sábado, 2 de febrero de 2019

EL SÁBADO SÉPTIMO DÍA Y LOS SÁBADOS CEREMONIALES


*CELEBRACIÓN DEL SÁBADO
»Trabajarán ustedes durante seis días, pero el séptimo día es de reposo, es un día de fiesta solemne en mi honor, en el que no harán ningún trabajo. Dondequiera que ustedes vivan, será sábado consagrado al Señor. Lev. 23:3.

SERÁ DE REPOSO.
Literalmente "un sábado de observancia sabática". "Será de descanso completo" (BJ). "Sábado de reposo será" (Val. ant.). El original hebreo hace notar que es un sábado o día de reposo solemne y especial.

El sábado es diferente de todas las otras fiestas y santas convocaciones (vers. 37, 38), por cuanto se originó en la creación (Gén. 2: 1-3), mientras que las fiestas y los "sábados anuales" se originaron con la nación judía.

El sábado del séptimo día "fue hecho por causa del hombre"
(Mar. 2: 27), por lo tanto, es obligatorio para los hombres de todo tiempo.

Las fiestas anuales fueron hechas para los judíos y dejaron de ser obligatorias cuando lo simbólico halló su cumplimiento en la muerte de Cristo (Col. 2: 16, 17).

El día sábado forma parte de la ley de Dios, de los Diez Mandamientos, la constitución divina para este mundo. Puesto que fue instituido antes de que entrara el pecado, el sábado permanecerá después que el pecado haya sido eliminado.
(Isa. 66: 22,23).

Por otra parte, las fiestas anuales judías tenían una aplicación solamente temporal, local y ceremonial, adaptada a las condiciones existentes en Palestina y no podían ser aplicadas en todo el mundo.

Así la fiesta de las primicias (de las cosechas de invierno), celebrada en mayo, a fines de la primavera en el hemisferio norte, no podría celebrarse hasta seis meses más tarde en el hemisferio sur. Tampoco hubiese sido posible que todos los pueblos de todos los países observasen la fiesta de los tabernáculos en el otoño.

Los judíos han encontrado que no les es posible observar el día de la expiación como Dios lo mandó, salvo en relación con el templo. Con toda propiedad podía observarse la pascua en anticipación de un Redentor venidero, pero no así después de su venida. Todas estas fiestas cumplieron su propósito, adaptándose 817 a las necesidades de los judíos que vivían en Palestina antes de la venida del Mesías.

ESTAS FIESTAS HAN CESADO, PERO EL SÁBADO SEMANAL PERMANECE.
A fin de asegurar que no se considerase el sábado como institución judía, que debía cesar con la nación judía. Cristo declaró enfáticamente: "El día de reposo fue hecho por causa del hombre " (Mar. 2: 27). Luego añadió: " Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aun del día del reposo " (vers. 28). El sábado es de Cristo. El es "Señor" de ese día. Nadie debiera violarlo, pues nadie tiene el derecho de tocarlo. Dios lo llama "mi día santo"
(Isa. 58: 13).

DÍA DE REPOSO ES DE JEHOVÁ.
Esto equivale a decir: "Es el sábado del Señor", y muestra de quién es ese día. Si Dios hubiese hablado del primer día de la semana como "mi día santo" o "sábado del Señor", no habría ninguna duda en cuanto a lo que quería decir. En lugar de eso, Dios usa esas mismas expresiones para referirse al séptimo día. Es su día. CBA

viernes, 4 de enero de 2019

EL MATRIMONIO DE ANTAÑO


En los tiempos antiguos era costumbre que el novio, antes de confirmar el compromiso del matrimonio, pagara al padre de su novia, según las circunstancias, cierta suma de dinero o su valor en otros efectos. Esto se consideraba como garantía del matrimonio. No les parecía seguro a los padres confiar la felicidad de sus hijas a hombres que no habían hecho provisión para mantener una familia. Si no eran bastante frugales 187 y enérgicos para administrar sus negocios y adquirir ganado o tierras, se temía que su vida fuese inútil. 

Pero se hacían arreglos para probar a los que no tenían con que pagar la dote de la esposa. Se les permitía trabajar para el padre cuya hija amaban, durante un tiempo, que variaba según la dote requerida. Cuando el pretendiente era fiel en sus servicios, y se mostraba digno también en otros aspectos, recibía a la hija por esposa, y, generalmente, la dote que el padre había recibido se la daba a ella el día de la boda. 

Pero tanto en el, caso de Raquel como en el de Lea, el egoísta Labán se quedó con la dote que debía haberles dado a ellas; y a eso se refirieron cuando dijeron antes de marcharse de Mesopotamia: "Nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio." (Gén 31: 15)

Esta antigua costumbre, aunque muchas veces se prestaba al abuso, como en el caso de Labán, producía buenos resultados. Cuando se pedía al pretendiente que trabajara para conseguir a su esposa, se evitaba un casamiento precipitado, y se le permitía probar la profundidad de sus afectos y su capacidad para mantener a su familia.

En nuestro tiempo, resultan muchos males de una conducta diferente. Muchas veces ocurre que antes de casarse las personas tienen poca oportunidad de familiarizarse con sus mutuos temperamentos y costumbres; y en cuanto a la vida diaria, cuando unen sus intereses ante el altar, casi no se conocen. 

Muchos descubren demasiado tarde que no se adaptan el uno al otro, y el resultado de su unión es una vida miserable.
Muchas veces sufren la esposa y los niños a causa de la indolencia, la incapacidad o las costumbres viciosas del marido y padre. Si, como lo permitía la antigua costumbre, se hubiese probado el carácter del pretendiente antes del casamiento, habrían podido evitarse muchas desgracias. PP