Usted considera los logros espirituales de ella como inferiores a los suyos, pero he visto que Dios está más satisfecho con el espíritu de ella que con el que usted mismo posee.
Usted no es digno de su esposa.  Ella es demasiado buena para usted.  Ella es una planta frágil y sensible; necesita ser atendida con ternura. Ella desea fervientemente hacer la voluntad de Dios.  Pero tiene un espíritu orgulloso y es tímida, y huye de los reproches.  Ser objeto de observaciones o comentarios es como la muerte para ella.  Sea su esposa amada, honrada y apreciada en cumplimiento del voto matrimonial, y saldrá de la posición reticente y apocada que es natural en ella. -2T 416 (1870).

El alma anhela un amor superior.
Su esposa debería hacer grandes esfuerzos para salir de su reserva grave y retraída, y para cultivar la sencillez en todos sus actos.  Y cuando se despierten las facultades superiores en usted y se fortalezcan con el ejercicio, comprenderá mejor los deseos de las mujeres; comprenderá que el alma suspira por  un amor de nivel superior y más puro que el del orden inferior de las pasiones animales.  Estas pasiones han sido fortalecidas en usted por el estímulo y la ejercitación.  Si ahora, en el temor de Dios, subyuga su cuerpo y procura relacionarse con su esposa con amor puro y elevado, los deseos de la naturaleza de ella serán satisfechos.  Acérquela a su corazón; estímela altamente. -2T 415 (1870).

El amor encuentra expresión en palabras y hechos.
L________ necesita cultivar el amor por su esposa, amor que encuentre expresión en palabras y hechos.  Debería cultivar un afecto tierno.  Su esposa tiene una naturaleza sensible y apegada, y necesita ser atendida.  Ella recordará cada palabra tierna, cada palabra de aprecio y ánimo afectuoso y la devolverá en bendiciones sobre su esposo.  La naturaleza indiferente del esposo debe ser puesta en contacto estrecho con Cristo, a fin de que la rigidez y fría reserva pueda ser subyugada y suavizada por el amor divino.
No será debilidad ni sacrificio de la hombría y la dignidad el otorgar a su esposa expresiones de ternura y simpatía en palabras y hechos; y no las limite al círculo de la familia, sino extiéndalas a los que están fuera de ella.  L____ tiene una obra que hacer consigo mismo que ninguno puede hacer por él.  Puede fortalecerse en el Señor llevando cargas en su causa.  Su afecto y amor deberían estar centrados en Cristo y en las cosas celestiales, y debería estar formando un carácter para la vida eterna. -3T 530, 531 (1875).

Los pequeños actos revelan el verdadero amor.
El amor no puede existir sin rebelarse en actos exteriores así como el fuego no puede mantenerse encendido sin combustible.  Usted, Hno. C, sintió que estaba por debajo de su dignidad manifestar ternura mediante actos  bondadosos y buscar una oportunidad para expresar afecto a su esposa por medio de palabras tiernas y atención bondadosa. Usted es mudable en sus sentimientos y lo afectan mucho las circunstancias que lo rodean... Deje las preocupaciones, molestias y perplejidades  de su negocio cuando salga de él.  Vaya a su familia con un rostro alegre, con simpatía, ternura y amor. Esto será mejor que gastar dinero en remedios o en médicos, para su esposa.  Será salud para el cuerpo y fortaleza para el alma. 1T 695 (1868).
Resplandezcan la paciencia, la gratitud y el amor en él corazón, por nublado que esté el día. MC 305 (1905).

El poder del ejemplo de los padres.
La mejor manera de enseñar a los niños a respetar a su padre y a su madre consiste en darles la oportunidad de ver al padre rendir atenciones bondadosas a la madre y a la madre manifestar respeto y reverencia hacia el padre. Al contemplar el amor manifestado en sus padres los hijos son inducidos a acatar el quinto mandamiento y a prestar oídos a la recomendación: "Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo". -RH, 15 de nov. de 1892; HAd 177.

El amor de Jesús reflejado en los padres.
Cuando la madre ha obtenido la confianza de sus hijos y les ha enseñado a amarla y a obedecerle, les ha dado la primera lección en la vida cristiana.  Deben amar y obedecer a su Salvador y confiar en él como aman y obedecen a sus padres y confían en ellos.  El amor que con sus cuidados fieles y educación correcta de sus hijos manifiestan los padres hacia ellos es un débil reflejo del amor que Jesús tiene por sus fieles. -ST, 4 de abril de abril de 1911; HAd 177, 178.

El amor de la madre es una ilustración del amor de Cristo.
Mientras la madre enseña a sus hijos a obedecerle porque la aman, les enseña las primeras lecciones de su vida cristiana.  El amor de la madre representa ante el niño el amor de Cristo, y los pequeñuelos que confían y obedecen a su madre están aprendiendo a confiar y obedecer al Salvador. -DTG 474 (1898).

La influencia de un hogar cristiano nunca se olvida.
El  hogar hermoseado por el amor, la simpatía y la ternura es un lugar que los ángeles visitan con agrado, y donde se glorifica a Dios.  La influencia de un hogar cristiano cuidadosamente custodiado en los años de la infancia y la juventud es la salvaguardia más segura contra las corrupciones del mundo. En la atmósfera de un hogar tal, los niños aprenderán a amar a sus padres terrenales y a su Padre celestial. -HAd 15 (1903).
Las relaciones familiares deben ejercer una influencia santificadora.  Los hogares cristianos, establecidos y dirigidos de acuerdo con el plan de Dios, contribuyen en forma admirable a la formación de un carácter cristiano... Los padres y los hijos deben ofrecer juntos un servicio amante al Único que puede mantener puro y noble el amor humano. -HAd 15 (1899). 

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)

V LA FUERZA VIGORIZANTE DE LA VIDA: 23 “El Amor, Un Principio Divino Y Eterno”

El amor, el principio de acción.
Cuando el principio celestial del amor eterno llena el corazón, fluirá a los demás... porque el amor es el principio de acción, que modifica el carácter, gobierna los impulsos, domina las pasiones, subyuga la enemistad y eleva y ennoblece los afectos. -4T 223 (1876); 3TS 265.

Es diferente de cualquier otro principio.
El amor puro es sencillo en sus manifestaciones, y distinto de cualquier otro principio de acción. 1JT 209 (1876).

Es una planta delicada que debe ser cultivada y apreciada.
El amor es una planta tierna, y debe ser cultivada y apreciada, y las raíces de la amargura deben ser arrancadas de su alrededor, a fin de que tenga lugar para expandirse, y entonces llevará bajo su influencia a todos los poderes de la mente, y del corazón, para que amemos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. -NEV 175 (1894).

El sustituto de Satanás: egoísmo en vez de amor.
Por la desobediencia se pervirtieron las facultades del hombre, y el egoísmo reemplazó al amor.  Su naturaleza se debilitó de tal manera, que le resultó imposible resistir al poder del mal; el tentador vio que se cumplía su propósito de estorbar el plan divino de la creación del hombre, y de llenar la tierra de miseria y desolación. -CM 33 (ed PP); 30 (ed ACES) (1913).

El amor brota espontáneamente cuando el yo se oculta.
Cuando el yo se oculta en Cristo, brota espontáneamente el verdadero amor.  No es una emoción o un impulso sino una decisión de una voluntad santificada.  No consiste en un sentimiento sino en la transformación de todo el corazón, el alma y el carácter, los cuales están muertos al yo y vivos para Dios.  Nuestro Señor y Salvador nos pide que nos entreguemos a El.  Entregar el yo a; Dios es todo lo que nos pide, darnos a El para que nos use como lo vea conveniente. Hasta que no lleguemos a este punto de sumisión, no trabajaremos con alegría, utilidad ni éxito en ninguna parte. -6BC 1100, 1101 (1898).

El amor no es un impulso sino un principio divino.
Un supremo amor a Dios y un amor abnegado hacia nuestros semejantes, es el mejor don que nuestro Padre celestial puede conferirnos.  Tal amor no es un impulso, sino un principio divino, un poder permanente.  El corazón no consagrado no puede originario ni producirlo.  Sólo se encuentra en el corazón en que reina Jesús.  "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero" (1 Juan 4: 19)., En el corazón renovado por la gracia divina, el amor es el principio de acción dominante. -HAp 455 (1911).

El amor, una fuerza intelectual y moral.
El amor es poder.  Este principio encierra una fuerza intelectual y moral, que no puede separarse de él.  El poder de la riqueza tiende a corromper y destruir.  El poder de la fuerza es grande para hacer daño; pero la excelencia y el valor del amor puro consisten en su eficiencia para hacer bien, solamente el bien.  Cualquier cosa que se haga por puro amor, por pequeña o despreciable que sea a la vista de los hombres, es completamente fructífera; porque Dios considera más con cuánto amor se trabajó que la cantidad lograda.  El amor es de Dios. El corazón inconverso no puede producir esta planta cultivada por el Cielo, porque ésta vive y florece solamente donde Cristo reina. -1JT 207, 208 (1868).

El amor, una atmósfera fragante.
Cada alma está rodeada de una atmósfera propia, de una atmósfera que puede estar cargada del poder vivificante de la fe, el valor y la esperanza, y endulzada por la fragancia del amor. O puede ser pesada y fría por la bruma del descontento y el egoísmo, o estar envenenada por la contaminación fatal de un pecado acariciado.  Toda persona con la cual nos relacionamos queda, consciente o inconscientemente afectada por la atmósfera que nos rodea. -PVGM 274 (ed PP); 238-(ed ACES) (1900).

Desarraiga el egoísmo y las luchas.
La cadena dorada del amor, que liga los corazones de los creyentes en unidad, con vínculos de amistad y de amor, y en unidad con Cristo y el Padre, realiza la perfecta conexión y da al mundo un testimonio del poder del cristianismo que no puede ser controvertido... Entonces el egoísmo será desarraigado y no existirá más.  Entonces no habrá luchas ni divisiones.  No habrá obcecación en ninguno que esté unido con Cristo.  Ninguno manifestará la obcecada independencia del hijo descarriado e impulsivo, que desecha la mano que se extiende para conducirlo, y tropieza y anda en sus propios caminos. -NEV 175 (1893).

El fruto del amor puro.
"Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mateo 7: 12).  Como fruto de una conducta tal se verán resultados bienaventurados.  "Con la misma medida que midiereis, os será vuelto a medir" (Lucas 6: 38).  Estos son los poderosos motivos que deben constreñirnos a amarnos unos a otros con corazón puro y con fervor.  Cristo es nuestro ejemplo.  El anduvo haciendo bienes.  Vivió para beneficiar a otros.  El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones.
No se nos ordena que nos hagamos a nosotros mismos lo que desearíamos que otros hiciesen con nosotros; debemos hacer a otros lo que quisiéramos que ellos nos hiciesen en iguales circunstancias.  Siempre se nos vuelve a aplicar la medida con que medimos.
El amor puro es sencillo en sus manifestaciones, y distinto de cualquier otro principio de acción.  El amor por la influencia y el deseo de que otros nos estimen, puede producir una vida bien ordenada, y con frecuencia una conversación intachable.  El respeto propio puede inducirnos a evitar la apariencia del mal.  Un corazón egoísta puede ejecutar acciones generosas, reconocer la verdad presente y expresar humildad y afecto exteriormente, y sin embargo, los motivos pueden ser engañosos e impuros; las acciones que fluyen de un corazón tal pueden estar privadas del sabor de vida, de los frutos de la verdadera santidad, y de los principios del amor puro. Debe albergarse y cultivarse el amor, porque su influencia es divina. -1JT 208, 209 (1868).

El amor hace concesiones.
El amor de Cristo es profundo y ferviente, y mana como una corriente incontenible hacia todos los que quieran aceptarlo.  En este amor no hay egoísmo.  Si este amor de origen celestial es un principio permanente en el corazón, se dará a conocer no sólo a aquellos con quienes estamos más vinculados por amor en una relación sagrada, sino a todos con quienes nos relacionamos.  Nos inducirá a prestar pequeñas atenciones, a hacer concesiones, a impartir actos de bondad, a pronunciar palabras tiernas, veraces, animadoras.  Nos impulsará a simpatizar con aquellos cuyos corazones anhelan simpatía. -5SDABC 1114 (1899). 

El amor gobierna los motivos y las acciones.
La atención más cuidadosa a las cualidades externas de la vida no basta para excluir toda inquietud, juicio duro y palabra inconveniente.  Nunca se revelará verdadero refinamiento mientras se tenga al yo como objeto supremo.  El amor debe morar en el corazón.  Un cristiano cabal encuentra sus motivos de acción en su profundo amor cordial hacia su Maestro.  De las raíces de su afecto por Cristo brota un interés abnegado en sus hermanos.  El amor imparte a su poseedor gracia, propiedad y dignidad de comportamiento.  Ilumina el rostro y suaviza la voz; refina y eleva todo el ser. -OE 129 (1915).

El amor interpreta favorablemente los motivos de los otros.
El amor "no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor".  El amor que se asemeja al de Cristo atribuye las razones más favorables a los motivos y los actos de los demás.  No expone innecesariamente sus faltas; no escucha con ansias los informes desfavorables; más bien trata de recordar las buenas cualidades de los demás. -HAp 263 (1911).

El amor suaviza la vida entera.
Los que aman a Dios no pueden abrigar odio o envidia.  Mientras que el principio celestial del amor eterno llena el corazón, fluirá a los demás. . . Este amor no se reduce a incluir solamente "a mí y a los míos", sino que es tan amplio como el mundo y tan alto como el cielo, y está en armonía con el de los activos ángeles.  Este amor, albergado en el alma, suaviza la vida entera, y hace sentir su influencia en todo su alrededor.  Poseyéndolo, no podemos sino ser felices, sea que la fortuna nos favorezca o nos sea contraria.
Si amamos a Dios de todo nuestro corazón, debemos amar también a sus hijos.  Este amor es el Espíritu de Dios.  Es el adorno celestial que da verdadera nobleza y dignidad al alma y asemeja nuestra vida a la del Maestro.  Cualesquiera que sean las buenas cualidades que tengamos, por honorables  y refinados que nos consideremos, si el alma no está bautizada con la gracia celestial del amor hacia Dios y hacia nuestros semejantes, nos falta verdadera bondad, y no estamos listos para el cielo, donde todo es amor y unidad. -4T 223, 224 (1876); 3TS 265, 266.

El verdadero amor es espiritual.
El amor, fuera del ámbito de la pasión y el impulso, llega a espiritualizarse y se revela en palabras y actos.  Un cristiano debe tener ternura  y amor santificados, en los cuales no hay impaciencia o desasosiego; los modales rudos y ásperos deben ser suavizados por la gracia de Cristo. -5T 335 (1885).

El amor vive de la acción.
El amor no puede vivir sin acción, y cada acto lo aumenta, fortalece y extiende.  El amor alcanzará la victoria donde la discusión y la autoridad sean impotentes.  El amor no obra por ganancia o recompensa; sin embargo, Dios ha manifestado que toda labor de amor tendrá una gran ganancia como seguro resultado.  Su naturaleza es difundirse, y obrar en forma tranquila, aunque en su propósito es poderoso para vencer grandes males.  Su influencia enternece y transforma, y al apoderarse de la vida de los pecaminosos afecta su corazón aun cuando ningún otro medio haya tenido éxito.
Donde quiera que se emplee el poder del intelecto, de la autoridad o de la fuerza, y no se manifieste la presencia del amor, los afectos y la voluntad de aquellos a quienes procuramos alcanzar, asumen una actitud defensiva y rebelde, y se refuerza su resistencia. Jesús fue el Príncipe de paz.  Vino al mundo para poner en sujeción a sí mismo la resistencia y la autoridad.  Podía disponer de sabiduría y fortaleza, pero los medios que empleó para vencer el mal, fueron la sabiduría y la fuerza del amor. -1JT 208 (1868}.

Evidencias de un nuevo principio de vida.
Cuando los hombres no están vinculados por la fuerza o los intereses propios, sino por el amor, manifiestan la obra de una influencia que está por encima de toda influencia humana.  Donde existe esta unidad, constituye una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la humanidad, que ha sido implantado un nuevo principio de vida.  Muestra que hay poder en la naturaleza divina para resistir a los agentes sobrenaturales del mal, y que la gracia de Dios subyuga el egoísmo inherente en el corazón natural. -DTG 632 (1898) 

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)

lunes, 19 de diciembre de 2011

IV LA PERSONALIDAD EN DESARROLLO: 22 ”La Escuela Y El Maestro”

Despertar las facultades mentales.
La verdadera educación no consiste en inculcar por la fuerza la instrucción en una mente que no está lista para recibirla.  Hay que despertar las facultades mentales, lo mismo que el interés.  A esto respondía el método de enseñanza de Dios.  El que creó la mente y ordenó sus leyes, dispuso su desarrollo de acuerdo con ellas.
En el hogar y el santuario, por medio de las cosas de la naturaleza y el arte, en el trabajo y en las fiestas, en el edificio sagrado y la piedra fundamental, por medio de, métodos, ritos y símbolos innumerables, Dios dio a Israel lecciones que ilustraban sus principios y conservaban el recuerdo de sus obras maravillosas.  Entonces, al levantarse una pregunta, la instrucción dada impresionaba la mente y el corazón. -Ed 41 (1903).

La educación imparte energía vitalizadora.
No es la obra más elevada de la educación el comunicar meramente conocimientos, sino el impartir aquella energía vivificadora que se recibe por el contacto de la mente con la mente y del alma con el alma.  Únicamente la vida puede engendrar vida. -DTG 215 (1898) 

El más elevado desarrollo de las facultades mentales.
Está bien que la juventud considere que debe alcanzar el más alto desarrollo de sus facultades intelectuales.  No queremos poner límites a la educación que Dios ha hecho ilimitada.  Pero de nada nos sirve lo que logramos si no lo empleamos para honra de Dios y beneficio de la humanidad.
No conviene atestar la mente con estudios que requieren intensa aplicación, pero no se utilizan en la práctica. -MC 355 (1905).

Peligros de algunas escuelas.
Muchos jóvenes salen de las instituciones de enseñanza con costumbres degradadas y poderes físicos debilitados, sin conocimientos para la vida práctica y con pocas fuerzas para desempeñar sus tareas.
Al ver estos males, pregunté: ¿Deben nuestros hijos e hijas volverse debiluchos morales y físicos a fin de obtener una educación en las escuelas?  Esto no debe ser así; no necesita serlo, si los maestros y los alumnos fueran fieles a las leyes de la naturaleza, las cuales también son leyes de Dios.  Todas las facultades de la mente y del cuerpo deberían ser ejercitadas en forma activa para que los jóvenes puedan llegar a ser hombres y mujeres fuertes y bien equilibrados. -ST, 29 de junio de 1882; FE 71.

Amparar la educación.
La mente será de igual carácter que aquello de que sé alimenta; la cosecha, de igual naturaleza que la semilla sembrada. ¿No bastan estos hechos para hacernos ver cuán necesario es amparar desde los primeros años la educación de los jóvenes? ¿No sería mejor para los jóvenes crecer hasta cierto punto en ignorancia de lo que comúnmente se acepta por educación, más bien que llegar a ser indiferentes a la verdad de Dios? -2JT 453 (1900).

Ha de ser clara la relación de Dios con el hombre.
Es de la máxima importancia que cada ser humano, a quién Dios ha dado poderes de razonamiento, comprenda su relación con Dios.  Por su bien presente y eterno ha de preguntarse cada paso: ¿Es éste el camino del Señor?. . . Necesitamos invitar más fervientemente a cada ser humano para que compare su carácter con la ley de Dios, la norma del carácter para todos los que entrarán en el reino de Dios, y llegar a ser ciudadanos del país celestial. -Ms 67, 1898.

La educación más elevada.
La ciencia de una vida cristiana pura, saludable y consecuente se obtiene por el estudio de la Palabra del Señor.  Esta es la educación más elevada que cualquier ser terrenal puede obtener.  Estas son las lecciones que deben enseñarse a los estudiantes en nuestras escuelas, para que puedan salir con pensamientos puros y mentes y corazones limpios, preparados para ascender la escalera del progreso y practicar las virtudes cristianas. -Ms 86, 1905.

Los hábitos de los maestros ejercen influencia.
Los principios y hábitos del maestro deberían considerarse de mayor importancia aun que su preparación académica.  Si el maestro es un cristiano sincero, sentirá la necesidad de tener igual interés en la educación física, mental, moral y espiritual de sus alumnos.  A fin de ejercer la influencia correcta debería tener un control perfecto sobre sí mismo, y su propio corazón debería estar ricamente imbuido de amor por sus alumnos, lo que se manifestará en su apariencia, palabras y actos.  Debería tener firmeza de carácter; entonces podrá moldear las mentes de sus alumnos, así como también instruirlos en las ciencias.
La educación temprana de los jóvenes generalmente forma su carácter para la vida.  Los que tratan con los jovencitos deberían ser muy cuidadosos en desarrollar las cualidades de la mente, para que puedan saber cómo dirigir mejor sus facultades, y para que puedan ejercitarlas de la mejor manera posible. -RH, 14 de julio de 1885,

Desarrollar las cualidades superiores de la mente.
Debería ejercerse el mayor cuidado en la educación de los niños y variar la instrucción como para desarrollar las elevadas y nobles facultades de la mente. Los padres y los maestros de las escuelas están ciertamente descalificados para educar adecuadamente a los niños si no han aprendido primero las lecciones de dominio propio, paciencia, tolerancia, suavidad y amor. ¡Qué posición importante para los padres, tutores y maestros!  Muy pocos perciben las necesidades más esenciales de la mente y saben cómo dirigir el intelecto en desarrollo, los pensamientos y sentimientos en crecimiento de los jóvenes. -RH, 14 de julio de 1885.

Ser inspirados por el Espíritu Santo.
Tratar con las mentes humanas es la tarea más delicada que puede hacerse, y los maestros necesitan ser inspirados por el Espíritu de Dios para que puedan ser capaces de hacer bien su trabajo. -Ms 8, 1899.
Afrontar las faltas.
Nunca los eduquen dando publicidad a los errores y faltas de ningún alumno, pues ellos lo considerarán una virtud en ellos exponer las faltas de otros.  Nunca humillen a un alumno presentando sus equivocaciones y quejas y pecados delante del alumnado: no se puede hacer nada más efectivo que esto para endurecer su corazón y confirmarlo en el mal.  Hablen y oren con él a solas, y muestren la misma ternura que Cristo les demostró a ustedes, los maestros.  Nunca estimulen a un alumno a criticar y hablar de las faltas de otro.  Escondan una multitud de pecados de toda manera posible, siguiendo la forma de Cristo para sanarlo.  Esta clase de educación será una bendición, que será visible en esta vida y alcanzará a serlo en la futura vida inmortal. -Ms 34, 1893.

Plenamente capacitado para tratar con las mentes humanas.
Cada maestro necesita que Cristo viva en su corazón por la fe, y poseer un espíritu fiel, abnegado y de sacrificio propio por amor de Cristo.  Alguien puede tener suficiente educación y conocimiento de la ciencia como para enseñar,  pero, ¿se ha averiguado si tiene tacto y sabiduría para tratar con las mentes humanas?  Si los instructores no tienen el amor de Cristo en su corazón, no están capacitados para ser puestos en contacto con los niños, ni para llevar las graves responsabilidades que les fueron asignadas de educar a estos niños y jóvenes.  Les faltan la educación superior y el adiestramiento, y no saben cómo tratar con las mentes humanas.  El espíritu de sus propios corazones naturales e insubordinados lucha por el control, y someter las mentes y los caracteres dúctiles de los niños a tal disciplina es dejar en la mente cicatrices y magulladuras que nunca se borrarán.
Si un maestro no puede sentir la responsabilidad y el cuidado que debería revelar al tratar con las mentes humanas, es que su educación en algunos casos ha sido muy defectuosa.  En la vida de hogar el adiestramiento ha sido perjudicial para el carácter, y es triste reproducir este carácter y conducción defectuosos en los niños puestos bajo su cuidado. -FE 260, 261 (1893).

Responsabilidades que no son para los inexpertos.
La escuela de la iglesia de Battle Creek es una parte importante de la viña que ha de ser cultivada.  Se necesitan mentes bien equilibradas y caracteres simétricos en los maestros en todas las áreas.  No entreguen esta tarea en manos de jóvenes y señoritas que no sepan cómo tratar con las mentes humanas.  Esto ha sido un error, y ha producido un mal en los niños y jóvenes bajo su cuidado. . .
Hay que tratar con toda clase de caracteres en los niños y jóvenes.  Sus mentes son impresionables.  Cualquier exhibición apresurada y apasionada de parte del maestro puede destruir su influencia para el bien en los alumnos que se pretende que eduque. ¿Será esta educación para el bien actual y el bien eterno futuro de los niños y jóvenes?  Hay que ejercer una influencia correcta sobre ellos para su bien espiritual. -Ms 34, 1893. 

Consejo a un maestro de genio rápido.
Cada maestro tiene su propio rasgo peculiar de carácter que debe vigilar para que Satanás no lo use como su agente para destruir almas mediante sus rasgos de carácter no consagrados.  La única seguridad para los maestros es aprender diariamente en la escuela de Cristo, su mansedumbre, su humildad de corazón; entonces el yo se esconderá en Cristo, y humildemente llevará el yugo de Cristo y considerará que está tratando con la herencia de Él.
Debo señalarle que se me ha mostrado que los mejores métodos no se han practicado siempre al tratar con los errores y faltas de los alumnos, y el resultado ha sido que se han puesto en peligro las almas, y algunas se han perdido. Él mal genio de los maestros, los movimientos imprudentes y la dignidad propia han hecho su obra perversa.  No hay forma de vicio, mundanalidad o ebriedad que hará una obra más maligna sobre el carácter, amargando el alma, y poniendo en marcha males que sobrepujan lo bueno, que las pasiones humanas que no están bajo el control del Espíritu de Dios.  Nunca serán provechosas la ira, la agitación o la pérdida de los estribos.
Cuántos hijos pródigos quedan fuera del reino de Dios por el carácter descuidado de los que pretenden ser cristianos.  Celos, envidia, orgullo, sentimientos duros, justicia propia, fácil provocación, malicia, aspereza, frialdad, falta de simpatía, son todos atributos de Satanás.  Los maestros los encontrarán en los caracteres de sus alumnos.  Es terrible tener que tratar con estas cosas; pero al procurar arrojar fuera estos males, el obrero ha desarrollado, en muchos casos, atributos similares que han arruinado el alma de aquel con quien están tratando. -Carta 50, 1893.

Necesitan una mente bien equilibrada.
Los maestros que trabajan en esta parte de la viña del Señor, necesitan tener dominio propio, mantener bajo control su genio y sus sentimientos, y asimismo estar sujetos al Espíritu Santo.  Deben dar evidencia de poseer, no una experiencia unilateral,  sino una mente bien equilibrada, un carácter simétrico. -CM 183 (ed PP); 148 (ed ACES) (1913).

La decisión de mejorar es importante.
Las oportunidades de un maestro pueden haber sido limitadas, de modo que no haya logrado acumular tantos conocimientos como sería de desear; sin embargo, si sabe incursionar en las intimidades de la naturaleza humana; si siente amor sincero por su trabajo, si aprecia su magnitud y está decidido a mejorar; si está dispuesto a trabajar afanosa y perseverantemente, comprenderá las necesidades de los alumnos y, mediante su espíritu comprensivo y progresista, despertará en ellos el deseo de seguirlo mientras trata de guiarlos por el camino ascendente. -Ed 279 (1903).

No se usa ni la mitad de las facultades mentales.
Es importante que tengamos escuelas intermediarias y secundarias.  Nos ha sido confiada una gran obra, la proclamación del mensaje del tercer ángel a toda nación, tribu, lengua y pueblo.  Tenemos tan sólo pocos misioneros.  Desde nuestra patria y del extranjero nos llegan muchos urgentes pedidos de obreros.  Los jóvenes de ambos sexos, los de edad madura, y de hecho, todos los que pueden dedicarse al servicio del Maestro, debieran aplicar su mente hasta el límite, el esfuerzo de prepararse para contestar a estos llamamientos.  Por la luz que Dios me ha dado, sé que no empleamos las facultades de la mente ni con la mitad de la diligencia que debiéramos poner en un esfuerzo para prepararnos para ser más útiles. -CM 200, 201 (ed PP); 161, 162 (ed ACES) (1913).

Combinar lo natural con lo espiritual y procurar las más elevadas realizaciones.
En los estudios de nuestras escuelas, lo natural y lo espiritual han de combinarse.  Los trabajos agrícolas ilustran las lecciones bíblicas.  Las leyes que la tierra obedece revelan el hecho de que está bajo el dominio magistral de un Dios infinito.  Los mismos principios rigen el mundo espiritual y el mundo natural.  Si divorciamos a Dios y su sabiduría de la adquisición del conocimiento, tenemos una educación unilateral y pobre, muerta a todas las cualidades salvadores que dan poder al hombre, de modo que él no puede adquirir la inmortalidad por medio de la fe en Cristo.  El autor de la naturaleza es el autor de la Biblia.  La creación y el cristianismo tienen un Dios.
Todos los que se ocupan en la adquisición de conocimiento deberían apuntar a alcanzar el nivel más elevado de progreso.  Avancen tan rápidamente y tan lejos como puedan; sea su campo de estudio tan amplio como sus facultades puedan abarcar, haciendo de Dios su sabiduría, aferrándose al que es infinito en conocimiento, quien puede revelar los secretos escondidos por las edades, quien puede resolver los problemas más difíciles para las mentes que creen en el único que tiene inmortalidad, quien vive en luz inaccesible para el hombre.  El testigo viviente de Cristo, que sigue conociendo al Señor, encontrará que sus salidas están dispuestas como el alba.  "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6: 7).  Con honestidad y diligencia, con un cuidado adecuado del cuerpo, aplicando cada facultad de la mente a la adquisición de conocimiento y sabiduría en las cosas espirituales, cada alma puede ser completa en Cristo, quien es el modelo perfecto de un hombre completo. -FE 375, 376.

Las lecciones correctas no pueden impresionar las mentes de quienes no conocen la verdad de la Palabra de Dios.
Pero la raza caída no comprenderá.  Se cree que la ciencia de la naturaleza controla al Dios de la naturaleza.  Las lecciones correctas no pueden impresionar la mente de los que no conocen la verdad ni la Palabra de Dios.  Cuando el corazón y la mente están sometidos a Dios, cuando el hombre está dispuesto a ser instruido como un niñito, se encontrará la ciencia de la educación en la Palabra de Dios.  La educación superior del mundo ha demostrado ser una farsa. Cuando los maestros y los alumnos bajan de sus zancos  y entran en la escuela de Cristo para aprender de él, hablarán en forma inteligente, de la educación superior porque comprenderán que es este conocimiento el que capacita a los hombres para comprender la esencia de la ciencia. -Ms 45, 1898.

Se necesitan ayudas visuales.
El uso de ilustraciones, pizarrones, mapas y figuras ayudará a explicar estas lecciones (espirituales) y grabarlas en la memoria.  Los padres y maestros deberían buscar constantemente métodos mejores. -Ed 186 (1903).

Eviten una variedad demasiado grande de alimento mental.
Dios quiere que mantengamos puras y limpias las facultades mentales.  Pero a menudo se da a la mente una variedad demasiado grande de alimento.  Resulta imposible absorberlo y usarlo adecuadamente.  El cerebro debería ser aliviado de toda carga innecesaria.  Sólo los estudios que sean de mayor uso, no sólo aquí sino en la vida futura, que proveerán la mejor instrucción para el cuerpo y el alma, serán llevados a la eternidad. -Ms 15, 1898.

El estudio y la vida práctica.
No es bueno atiborrar la mente con una clase de estudios que requiere intenso esfuerzo y aplicación pero que no se podrá usar en la vida práctica.  Una educación de esta clase será una pérdida para el estudiante, pues estos estudios quitan el deseo y la inclinación por los estudios que lo prepararían para ser útil y lo capacitarían para cumplir las responsabilidades a él asignadas como colaborador con Dios para socorrer a los que debería ayudar, por precepto y por ejemplo, a obtener la inmortalidad. -Ms 15, 1898.

Necesidad de adiestramiento práctico.
El estudio del latín y del griego es de mucho menor importancia para nosotros mismos, para el mundo y para Dios, que el estudio y el uso cuidadoso de toda la maquinaria humana.  Es un pecado estudiar libros y descuidar el conocimiento de los diversos ramos de utilidad en la vida práctica.  En algunos, la aplicación íntima a los libros es un desperdicio.  La maquinaria física que no está sometida a esfuerzos, conduce a una gran actividad cerebral.  Este llega a ser el taller del diablo.  La vida que ignora la casa donde vivimos, nunca llegará a ser armoniosa. -Carta 103, 1897.

Libros de texto y modelos de pensamiento.*
Con voz solemne el Orador continuó: "¿Encuentran ustedes que estos autores [incrédulos] tienen aquello que pueden recomendar como esencial para la verdadera educación superior? ¿Se atreverían a recomendar su estudio a los alumnos que ignoran su verdadero carácter?  Los hábitos equivocados de pensamiento, una vez aceptados, llegan a ser un poder despótico que atrapa la mente como con una mano de acero.  Si muchos que han recibido y leído estos libros nunca los hubieran visto y en cambio hubieran aceptado las palabras del divino Maestro, estarían mucho más adelantados de lo que están ahora en el conocimiento de las verdades divinas de la Palabra de Dios, las cuales hacen sabios a los hombres para su salvación.  Estos libros han conducido a miles hacia donde Satanás condujo a Adán y Eva: a un conocimiento que Dios les prohibió tener.  Por medio de sus enseñanzas, los estudiantes se han vuelto de la Palabra del Señor a las fábulas". -RH, 12 de marzo de 1908.

Los amplios principios de la Biblia han de controlar los conceptos.-*
Sobre la mente de cada estudiante debería impresionarse el pensamiento de que la educación es un fracaso a menos que el entendimiento haya aprendido a apoderarse de las verdades de la revelación divina, y a menos que el corazón acepte las enseñanzas del evangelio de Cristo. El estudiante que, en lugar de los amplios principios de la Palabra de Dios, acepte ideas comunes y permita que se absorba su tiempo y atención con asuntos vulgares y triviales, encontrará que su mente se empequeñecerá y debilitará; perderá la capacidad de crecer.  La mente debe ser educada para comprender las importantes verdades que conciernen a la vida eterna. -Carta 64, 1909.

El mejor uso de las partes de la máquina humana.
Si los maestros hubieran estado aprendiendo las lecciones que el Señor deseaba que aprendieran, no habría una clase de alumnos cuyas cuentas deban ser pagadas por alguien o deban salir del colegio con una pesada deuda sobre ellos.  Los educadores no están haciendo la mitad de su trabajo cuando saben que un joven está dedicando años de intensa aplicación al estudio de los libros, y no busca ganar los medios necesarios para pagar sus estudios, y sin embargo no hacen nada sobre el asunto.  Debería investigarse cada caso,  debería preguntarse con bondad e interés por cada uno de estos jóvenes para evaluar su situación financiera.
Uno de los estudios puesto ante él como muy valioso debería ser el ejercitar la razón que Dios le ha dado en armonía con sus poderes físicos, su cabeza, su cuerpo, sus manos y sus píes.  El uso correcto del propio ser es la lección más valiosa que se puede aprender.  No debemos hacer sólo trabajo cerebral y detenernos allí, o hacer esfuerzos físicos y detenernos allí; sino que hemos de hacer el mejor uso de cada una de las diferentes partes que componen la maquinaria humana: cerebro, huesos y músculos, cuerpo, cabeza y corazón.  Ningún hombre está preparado para el ministerio si no entiende cómo hacer esto. -Carta 103, 1897.

Los maestros cooperan en la recreación.
Veo algunas cosas aquí en Suiza* que pienso que son dignas de imitar.  Los  maestros de las escuelas a menudo salen con sus alumnos mientras están jugando y les enseñan cómo recrearse, y están cerca para reprimir cualquier desorden o faltas.  A veces sacan a sus alumnos y tienen una larga caminata con ellos.  Me gusta esto; pienso que hay menos oportunidades para que los niños cedan a las tentaciones.  Los maestros parecen participar de los deportes de los niños y regularlos.
No puedo de ninguna manera sancionar la idea de que los niños deben sentir que están bajo una continua desconfianza y no pueden actuar como niños.  Pero únanse los maestros en los entretenimientos de los niños, sean uno de ellos, y muestren que desean verlos felices, y eso los dará confianza a los niños.  Pueden ser controlados por el amor, pero no se logrará si los siguen en sus comidas y en sus entretenimientos con una severidad agria e inflexible. -5T 653 (1889).

Manifieste confianza en los alumnos.
El educador sabio, al tratar con sus alumnos, procurará estimular la confianza y fortalecer el sentido del honor.  La confianza que se tiene en los jóvenes y niños los beneficia. Muchos, hasta entre los pequeños, tienen un elevado concepto del honor; todos desean ser tratados con confianza y respeto y tienen derecho a ello.  No debería hacérseles sentir que no pueden salir o entrar sin que se los vigile.  La sospecha desmoraliza y produce los mismos males que trata de impedir.  En vez de vigilar continuamente, como si sospecharan; el mal, los maestros que están en contacto con sus alumnos se darán cuenta de las actividades de una mente inquieta y pondrán en juego influencias que contrarresten el mal.  Hágase sentir a los jóvenes que se les tiene confianza y pocos serán los que no traten de mostrarse dignos de ella. -Ed 289, 290 (1903).

Es esencial la confianza de los alumnos.
El maestro debe ser apto para su trabajo.  Debe tener la sabiduría y el tacto necesarios para manejar las mentes.  Por grande que sea su  su conocimiento científico, por excelentes que sean sus cualidades en otros ramos, si no logra conquistar el respeto y la confianza de sus alumnos, sus esfuerzos serán vanos. -Ed 278, 279 (1903).

Ayudar a los atrasados y a los no promisorios.
Si manifiesta bondad, amor, tierna consideración por sus alumnos, cosechará de ellos lo mismo como respuesta.  Si los maestros son severos, criticones, altivos, insensibles a los sentimientos de otros, recibirán lo mismo como reacción.  Un hombre que desea conservar su respeto propio y dignidad debe ser cuidadoso de no sacrificar el respeto y la dignidad de los demás.  Esta regla debería ser sagradamente observada hacia los más simples, los menores y los alumnos que ,más se equivocan.
Lo que Dios hará con estos jóvenes aparentemente sin posibilidades usted no lo sabe.  Dios ha aceptado y escogido, en lo pasado, a personas precisamente como ellos para hacer una gran obra para El.  Su Espíritu, obrando sobre el corazón, ha actuado como una batería eléctrica, despertando las facultades aparentemente dormidas a una acción vigorosa y perseverante.  El Señor vio en estas piedras ásperas, sin interés y sin pulir, el metal precioso que soportará la prueba de la tormenta y la tempestad y la fiera prueba del fuego.  Dios no mira lo que el hombre mira, Dios no juzga como el hombre juzga-.  El escudriña el corazón. -Ms 2, 1881.

Cómo tratar con el estudiante lento.
Los maestros deben considerar que están tratando con niños, no con hombres y mujeres.  Son niños que tienen todo por aprender, y aprender es mucho más difícil para algunos que para otros.  El alumno lento necesita mucho más estímulo de lo que recibe. Si se pone sobre estas diversas mentes a maestros a quienes por naturaleza les gusta mandar y dictar y engrandecerse por su autoridad, quienes tratan con parcialidad y tienen favoritos por quienes muestran preferencias mientras  tratan a otros con rigor y severidad, se creará un estado de confusión y de insubordinación. -FE 269, 270 (1893).

La atmósfera del aula afecta a los estudiantes.
La vida religiosa de muchos profesos cristianos es tal que muestra que no son cristianos... Sus propios rasgos de carácter heredados y cultivados son consentidos como cualidades preciosas cuando son mortales en su influencia sobre otras mentes.  En palabras sencillas y claras: caminan a la luz de sus propias chispas.  Tienen una religión que está sujeta a las circunstancias y controlada por ellas.  Si todo sucede como les agrada y no hay circunstancias irritantes que hagan aflorar la naturaleza no sometida y no semejante a Cristo, son condescendientes y agradables y aun muy atractivos.  Cuando hay cosas que ocurren en la familia o en su asociación con otros que perturban su paz y provocan su mal genio, si pusieran todas las circunstancias ante  Dios y perseveraran en sus pedidos de gracia antes de comenzar su tarea diaria como maestros, y si conocieran por sí mismos el poder y la gracia y el amor de Cristo morando en sus corazones antes de comenzar sus labores, los ángeles del cielo entrarían con ellos a la sala de clases.
Pero si entran al aula con un espíritu excitado e irritado, la atmósfera moral que rodea sus almas estará dejando una impresión sobre los niños que están bajo su cuidado, y en lugar de estar capacitados para instruirlos, necesitan que alguien les enseñe las lecciones de Jesucristo. -FE 265, 266 (1893).

Se necesitan paciencia y adaptabilidad (consejos a un maestro).
Usted no tiene éxito como maestro porque no tiene paciencia ni adaptabilidad.  Usted no sabe cómo tratar con las mentes humanas o cómo impartir conocimiento de la mejor manera posible.  Si sus expectativas no se logran, se pone impaciente.  Usted ha tenido todas las ventajas en su educación, y sin embargo, no es un maestro sabio.  Le resulta muy desagradable inculcar ideas en mentes lentas. 
En su juventud necesitó disciplina y entrenamiento.  Pero el espíritu que usted manifestó bajo la corrección echó a perder su vida. -Carta 117, 1901.

Los padres han de cooperar con los maestros.
Un campo abandonado representa la mente sin cultivar.  Los padres deben mirar este asunto bajo una luz diferente.  Deben sentir que es su deber cooperar con el maestro, estimular la sabia disciplina, y orar mucho por quien está enseñando a sus hijos.  Ustedes no ayudarán a los niños impacientándose, censurándolos o desanimándolos; tampoco habrán... de ayudarles a rebelarse y a ser desobedientes y faltos de bondad y desagradables por el espíritu que ustedes desarrollan.- Ms 34, 1893.

La responsabilidad de la comunidad religiosa.
No puede haber obra más importante que la educación apropiada de nuestros jóvenes.  Debemos protegerlos, resistiendo a Satanás, a fin de que no los arranque de nuestros brazos.  Cuando los jóvenes vayan a nuestros colegios, no se les debería hacer sentir que están entre extraños que no se interesan por sus almas.  Debería haber padres y madres en Israel que vigilen sus almas como quienes deben dar cuenta de ellas.
Hermanos y hermanas, no se alejen de la querida juventud, como si no tuvieran preocupación por ellos o responsabilidad sobre ellos.  Ustedes, quienes por mucho tiempo han profesado ser cristianos, tienen una obra que hacer en guiarlos en forma paciente y bondadosa por el camino correcto.  Deberían mostrarles que los aman porque son los miembros más jóvenes de la familia del Señor, comprados con su sangre. -RH, 26 de agosto de 1884; FE 89, 90.

Cómo enfrentar corazones obstinados y disposiciones perversas.
Nuestro Redentor comprendía ampliamente a la humanidad.  Su corazón siempre se conmovía por la conocida impotencia de un niño que está sujeto a un trato rudo, porque El amaba a los niños.  Nunca llegó en vano a sus oídos 206 el más débil clamor de sufrimiento humano.  Y todo el que asume la responsabilidad de instruir a la juventud afrontará corazones obstinados y disposiciones perversas, y es su tarea cooperar con Dios en la restauración de la imagen moral de Dios en cada niño. Jesús, precioso Jesús, en su alma había toda una fuente llena de amor. -FE 265 (1893). 

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)